Muere el escritor británico John Le Carré, gran maestro de las novelas de espías

El autor, cuyo nombre real era David John Cornwell, deja un legado de libros en los que explicó como pocos las tensiones durante la Guerra Fría en obras como 'El espía que surgió del frío'

El legendario escritor británico John Le Carré, que se inspiró en sus propias vivencias como espía para crear algunas de las mejores obras de intriga de la literatura en el siglo XX, ha muerto a los 89 años por una neumonía, no relacionada con el COVID-19, según informaron su familia y su agente, Jonny Geller. El hombre de cuya imaginación salieron personajes como el agente George Smiley, un icono de la Guerra Fría, falleció en la noche del sábado en el Royal Cornwall Hospital de Truro (suroeste de Inglaterra).

Le Carré deja un legado de libros en los que, desde la ficción, explicó como pocos las tensiones que atravesó el mundo durante la Guerra Fría en obras como 'El espía que surgió del frío' o 'La Casa Rusia'.

David John Cornwell, su verdadero nombre, consiguió que la novela de espías trascendiese el género y la elevó a niveles que nunca antes había conocido.

"Fue un gigante indiscutible de la literatura inglesa. Definió la era de la Guerra Fría y le dijo las verdades al poder sin miedo en las décadas siguientes", señaló Geller en el comunicado en el que anunció su fallecimiento.

Para el agente, fue 'El espía que surgió del frío', su tercer libro, el que le convirtió en 1963 en el más famoso escritor de novelas de espionaje.

"Lloramos profundamente su muerte", dijo por su parte en un comunicado la familia de Le Carré, que deja a su mujer, Jane, y cuatro hijos.

A comienzos de la década de 1950, el escritor comenzó a colaborar con los servicios secretos británicos hasta convertirse en miembro del MI5 (la inteligencia interior) en 1958, y dos años más tarde ingresó en el MI6 (espionaje exterior), que lo destinó a Alemania.

En 1964 debió abandonar los servicios tras ser revelada su identidad por el agente doble Kim Philby, tras lo cual decidió consagrarse plenamente a la escritura, que ya había comenzado en su etapa como espía.

Los críticos vieron en las novelas de Le Carré una réplica al James Bond de Ian Fleming, con personajes de gran complejidad psicológica, sin "glamour" o heroicidad, llamados a actuar en circunstancias muchas veces anodinas.

Sus novelas son además un material puramente cinematográfico, tanto que ha sido fácil mantener su esencia en el salto a la gran y pequeña pantalla, con excelentes adaptaciones, como 'El espía que surgió del frío', 'El jardinero fiel', 'El topo' o 'El infiltrado'.

Crítico con el poder...y el Brexit

Su mirada crítica sobre el mundo, marcada desde sus inicios, adquirió paulatinamente una mayor carga política, no sólo en sus últimas novelas, posteriores a la caída del llamado Telón de Acero, sino también en declaraciones públicas.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y como reacción al recorte de las libertades en la "guerra antiterrorista" de la Casa Blanca, Le Carré acusó a la prensa estadounidense de capitular como voz independiente y crítica frente a las manipulaciones del poder.

Y en obras como 'El jardinero fiel' no dudó en enfrentarse a las farmacéuticas y sus corrosivas acciones en el continente africano.

Porque Le Carré ya tenía un tema para su literatura desde muy corta edad: "La extraordinaria, insaciable, criminalidad de mi padre y la gente que lo rodeaba".

El padre de Le Carré, Ronnie, era un timador que además le infligía castigos físicos, así como a su madre, y fue quien marcó el carácter eminentemente moral de la obra del escritor.

Quiso la muerte llevarse a Le Carré solo días antes de que su isla rompa definitivamente amarras con el continente: el Brexit se había convertido en la última obsesión de este gigante de las letras británicas.

"Mis propios vínculos con Inglaterra se han ido soltando en los últimos años, y es una especie de liberación, aunque sea triste", le contaba Le Carré a otro gran novelista, John Banville, en una entrevista para 'The Guardian' hace un año.

En 'Un hombre decente', su último libro, el maestro de la intriga recreó un Reino Unido controlado por un gobierno conservador de "diez gruñones" y ventiló el pesimismo que le producía la actual situación de su país.