Nuevo desafío catalán: quieren aplazar las elecciones del 14-F y liberar a los presos

El Gobierno de Sánchez no quiere aplazar las elecciones del 14-D pero la decisión la tomará este viernes el Ejecutivo catalán. 

Por si no tuviéramos suficientes problemas en España ahora reaparece el desafío soberanista catalán ante la posibilidad de que el Govern anuncie este viernes el aplazamiento de las elecciones autonómicas catalanas del 14-F al mes de mayo con el argumento de que no cesa de crecer el virus en Cataluña.

Una posibilidad a la que se opone el Gobierno de Pedro Sánchez y sobre la que el ministro de Justicia, por encargo del Presidente, ha declarado que la suspensión de las elecciones no está contemplada en la normativa oficial y puede ‘dañar la vida democrática en Cataluña’ (sic).

En la Junta Electoral Central también se han escuchado voces parecidas y se ha subrayado que en caso de aplazamiento la decisión del Govern podría ser impugnada y a la vez recurrida por los partidos ya convocados a esas elecciones.

¿Por qué tiene Sánchez tanto interés en celebrar las elecciones el 14-F y no en mayo? Por muchas razones y la primera porque ese aplazamiento puede obligar al Gobierno a acelerar el proceso de los indultos para que el líder de ERC (partido favorito en las encuestas para ganar el 14-F) logre la libertad y participe en la campaña electoral, lo que antes del 14-F era imposible.

Además, Sánchez quiere despejar la incógnita del resultado catalán el 14-F y sus posibles pactos de Gobierno en Cataluña antes de decidir que hará él en la esperada crisis o remodelación del Gobierno central. E incluso si va a mantener o no el Gobierno de coalición con Iglesias.

Y también tiene Sánchez problema con el candidato del PSC, el ministro de Sanidad Salvador Illa, que debía abandonar el Gobierno a final de mes y que si se suspende el 14-F se quedará interino y confundido hasta mayo. Aunque en las últimas horas, el PSC ha variado su posición y ha pasado del rechazo a retrasar el 14-F a anunciar que propondrá este viernes una fecha alternativa para que se pueda votar antes de Semana Santa.

Y por supuesto luego está la incertidumbre sanitaria que no impide pensar que en mayo el aumento de la pandemia en Cataluña puede estar peor que ahora. Y todo ello mientras el gobierno catalán está presidido por Aragonés de manera interina y en funciones tras la inhabilitación de Quim Torra y en un momento en el que el Parlamento Europeo empieza el debate sobre Carles Puigdemont y el suplicatorio presentado por el Tribunal Supremo español para que pierda el aforamiento y pueda pedir a Bélgica la extradición.

Por otra parte el TS puede que se vea obligado a intervenir en Cataluña para impedir que, por segunda vez, se les conceda el tercer grado a los golpistas presos como ya ocurrió y lo rectificó el TS, porque la Generalitat ha vuelto a iniciar el procedimiento para volverlos a sacar de la cárcel en claro desafío al alto Tribunal.

Un desafío permanente el catalán en todos distintos frentes, que Sánchez e Iglesias creían tener ‘apaciguado’ y que crece y regresa por enésima vez y al abrigo de la pre campaña electoral catalana que será mucho más larga de lo que algunos imaginan si el Govern decide suspender los comicios del 14-F.

RELACIONADO