La falta de vacunas, la presión hospitalaria y la cepa británica ponen en jaque la sanidad española

El lento ritmo de vacunación amenaza el objetivo del Gobierno de tener al 70% de la población inmunizada a finales de verano

Lo que hasta hace apenas unas semanas, cuando se iniciaron las vacunaciones, era esperanza, se ha tornado en pesimismo. Y es que, la falta de vacunas, que llegan a cuentagotas, la alta presión hospitalaria, que saturan las UCI, y la cepa británica, que según el experto Fernando Simón concentrará la mitad de contagios dentro de poco más de un mes, han dibujado un panorama sombrío cuando el objetivo era llegar al final del verano con el 70% de la población vacunada y con una inmunidad de rebaño.

Sanidad ha garantizado que la próxima semana llegarán las mismas dosis que estaban previstas de la vacuna de Pfizer en un momento en que los contagios y la incidencia siguen disparados con una presión hospitalaria "muy alta" y sin expectativas de que se relaje en los próximos quince días, pero la realidad es que Madrid, por ejemplo, ha tenido que suspender el plan de vacunación al personal sanitario que trabaja en primera línea por falta de vacunas. La comunidad, como otras, sobre todo del PP, acusan de esta situación al "mal hacer" del Ministerio de Sanidad y señalan directamente al ministro Salvador Illa, que ya tiene su atención centrada en Cataluña y que se niega a adelantar el toque de queda.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este jueves ante el resto de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea que España cumplirá los objetivos de vacunación marcados por la UE si se acelera la producción y distribución para que el país recibida las suficientes dosis. Pero para que las metas esperadas por el Ejecutivo se cumplan se necesita que España vacune a unas 200.000 personas al día, muy lejos de las 69.000 personas que se han vacunado de media por jornada en la última semana. De momento, se han administrado en total el 82% de las dosis recibidas. 

Ya este viernes, el propio Sánchez ha defendido que "el plan de vacunación y el estado de alarma están funcionando" y ha puesto su esperanza en la vacuna española del CSIC.

En principio, según Sanidad, llegarán la próxima semana las mismas dosis que se vienen recibiendo hasta la fecha de la vacuna de Pfizer, esto es 351.000 que podrían llegar a ser 422.000 si se administran los seis viales que contiene cada dosis y no cinco como sucede en algunas regiones, que ya están "trabajando seriamente" para extraer ese sexto vial.

Cifras dramáticas

Y mientras esto ocurre, se alcanzan cifras récord durante la pandemia, con 44.357 nuevos positivos y una incidencia acumulada de 795,65 casos por cada 100.000 habitantes según los datos de este jueves, 59 puntos más que el miércoles, lo que triplica el nivel de riesgo extremo según los datos facilitados por el Ministerio, que ha informado de 404 fallecidos. Y el porcentaje de camas con enfermos con COVID-19 es ya del 20,8% y del 36,2% en las UCI.

Pese a estas cifras, Simón ha dicho que la incidencia sigue creciendo pero con aumentos cada vez más pequeños, lo que implica una "inflexión" que podría haberse iniciado ya.

No obstante, eso no se aprecia en la presión hospitalaria, que ha calificado como "muy alta" y en la que no se verá un descenso "hasta mediados de la semana que viene, si no más tarde". "Una de cada tres UCI están ocupadas por pacientes de COVID-19 y en algunas comunidades ese porcentaje es de una de cada dos", según Simón.

Es el caso de La Rioja, con el 60 %; seguida de la Comunidad Valenciana, con un 57,50 %; Cataluña, con el 47,6 % ; Melilla, con un 47 % ; Castilla-La Mancha, con el 46,4 %; y Madrid, con el 46 %.

A esto hay que sumar el problema de la cepa británica, que según Simón "a medidos de marzo" será dominante en España en un 40 o 50 % de los casos, mientras que en la actualidad concentra menos del 5 % de las infecciones.

Illa, señalado

Y con estos datos preocupantes, hay un tema, el del toque de queda, que sigue despertando la ira de las comunidades autónomas y que tiene a un claro enemigo: Illa. El ministro, seguro ya de que las elecciones serán el 14-F, tal y como ahora mantiene la Justicia, y no el 30 de mayo, como pretendía el Govern, sabe que adelantar el toque de queda impactaría sobre la campaña electoral que empezará, si nada cambia, el próximo viernes 29 de enero. Y por eso, probablemente, se niega a aceptar la petición de las autonomías y diciendo que éstas tienen todavía herramientas para frenar la curva.

Un día después de que descartara por el momento adelantar el toque de queda, han arreciado las críticas desde algunas de las comunidades más firmes partidarias del cambio tanto del PSOE como del PP, como las de Galicia y Andalucía, las cuales han llegando incluso a pedir este jueves a la población un confinamiento voluntario a partir de las 20 horas.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha tachado de "irresponsable" al Gobierno por el "error" de no dejar a las comunidades ampliar el toque de queda, una decisión por la que ya se están "pagando las consecuencias".

Mientras que en Andalucía, Juanma Moreno, ha dicho desconocer las razones de la negativa "porque no lo ha motivado" Illa y se ha preguntado: "¿Qué daño le hace al Gobierno de España permitirnos que limitemos la movilidad de los ciudadanos para evitar contagios?".

Pero la otra parte, Sanidad, considera que doblegar la tercera ola del COVID-19 es posible con las restricciones que posibilita actualmente el estado de alarma, que siguen actualizándose cada día.

Entre ellas una vieja reivindicación de la Comunidad de Madrid, donde las farmacias y las clínicas dentales podrán hacer test de antígenos a partir de la semana del 1 de febrero, una medida que Simón ve "correcta".

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