Sánchez logrará aprobar este jueves sus presupuestos con una mayoría impensable hace un año

Hasta 189 votos darán luz verde a las cuentas públicas para 2021, muchos más que los recibidos en su debate de investidura

Pedro Sánchez recibirá este jueves su primera gran satisfacción desde que fue investido presidente del Gobierno el 7 de enero de este año hace apenas 11 meses. Y respirará hondo; y no es para menos. El pleno del Congreso de los Diputados respaldará a primera hora de la tarde los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021 por una muy amplia mayoría, poniendo fin así a las cuentas públicas del Ejecutivo de Rajoy de mayo de 2018 que han sido prorrogadas en dos ocasiones hasta este ejercicio.

El respaldo que han recabado los PGE elaborados por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha sido muy superior al que logró la investidura de Sánchez (189 votos hoy frente a los167 de hace 11 meses); también al que lograba el anterior Gobierno conservador de Rajoy durante su mayoría absoluta.

Sin embargo, esa suma, en principio inimaginable cuando el primer Gobierno de coalición tras la dictadura tomó asiento en el banco azul del hemiciclo de la Cámara baja, ha sido el resultado de varias imperiosas necesidades: terminar con unas cuentas públicas desfasadas en el tiempo y, sobre todo, para un gobierno progresista, afrontar la recuperación económica y social tras la crisis causada por la pandemia de la COVID-19 y, finalmente, aprovechar la lluvia de miles de millones de euros en ayudas aprobadas por Bruselas.

Pero no ha sido un proceso fácil para el Gobierno de coalición que se ha visto sometido a no pocas tensiones internas entre los dos socios que han puesto a prueba la confianza mutua (“tenemos que aprender – a gestionar un Gobierno de coalición – porque que no hay experiencia”, ha llegado a afirmar el propio presidente Sánchez).  Unas tensiones que en algunos momentos presagiaban lo peor para la continuidad del propio Ejecutivo bicolor.

Además, las negociaciones para lograr el mayor número de respaldos posibles a las cuentas públicas han estado rodeadas por una gran polémica generada por las duras críticas formuladas desde la oposición conservadora por el hecho de contar con el apoyo de ERC y EH Bildu. Unos soportes que, a la postre, pueden generarle en un primer momento un evidente desgaste en la opinión pública.

Con todo, con la última votación de este jueves el Gobierno que preside Pedro Sánchez se garantiza en la práctica encauzar la legislatura hasta el horizonte de 2023. Un triunfo político de envergadura para un Ejecutivo muy débil en un hemiciclo muy fragmentado y en medio de una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes.

El debate en torno a los PGE ha sido ajeno al contenido de las cuentas, las más expansivas desde 1977. Apenas se ha discutido del reparto de las diferentes partidas presupuestarias que incluyen más de 26.000 millones de euros provenientes de Bruselas, un primer adelanto de los 145.000 millones de euros que le corresponden a España del conjunto de ayudas programadas para toda la UE para superar la crisis de la pandemia.

La organización terrorista ETA, sus víctimas, el secesionismo catalán, la situación política en Venezuela, entre otros argumentos, han ocupado no pocas páginas del Diario de Sesiones y muchas más horas de declaraciones protagonizadas desde la bancada de la derecha. Incluso actores de orden autonómico se han tomado la libertad de sumarse a la batería de críticas, con la ayuda desinteresada del “fuego amigo” de algunos barones socialistas.

De las cuentas si ha habido poco debate, siempre marginal. Apenas nada del aumento de las partidas destinadas a prestaciones sociales, inversión en infraestructuras, energías alternativas y limpias o el aumento de impuestos a las rentas más altas.

El proyecto de PGE para 2021 recibió inicialmente siete enmiendas a la totalidad (PP, VOX, JxC, CC, BNG, Foro y CUP) que fueron rechazadas en un primer debate; posteriormente ha recibido un total de 3.793 enmiendas parciales al articulado, entre las que no ha habido ninguna de VOX – es la primera vez desde 1977 que un grupo parlamentario no presenta enmiendas a unos PGE -. Durante los debates en comisión el Gobierno ha admitido unas decenas de enmiendas de los grupos que finalmente han respaldado el proyecto. También se han “colado” hasta 13 enmiendas de ERC y JxC respaldadas por el PP y VOX, aunque sin gran trascendencia.

La gran polémica política surgió con la enmienda presentada con juntamente por Unidas Podemos, ERC y EH Bildu, para impedir los desahucios, lo que suponía un desafío frontal a la autoridad de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Finalmente, la crisis se ha resuelto a última hora al retirarse la enmienda con el compromiso de implantar esa medida a través de un decreto ley gubernamental cuyo contenido se pacta en estos momentos.

A partir de hoy el proyecto de PGE pasa al Senado donde se someterá a una tramitación muy ágil – por su reglamento dispone de un mes como plazo máximo -. La Cámara alta recibirá el texto el día 9 y a partir de entonces se sucederán las comparecencias de altos cargos para explicar sus cifras. Los días 14 y 15 se celebrará el debate de los vetos – enmiendas de devolución – y, tras pasar por la comisión de Presupuestos, los días 22 y 23 habrá el debate final.

En el caso de que el Senado no introduzca ninguna modificación el texto de los PGE irá directamente al Boletín Oficial del Estado (BOE). Si hay cualquier cambio, por mínimo – aunque sea un aspecto técnico – vuelve al Congreso de los Diputados, que debe respaldar o rechazar los cambios realizados. Si fuese así, lo cual es más que probable, la Cámara baja se volvería a reunir el día 29 de diciembre. Y de ahí, al BOE. De una forma u otra el día 1 de enero las nuevas cuentas públicas entrarán en vigor para el próximo año.