La cultura en el año de la pandemia: números rojos, ingenio y evasión con el 'streaming' como protagonista

El COVID-19 sacudió duramente al mundo de la cultura en un año negro para un sector que lejos de paralizarse se reinventó para convertirse en una tabla de salvación para muchos

“El peor año de todos los tiempos”, como calificó de forma catastrófica la prestigiosa revista estadounidense Time al 2020 en su última portada, ha dejado una hecatombe de magnitudes planetarias por culpa de la pandemia del coronavirus. Doce meses fatídicos en los que hemos sido testigos de la muerte de decenas de miles de personas, del cierre de miles de pequeños negocios y empresas, de una crisis socio-económica de la que tardaremos en recuperarnos, de problemas emocionales y psicológicos en buena parte de la población mundial o de cuarentenas masivas que han dejado confinada a casi toda la humanidad. Una pesadilla que el mundo de la cultura tampoco ha podido esquivar y cuyos efectos han sido devastadores, con un futuro que se antoja desalentador a corto, medio y largo plazo.

España, como otros tantos países del mundo, echó el cierre de la cultura el 14 de marzo con la aplicación del estado de alarma. Un forzoso y largo paréntesis que bajó el telón de los teatros, dejó vacías las butacas de los cines y cerró las puertas de salas de conciertos, museos o galerías. La desescalada hacia la mal llamada ‘nueva normalidad’ arrancaba entre la expectación, la incertidumbre y la esperanza de remontar. Sin embargo, su apertura a medio gas por los aforos limitados y las nuevas restricciones no ha logrado levantar el vuelo de un sector especialmente golpeado por la pandemia. Por ejemplo, el sector cinematográfico en España ha acabado el año en números rojos, con unas pérdidas de 446 millones de euros en la taquilla, lo que supone un descenso del 72% respecto al año anterior.

Pese al horizonte sombrío que se vislumbra para todos los profesionales de la cultura en 2021, el inicio de la vacunación ha abierto un resquicio de luz al final del túnel para un ámbito, el de la cultura, que es tan necesario en tiempos de zozobra y desesperanza, que rescata al individuo y a la sociedad en sus peores circunstancias. ¿Porque qué hubiera sido de nosotros sin arte, música, cine o entretenimiento durante los duros meses de confinamiento?

La cultura en 'streaming' irrumpe con fuerza

El drama, la incertidumbre, el miedo y la desesperanza nos han acompañado desde que irrumpió el maldito virus en nuestras vidas. Un panorama desolador en el que el papel de la cultura ha sido fundamental para aliviarnos de tanto sufrimiento y hacer nuestras vidas más llevaderas, sobre todo cuando nos tocó encerrarnos en casa. Con una vuelta de tuerca, reinventándose en muchas ocasiones y con en el 'streaming' como gran aliado, la cultura se convirtió en una tabla de salvación para muchos y en el principal refugio de evasión ante la adversidad.

Durante los meses más duros de la pandemia, en pleno confinamiento y valiéndose de sus propios medios, algunos actores y directores españoles crearon y contaron originales historias desde sus casas como Diarios de la cuarentena (Televisión Española), Relatos con-fin-a-dos (Amazon Prime Video) o En casa (HBO). Actrices como Barbara Lennie e Irene Escolar han convertido sus proyectos teatrales frustrados por la pandemia en ficciones como la serie Escenario 0 (HBO). Una iniciativa que también llevaron a cabo Antonio Banderas y María Casado con Escena en Blanco y Negro (Amazon), en esta ocasión con la música en directo sobre las tablas de un teatro como protagonista.

El teatro se reinventó con nuevos espectáculos que han visto la luz a través de plataformas como Zoom, donde directores y guionistas dibujaron un argumento que luego los actores ensayaban 'online' antes de subirse a un escenario. Ya en la 'nueva normalidad', las artes escénicas han hecho de la necesidad y el esfuerzo su bandera para salir a flote.

Los museos y las galerías de arte también se vieron obligados a adaptarse a los nuevos tiempos pandémicos. Se renovaron gracias a internet, con un incremento de sus programas de visitas virtuales y otras propuestas innovadoras. El Museo Thyssen-Bornemisza, por ejemplo, abrió su propio museo en Animal Crossing, uno de los videojuegos de simulación más exitosos del mundo, con visitas privadas virtuales que acercan los cuadros más célebres de esta pinacoteca a un público joven. Por su parte, el Museo del Prado hizo retransmisiones en Instagram en las que los propios usuarios podían decir qué cuadro querían ver, y las galerías madrileñas abrieron una incierta temporada con una réplica virtual, algo que nunca había pasado.

Pese a la innovación, las cifras de visitantes de los principales museos españoles se han desplomado este año cerca de un 80% y acumulan pérdidas millonarias, al igual que los teatros, los cines, auditorios y salas de conciertos. Los museos pudieron abrir con aforos limitados a partir de la desescalada, pero las ferias de arte no corrieron la misma suerte y todas se cancelaron este año, exceptuando ARCO que se salvó por apenas unos días del confinamiento.

Las librerías también cerraron, pero no dejamos de abrir nuestros libros para sobrevivir a la pandemia. Tras el parón en las ventas y en la salida de novedades editoriales durante el confinamiento, el sector de la literatura retomó su actividad, aunque sin las citas principales de esta industria, como las ferias de libros, que han pasado al mundo virtual por el momento.

El año acaba con menos pérdidas en ventas de lo que se lo que se preveía, aunque las pequeñas y medianas librerías españolas han decidido unirse en una plataforma para la venta online de sus libros, todostuslibros.com, con más de un millón de títulos disponibles y en la que tratan de trasladar la relación directa y de confianza con el lector en sus establecimientos también a internet.

Netflix avanza a pasos de gigante

Netflix sigue imparable. Tras sumar 16 millones de usuarios en tan solo los primeros cuatros meses del año, la plataforma cierra 2020 con casi 200 millones de suscriptores. Ha arrasado con una serie sobre coleccionistas de felinos, Tiger King, y con ficciones como Emily in Paris, la tercera temporada de Dark, la reciente cuarta temporada de The Crown o el éxito del momento, Gambito de dama. También han triunfado en todo el mundo series españolas, como las últimas temporadas de Élite y La casa de papel y la miniserie El desorden que dejas.

Si la televisión ya la ha conquistado, ahora pretende hacer lo propio con el cine. Y la pandemia se lo ha puesto en bandeja. Todo apunta a que el próximo año Netflix podría batir el récord del estudio con más nominaciones a los Oscar gracias a la apertura de la Academia al 'streaming' por el cierre de los cines. Tiene un buen puñado de películas ya estrenadas (La vida por delante, El juicio de los 7 de Chicago, Mank y La madre del blues) que figuran en todas las quinielas, mientras la mayoría de los estudios de Hollywood aún tienen pendiente por estrenar a sus películas candidatas.

Frente a las ficciones de Netflix, las series de otras plataformas que también han merecido buenos 'atracones' durante este año han sido Raised by Wolves (Movistar+), The Mandalorian (Disney+), The Boys (Amazon Prime Video) o la hipnótica y apocalíptica serie francesa El colapso (Filmin).

2020 también será recordado por ser el año de éxito de la ficción española. Varias series patrias han demostrado su calidad y han sido aplaudidas en todo el mundo por crítica y público. Desde Antidisturbios (Movistar+), el trepidante y aplaudido thriller policíaco dirigido por Rodrigo Sorogoyen, a 30 Monedas, la incursión televisiva de Álex de la Iglesia para HBO, pasando por Dime quién soy (Movistar+), Patria (HBO), El Cid (Amazon Prime Video) o la distópica La Valla (Atresplayer Premium).

Pero sin duda, la gran sorpresa del año ha llegado de la mano de Javier Calvo y Javier Ambrossi con Veneno (Atresplayer Premium), la historia de Cristina Ortiz 'La Veneno' que ha arrasado en España y se ha convertido en un reclamo a nivel internacional, logrando incluso los elogios de la crítica de Estados Unidos, país donde también está triunfando gracias a HBO Max.

Un año aciago para la industria cinematográfica

La pandemia ha supuesto un golpe muy duro para la industria cinematográfica en 2020. Hollywood se paralizó casi por completo: estrenos aplazados, salas de cine cerradas a cal y canto, festivales cancelados e innumerables rodajes suspendidos dentro y fuera de Estados Unidos provocaron una situación que ha acarreado pérdidas millonarias (y puede ser solo la punta del iceberg). El portal de noticias especializado Variety calcula que la sangría, en el caso de la meca del cine, podría oscilar entre los 20.000 y los 31.000 millones de dólares.

Ante esta situación, Hollywood vio tambalear sus cimientos y claudicó por temor a las consecuencias del coronavirus. Los grandes estudios decidieron posponer la mayoría de sus superproducciones al próximo año en busca de un panorama sin pandemia, sin salas a medio gas y sin espectadores con miedo. Así las cosas, el pánico se trasladó a las salas por la ausencia de películas de relumbrón y solo con propuestas 'indies' o reposiciones a mano. Su supervivencia está por ver, aunque el horizonte no es muy halagüeño. Según la Asociación Nacional de Propietarios de Cines, el 69% de las empresas pequeñas y medianas de cines podrían verse obligadas a declararse en bancarrota o a cerrar permanentemente si no recibían ayuda federal. En las últimas semanas, el Gobierno de EEUU ha anunciado que destinará un fondo de 15.000 millones de dólares de ayudas para cines, salas de conciertos, teatros y otros recintos.

Los llamados a convertirse en los taquillazos del año se rindieron ante el coronavirus y aplazaron sus fechas de estreno a 2021 o buscaron fórmulas híbridas. La gran pantalla dejó sin proyectar en las salas la nueva entrega de James Bond, la esperadísima Dune de Denis Villeneuve, el West Side Story de Steven Spielberg, Black Window, Top Gun 2, Matrix 4, el remake en acción real de Mulan (finalmente se estrenó en Disney+), Wonder Woman 1984 (estreno simultáneo en cines y HBO Max)... La lista es interminable.

Solo Warner Bros. desafió a la pandemia y apostó por jugársela con el estreno en agosto de Tenet, después de encadenar aplazamientos, rumores de cancelación y cambios en su promoción. La película de Christopher Nolan era una de las cintas más esperadas del año y su estreno estaba llamado a definir el camino a seguir en Hollywood. Sin embargo, su estrategia fue fallida y fracasó, con unos pobres resultados: 362 millones de dólares.

Con este panorama tan desolador, la industria cinematográfica afronta un futuro incierto que le lleva a replantearse su forma de exhibir el cine tras la pandemia y el más que dudoso regreso masivo de los espectadores a las salas. Su modelo, muy cuestionado en los últimos años ante la irrupción de las plataformas digitales, podría estar llegando a su fin con la definitiva consolidación este año del 'streaming'. La incógnita podría empezar a despejarse mucho antes de lo que se pensaba por la pandemia, con un público cada vez más habituado a estrenos en plataformas digitales y de lanzamientos pensados para disfrutar en casa. Por el momento, Warner Bros. ya ha anunciado que estrenará todas sus películas por la plataforma HBO Max el mismo día que llegarán a los cines. Un golpe casi mortal a las salas.

Solo Santiago Segura logra salvar los muebles

El panorama cinematográfico en España no es mucho más alentador. El cine español cerrará 2020 con una taquilla ligeramente superior a los 40 millones de euros, la cifra más baja desde que comenzó el siglo XXI, según datos provisionales del Ministerio de Cultura y Deporte.

Sin grandes títulos por estrenar y con unas cifras a la baja debido a las restricciones obligadas en muchos lugares de España, el coronavirus ha supuesto un año aciago para la industria cinematográfica. Con varios meses de cierre debido al confinamiento de marzo, las cifras de este año están muy alejadas del anterior, cuando se alcanzaron los 94,1 millones de euros y 16 millones de espectadores -en 2020, el número de personas que ha ido al cine es menos de la mitad de esa cantidad, 7,2 millones de espectadores-.

2020 se ha salvado gracias a Padre no hay más que uno 2, la nueva película de Santiago Segura que se estrenó después del confinamiento y ha conseguido a lo largo del año reunir a 2,3 millones de espectadores y ha recaudado 12,9 millones de euros. Tras este título, son otras tres películas estrenadas en los primeros meses del año las que se erigen en los primeros puestos: Adú, Malasaña 32 y Hasta que la boda nos separe.

En medio de esta crisis en el sector de la cultura, la televisión y las plataformas de ‘streaming’ han sabido aprovechar el aumento del consumo por la permanencia en los hogares y han creado proyectos nuevos, que se han unido a un sinfín de estrenos de series y programas de entretenimiento.

La 'banda sonora' del confinamiento

El mundo de la música se vio obligado también a reinventarse en tiempos de pandemia. Con las salas de conciertos cerradas, las giras anuladas y los multitudinarios festivales cancelados, la música buscó refugio en el mundo digital y las retransmisiones 'online'. Muchos artistas y grupos se lanzaron al comienzo de la pandemia a las redes sociales como una forma de mantenerse en activo y para tratar de insuflar ánimo y acompañar con sus canciones a la población confinada. Así nacieron iniciativas como One Wold Together at Home, un macrofestival solidario, inspirado en los Live Aid de 1985, impulsado por Lady Gaga y que contó con artistas de la talla de los Rolling Stones, Jennifer López, Paul McCartney, Céline Dion o Stevie Wonder.

La música se convirtió en 'banda sonora' del confinamiento para muchos. Canciones que siempre estarán intrínsecamente unidas a aquellos días en que era imposible, salvo excepciones, pisar la calle. Desde el Resistiré del Dúo Dinámico, que se cantaba y bailaba cada tarde desde los balcones, a los últimos éxitos de artistas como Dua Lipa, The Weeknd o Bad Bunny.

Y es que ni el confinamiento impidió a la música alcanzar a millones de personas gracias a las plataformas 'online'. Un ejemplo sería Dua Lipa que se coronó este 2020 como la nueva reina del pop gracias a su último disco, Future Nostalgia, considerado por la crítica especializada como el mejor álbum del año. La británica fue una de las artistas más escuchadas en 2020 en Spotify con temazos como Physical o Hallucinate. El cantante canadiense The Weeknd también convirtió su Blinding Lights en todo un himno durante la pandemia.

2020 también fue un buen año para la música latina de la mano de Bad Bunny. El puertorriqueño batió todos los récords y se coronó como el artista más oído en Spotify en el mundo y en España con 8.300 millones de escuchas, de las cuales casi la mitad proceden de su último álbum YHLQMDLG, también el disco más escuchado en todo el planeta a través de la plataforma, con 3.300 millones de reproducciones.

Un año funesto de grandes pérdidas

El mundo de la cultura ha lamentado este año, especialmente funesto por la muerte de cientos de miles de personas por la peor pandemia en más de un siglo, la pérdida de figuras relevantes del mundo del cine, la música y la literatura.

Pau Donés, líder de Jarabe de Palo, falleció el 9 de junio en Lleida, a los 53 años de edad, después de un lustro batallando contra un cáncer de colon. El aragonés, criado en Barcelona, saltó a la fama con La flaca, uno de los discos más emblemáticos de la década de los 90, y más tarde continuó su exitosa carrera musical con álbumes como Depende, De vuelta y vuelta o Bonito. En pleno confinamiento en España, el cantante lanzó en sus redes sociales la canción Vuelvo y anunció que Jarabe de Palo volvería a grabar un disco, Tragas o escupes, para lanzarlo en septiembre. Su última aparición, también durante la cuarentena, fue en el videoclip Eso que tú me das, su legado póstumo.

Dos días después, el 11 de junio, la cultura española volvía a lamentar la pérdida de una de sus figuras más emblemáticas, Rosa María Sardà. La actriz y presentadora catalana fallecía en Barcelona a los 78 años, también víctima de un cáncer. Ganadora de dos Premios Goya y reconocida con la Medalla de Oro de la Academia, la intérprete fue una de las grandes de la escena española, con un talento irrepetible que la llevó a atreverse con todo tipo de personajes.

El mundo de la música también lloró la muerte a los 76 años del cantautor Luis Eduardo Aute, uno de los principales referentes de la canción de autor en España. Otra de las pérdidas más significativas tuvo lugar en julio con la muerte del legendario compositor italiano Ennio Morricone, autor de míticas bandas sonoras de películas como Cinema Paradiso, El bueno, el feo y el malo, Los Intocables o Érase una vez en América. Galardonado junto al también compositor John Williams, con el Premio Princesa de Asturias de las Artes, no pudo recoger el premio al morir pocos meses antes de la ceremonia.

El cine se tiñó de luto por la muerte de los dos últimos supervivientes de la Edad Dorada de Hollywood: Kirk Douglas (103 años) y Olivia De Havilland (104). El séptimo arte también dijo adiós a otros actores emblemáticos como el sueco Max Von Sydow, los británicos Sean Connery (el James Bond más legendario) e Ian Holm (Bilbo Bolson en El señor de los anillos) o el actor afroamericano Chadwick Boseman (Black Panther) a los 43 años. En Francia, lamentaron la muerte del mítico Michel Piccoli y en España, la del director José Luis Cuerda (Amanece que no es poco).

La literatura sufrió la pérdida de los escritores catalanes Carlos Ruiz Zafón (55 años) y Juan Marsé (87), también la de la escritora de novelas de misterio Mary Higgins Clark y la del novelista británico especializado en relatos de espionaje John Le Carré. Por otro lado, Mafalda se quedó huérfana tras el fallecimiento del humorista gráfico argentino, Joaquín Salvador Lavado Tejón, 'Quino' (88), cuya obra forma parte ya de la memoria colectiva de todo el mundo.

El maldito 2020 fue el año en el que murió el periodista y exfutbolista Michael Robinson, el popular diseñador de moda y pionero del 'prêt-à-porter', Pierre Cardin, el cantante mexicano Armando Manzanera y la actriz italiana Lucía Bosé, estos dos últimos a causa del coronavirus. Argentina y el mundo entero se estremecieron con la muerte de Diego Armando Maradona, el mito futbolístico que trascendió el mundo del deporte para convertirse en un icono de la cultura popular universal.