El embajador de la UE, nueva fricción entre Londres y Bruselas

La sorprendente negativa de Reino Unido a conceder el rango de embajador al representante de la UE en Londres tras el Brexit ha provocado una nueva fricción entre las dos partes, que observadores y analistas atribuyen a razones políticas.

Londres y Bruselas sellaron en diciembre un acuerdo que regirá su vínculo comercial, pero ha quedado en el tintero fijar el nivel de representación diplomática entre las partes, un asunto que puede ser tratado este lunes por los ministros de Exteriores de la UE.

El Alto Representante de Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, ha manifestado su "preocupación" por la posición británica en una carta que envió recientemente al titular del Foreign Office, Dominic Raab, según ha revelado la cadena BBC.

En concreto, Londres se niega a reconocer a Joao Vale de Almeida como embajador de la UE y quiere tratar a la delegación comunitaria únicamente como representante de una organización internacional.

Razones políticas

"La decisión de no conceder el estatuto diplomático al embajador de la UE es una cuestión política. Legalmente, no hay una necesidad automática para hacerlo", dijo a Efe Heidrun Maurer, académica de la Universidad de Bristol y profesora visitante del Colegio de Europa.

Para esta experta en diplomacia europea, la posibilidad de que Londres trate a la UE como una organización internacional "envía una fuerte señal política sobre cómo Reino Unido vislumbra la posición de la UE en comparación con otros socios internacionales".

El criterio británico "puede ser ciertamente interpretado como un mensaje político de que tiene intención de forjar vínculos bilaterales con cada estado miembro de la UE directamente en vez de interactuar con ellos a través de la estructura de la UE", estimó.

Durante años, el estatus internacional de la UE ha sido un asunto difícil dado que el bloque no es un estado federal.

Desde la firma del Tratado de Lisboa (2009), la UE tiene personalidad jurídica para firmar acuerdos internacionales a nivel comunitario, pero la representación diplomática es más complicada.

Según explicó a Efe la politóloga del Colegio de Brujas, "la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas regula desde 1961 los vínculos entre los Estados, pero en el caso de la UE", la cuestión en más complicada porque el bloque no es un Estado.

Reino Unido, contrario a una integración política

A lo largo de los años, antes de que los británicos votasen por el Brexit en 2016, la UE se topó con muchas dificultades con Reino Unido en las negociaciones sobre la integración europea, lo que llevó a Londres a quedar en su día fuera de la unión monetaria al rechazar el euro para conservar su libra esterlina.

Los distintos políticos británicos, en concreto el actual primer ministro, Boris Johnson, no han ocultado su recelo ante la posibilidad de que la UE pueda convertirse en un estado federal.

La disputa entre Londres y Bruselas contrasta con la de más de 140 países que reconocen el rango de embajador al representante de la UE, con plenos derechos en materia de inmunidad e impuestos.

El exnegociador comunitario del Brexit, Michel Barnier, ha pedido a Reino Unido que proceda con "cuidado" ante su decisión y confió en que se pueda encontrar una solución inteligente y objetiva". "Sabemos que la situación actual ya no es como antes, pero, a veces, Reino Unido interpreta a su manera las cosas y habla de la UE como si fuera una organización internacional, pero no somos una organización internacional como otras", subrayó Barnier en unas recientes declaraciones a medios irlandeses.

Algunos políticos británicos han cuestionado también la posición del Gobierno y la han calificado de "pelea tonta".

El presidente del Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes, el conservador Tobias Ellwood, admitió que su país es capaz de comportarse mejor y calificó de "mezquina" la decisión. "(El presidente de EEUU Joe) Biden se compromete a fortalecer alianzas y nosotros nos implicamos en peleas tontas que no ayudan a fortalecer la cooperación comercial y de seguridad", manifestó Elwood a los medios a raíz de la última fricción con la UE.

Por el momento, la posición del Foreign Office es que la UE y su representación recibirán "los privilegios e inmunidades necesarias" para hacer su trabajo de manera "efectiva" en Reino Unido.