Manifestantes de Trump asaltan el Congreso y Biden exige al presidente que cumpla la Constitución

La transición de poder presidencial más agitada de la historia de Estados Unidos ha dado este miércoles una imagen inédita en el país después de que centenares de manifestantes partidarios de Donald Trump rodearan el Capitolio y algunos de ellos accedieran a su interior, todo un 'asalto' que ha obligado a interrumpir la sesión conjunta del Congreso y el Senado que debía verificar los votos emitidos por el Colegio Electoral, que dieron la victoria al candidato demócrata, Joe Biden. El propio Biden ha señalado que que la democracia de EEUU "está bajo un ataque sin precedentes" que "roza la sedición, y ha pedido a Trump que cumpla la Constitución.

La marcha, bajo el nombre de "Salvar a EE.UU." comenzó por la mañana de manera pacífica cerca de la Casa Blanca. A mediodía, Trump se dirigió a las manifestantes para prometer que "nunca" concedería la derrota y urgió a sus seguidores a marchar hacia el Congreso, lo que se tradujo en un inédito 'asalto' al Capitolio y a la suspensión de la sesión para validar los resultados de las elecciones presidenciales. entre incidentes a las puertas del edificio que alberga las dos cámaras.

Los manifestantes, que han llamado "traidores" a los agentes, han atravesado el perímetro del Capitolio poco después de las 13.00 horas (hora local), momentos después de que haya comenzado la sesión conjunta del Congreso para certificar la victoria de Biden.

Algunos de ellos se han enfrentado a la Policía, mientras que varios agentes han hecho uso de gas pimienta para intentar dispersar a la multitud, según ha informado la cadena de televisión CNN. Además, también se ha utilizado gas lacrimógeno, pero por el momento no está claro si lo han usado los manifestantes, que portan banderas en las que puede leerse "No me amenaces", o la Policía.

Por otro lado, una persona ha recibido un disparo y varias han resultado heridas en el Capitolio, según ha informado NBC News, que cita fuentes policiales. Según la información recogida por la cadena de televisión, la Policía no conoce por el momento las circunstancias en las que se ha producido el tiroteo y no puede precisar el estado de la víctima. Varios medios se han hecho eco de un vídeo en el que puede verse a una mujer con una fuerte hemorragia recibiendo ayuda médica y siendo evacuada en camilla.

Esta situación ha llevado al cierre del Capitolio, edificio que alberga las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos. Asimismo, la Policía del edificio ha hecho sonar la alarma de emergencia, que se ha acompañado con un mensaje en el que se pedía a las personas que están dentro de las instalaciones que "buscaran refugio" y "permanecieran en silencio" debido a una "amenaza interna".

La Policía del Capitolio, que ya ha pedido refuerzos, también está bloqueando el paso a todas las personas que pretenden ingresar desde el edificio de las oficinas del Senado a través de los túneles subterráneos que unen ambas instalaciones, utilizados habitualmente por los senadores o los periodistas.

Biden: "Un ataque sin precedentes a la democracia"

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, ha señalado que la democracia del país "está bajo un ataque sin precedentes" que "roza la sedición y ha pedido a Trump, que se dirija a la nación para "cumplir su juramento y defender la Constitución", lo que pasa por "pedir el fin del asedio" al Congreso.

Biden ha hablado de "insurrección" en su primera reacción al asalto y ha subrayado que "las palabras de un presidente importan". "No importa lo bueno o lo malo que sea el presidente", ha apostillado en un discurso en el que ha advertido de que "el mundo está observando".

Así, se ha mostrado "apenado" e "impactado" por las escenas de este martes en el Capitolio. "No representan lo que somos. Lo que estamos viendo es un pequeño número de extremistas dedicado a saltarse la ley. No es disidencia, es desorden. Roza la sedición y debe terminar", ha lamentado.

Poco después del discurso de Biden, Trump, tras azuzar horas antes a los manifestantes, les ha pedido "por favor"  que "se vayan a casa", con palabras de reconocimiento para ellos --"sois muy especiales"-- y de nuevo con mensajes sobre el supuesto robo de las últimas elecciones. Lejos de asumir su responsabilidad, culpó a Pence del caos en Washington por no haberse arrogado poderes que no le otorga la Constitución para revocar su derrota electoral  Tras más de una hora de disturbios en el Congreso, Trump ha ordenado el despliegue de la fuerza militar armada.

La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, ha impuesto un toque de queda en la ciudad desde las 18.00 horas (hora local), que estará vigente hasta las 6.00 horas (hora local) del jueves, tal y como ha informado a través de su cuenta en la red social Twitter.

Objeciones en al menos seis estados

El Colegio Electoral, órgano que elige de forma indirecta al presidente mediante una votación en bloque de los electores escogidos en cada estado, confirmó que Biden había ganado las elecciones el 14 de diciembre. El también exvicepresidente logró 306 votos frente a los 232 de Trump, muy por encima de los 270 necesarios para lograr la Presidencia de Estados Unidos.

No obstante, los continuos esfuerzos de Trump para desbaratar la victoria de Biden desde las elecciones presidenciales del 3 de noviembre no han acabado y, en esta ocasión, se materializaron en los planes de varios parlamentarios estadounidenses para oponerse al resultado electoral. Un grupo de republicanos ha presentado objeciones a los resultados de Arizona y tiene previsto hacer lo mismo con los de al menos otros cinco estados -Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin-, un movimiento que solo puede dilatar la certificación de los resultados, pero no revertir la victoria de Biden.

Es el último envite del magnate neoyorquino, que se ha afanado en denunciar un presunto "fraude" y un "robo" electoral desde la celebración de los comicios. Sus aseveraciones le han llevado a comenzar una batalla judicial para socavar la victoria del candidato demócrata, aunque la práctica totalidad de las denuncias y recursos presentados hasta ahora en los tribunales han sido desestimados.

Once senadores republicanos, encabezados por Ted Cruz (Texas), anunciaron el sábado su intención de rechazar formalmente el resultado electoral si no se llevaba a cabo una auditoría de diez días "para considerar y resolver los resultados en disputa". A su juicio, los electores --que en última instancia votan por el presidente de Estados Unidos-- no fueron nombrados de forma "regular, legal y certificada". No se ha puesto en marcha auditoría alguna.

La lista de los senadores recogida por ABC News incluye a los senadores Marsha Blackburn (Tennesee), Mike Braun (Indiana), Steve Daines (Montana), Ron Johnson (Wisconsin), Jim Jordan (Ohio) o James Lankford (Oklahoma). Trump ya agradeció el gesto a los legisladores mediante su cuenta de la red social Twitter.

La última en unirse a esta lista ha sido Kelly Loeffler, cuyo escaño como senadora por Georgia defiende este martes en la segunda vuelta de las elecciones al Senado en este estado, un proceso electoral sobre el que está puesta toda la atención. Si los demócratas ganan los dos asientos en liza, arrebatarán el control de la Cámara Alta a los republicanos, un duro varapalo para los conservadores.

El movimiento de estos senadores ha provocado recelo también en las filas republicanas, que no deja de aumentar. Este mismo lunes, los senadores Kevin Cramer y John Hoeven (Dakota del Norte) y Shelly Moore Capito (Virginia) --estados donde Trump es muy popular-- señalaron que no apoyarán la impugnación de los resultados, subrayando que el movimiento fracasará incluso en el Senado, controlado por los republicanos, tal y como informó 'The Hill'.

Además, la eventual objeción en el Congreso no tendrá ningún efecto sobre la victoria de Biden, aunque sirve para situar a posibles candidatos de cara a las elecciones de mitad de mandato en 2022 e, incluso, para las presidenciales de 2024. El senador Cruz, que ha apoyado fervientemente las denuncias emitidas por Trump sobre el supuesto fraude, está en esta última lista.

Sea como fuere, la objeción a los resultados electorales, que es un requisito constitucional que se ha tornado en un trámite, básicamente, hará que la sesión sea más larga y polémica de lo normal, lo que también ocurrió en la votación de los 538 electores del Colegio Electoral en diciembre, otro trámite sin gran trascendencia.

Aunque las objeciones fracasen, la ceremonia, típicamente corta, podría convertirse en un evento de horas o, incluso, días, según destaca NBC News.

El proceso

El vicepresidente debe abrir los certificados sellados de los estados en orden alfabético y debe entregarlos a uno de los cuatro 'escrutadores', un republicano y un demócrata de cada cámara que compone el Congreso estadounidense, que revisan los certificados y anuncian los votos de los estados. El proceso continúa hasta que se anuncian y cuentan todos los votos, a no ser que haya alguna objeción reconocida.

Para que una objeción se reconozca debe tratarse de un documento escrito firmado por, al menos, un miembro de la Cámara de Representantes y uno del Senado. Si la objeción se tiene en cuenta, el recuento se detiene, las cámaras se separan y pueden debatir al respecto durante dos horas. Después, se vota sobre si sustentar la objeción y desestimar los votos del estado.

Para que se desestime el voto de un estado, algo que no ha ocurrido desde que se aprobó la ley que regula el recuento electoral en Estados Unidos hace más de 130 años, la mayoría de ambas cámaras tiene que votar a favor. Si una cámara vota para rechazar los votos del estado y la otra no, la objeción se rechaza.

Así, y en base a la normativa, el rechazo de los senadores republicanos a la victoria de Biden no significará nada y la sesión finalizará con la certificación de los resultados electorales, ya que los demócratas controlan la Cámara de Representantes.

Esto sería suficiente, pero tampoco es probable que el Senado vote a favor de las objeciones, precisamente porque varios republicanos mantienen posiciones en contra de este movimiento. "Las elecciones presidenciales de 2020 han acabado. Nuestro país debería unirse", justificó la senadora Capito en un comunicado. Por su parte, el senador John Thune (Dakota del Sur) señaló que "lo que tienen que recordar (los senadores) es que no va (el recurso) a ninguna parte".

¿El final de la batalla?

La certificación de los votos emitidos por el Colegio Electoral podría ser el último clavo en el ataúd de las impugnaciones legales de Trump, pero todavía tiene varias acciones legales pendientes y no ha dado indicios de que vaya a abandonarlas o ceder en sus denuncias sobre el "robo" electoral.

Para muestra, el mitin de Dalton, en Georgia, celebrado este lunes a favor de Loeffler y David Perdue. El magnate neoyorquino volvió a insistir, sin proporcionar prueba alguna, en sus aseveraciones sobre el "fraude" electoral y afirmó que espera que Pence "apoye" a los republicanos durante la sesión del Congreso de este miércoles, a pesar de que el vicepresidente no tiene poder para revocar los resultados electorales, según recogió CBS News.

El mandatario estadounidense ha insistido en esta idea durante la jornada. "El vicepresidente tiene el poder de rechazar a los electores electos de forma fraudulenta", ha señalado en su cuenta de Twitter. Está previsto que Biden jure como el 46º presidente de Estados Unidos el 20 de enero. Sin embargo, el propio Pence a través de un comunicado ha echado por tierra las aseveraciones de Trump sobre su supuesto poder para revocar el resultado de las elecciones, al tiempo que ha tildado de "antiético" que el vicepresidente tenga autoridad para poder llevar a cabo ese movimiento.

Sin precedentes en la historia de EEUU

Ningún desafío como el de Trump ha cobrado tanta fuerza como este desde el siglo XIX, y nunca en la historia de EEUU se ha modificado el resultado de las elecciones durante una sesión en el Congreso para contar los votos electorales, según el Servicio de Investigación del Congreso.

En 1873, el Congreso decidió no contar los votos de Arkansas y Luisiana en la reelección del presidente Ulysses Grant (1869-1877), pero ese mandatario habría ganado esos comicios con o sin esos estados.

Los aliados de Trump quieren que se repita lo que ocurrió en 1877, cuando el Congreso decidió crear una comisión electoral para resolver las disputadas elecciones entre el demócrata Samuel Tilden y el republicano Rutherford B. Hayes, quien acabó ganando por un voto gracias a esa intervención.

Sin embargo, esa situación fue tan polémica que motivó que el Congreso aprobara una ley en 1887 que establece el proceso actual para la sesión del 6 de enero. Las garantías que contempla esa ley implican que Trump no podrá interferir en el resultado de las elecciones con esta última maniobra, que algunos consideran un intento de golpe de Estado, y que Biden tendrá vía libre para asumir el poder el próximo 20 de enero.

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