Europa inicia un tiempo mejor sin Reino Unido que se quedará aislado en la gran batalla global

Por el contrario la UE saldrá políticamente más reforzada lo que facilitará una mayor integración federal de sus Estados

Cuando en la noche de ayer acabaron las 12 campanas en el Big Ben de Londres el Reino Unido abandonó definitivamente la Unión Europea tras 47 años de integración y continuas desavenencias.

Y como consecuencia del referéndum británico del Brexit que errónea y temerariamente convocó el ex primer ministro británico David Camerón, dando alas a populistas xenófobos anti inmigración y a los conservadores nostálgicos del viejo Imperio británico que nunca volverá.

Más bien al contrario Gran Bretaña en la escena internacional puede acabar siendo un ‘colonia’ industrial y militar de los EE.UU. porque, en su soledad, no está en condiciones de competir en la batalla económica y tecnológica del imparable mundo global en el que habitamos. Y el que fue su liderazgo en el ámbito financiero europeo, pasará o se repartirá ahora entre la City de Londres y el entorno del BCE en Francfort.

Pero existen riesgos mayores para el Reino Unido como su propia unidad porque Escocía e Irlanda del Norte podrían abandonar su pertenencia a La Corona inglesa, lograr su independencia y solicitar su ingreso en la UE. Lo que tarde o temprano ocurrirá por más que Boris Johnson intente a corto impedir un nuevo referéndum en Escocía.

Y si esto ocurre los defensores del Brexit, entre los que se encontraba la Reina Isabel II, habrán hecho un espantoso ridículo y el Reino Unido se quedará reducido a Inglaterra y Gales.

Tampoco mejorará el comercio y las inversiones británicas con la UE, ni el transporte y caerá el número de turistas y emprendedores de la UE que se desplacen al Reino Unido en viajes de placer y sobre todo de negocios una vez que para los empresarios es mucho más seguro el marco legal de la UE.

Europa pierde, sin duda, tamaño y peso en finanzas, economía y defensa (veremos cómo queda la OTAN ante la nueva Defensa de la UE). Pero la UE gana un terreno extraordinario en su autonomía internacional que siempre estuvo lastrada por Londres (y fuera del euro y de Schengen) y sobre todo en su proceso para la integración política y federal que a partir de ahora será más rápido y más factible.

En lo que a España se refiere nada prejuzga que la separación vaya a afectar al comercio y a las exportaciones españolas. Y menos aún al turismo inglés que ahora verá más necesario el poder salir de la isla en busca de Sol. Y lo mismo ocurrirá con los miles de ingleses residentes en nuestro país y a los que el Gobierno español les ha revalidado sus actuales condiciones para residir en España.

Ni parece que las grandes multinacionales españolas como Telefónica o Iberdrola que tienen intereses en el Reino Unido se vayan a ver afectadas por la ruptura que tampoco afectará a la división inglesa del Banco de Santander. Y de momento tampoco Iberia sufrirá.

El tiempo dará la razón a los europeistas británicos y especialmente a las generaciones más jóvenes y solidarias que viven integradas en el mundo global de las nuevas tecnologías. Pero si alguien piensa que el Reino Unido volverá algún día a la UE se equivocará porque, visto lo ocurrido, a Europa que entonces estará más fuerte, unida e integrada no lo aceptará.

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