Sánchez visita un hospital y tiende una mano a Arrimadas para frenar el protagonismo de Iglesias 

El presidente está harto de las públicas maniobras de Iglesias pero no se moverá hasta que tenga aprobados los PGE.

Alguien le dijo hace unos días a Iván Redondo que él Preside Sánchez debería de salir de La Moncloa y tomar contacto con los ciudadanos y también visitar algún hospital. Lo que por primera vez hizo ayer Sánchez en Madrid aunque ello le costó abucheos y quejas de la presidenta madrileña Ayuso por no haber sido invitada.

Asimismo, Sánchez ha sido muy prudente tras el anuncio de la decisión de Inés Arrimadas de que votaría contra los PGE, una vez que el vicepresidente Iglesias, amenazando a Sánchez con un veto de Podemos, se vio obligado a aceptar el pacto de los PGE con Bildu y ERC y a dejar fuera de juego a Cs, partido que ha quedado en mal lugar y ahora víctima de las críticas del PP.

Sobre Cs el Presidente Sánchez ha dicho que más adelante ‘habrá tiempo para el consenso’, dando a entender que comprende la decisión de Cs por más que no la comparta.

Sánchez necesita los PGE y cuando antes mejor porque Iglesias asumió en todo ello un protagonismo político y mediático muy importante y los medios han sido unánimes al decir que quien manda en el Gobierno es el jefe de Podemos y no Sánchez.

Y ese mensaje y los pactos y concesiones políticas del Gobierno a Bildu y ERC, de las que han hecho ostentación Otegui y Rufián, también causaron malestar e impacto en el PSOE y ahí incluidas las declaraciones de Felipe González muy críticas con esos pactos.

Sánchez visita, por primera vez en 2020 desde que se inició la pandemia en España un hospital, y ha respondido con mesura el no de Arrimadas a los PGE y estos dos gestos quieren decir algo que pronto se verá.

A la espera Sánchez de que se aprueben los PGE y de que pasen el 14-F las elecciones en Cataluña. Y después ya le ajustará cuentas a Iglesias quien es posible que sufra alguna represalia, como su expulsión del Gobierno por su descarada deslealtad al Presidente, e imponer la ruta rupturista de Bildu y ERC en España.

Pero mientras los PGE no estén aprobados Sánchez aguantará el chaparrón petulante y rampante de Iglesias. Y más adelante ya veremos que hace con el jefe de Podemos y como compensa a Arrimadas del desgaste sufrido por Cs  por acercarse a él y por las agresiones de Iglesias y Casado.

Se dice que ‘las cosas de palacio van despacio’. Eso es así en La Moncloa menos hasta que acabe el debate parlamentario y la votación de los PGE. Y después ya veremos que ocurre.

Pero todo apunta a que, después del 14-F, y como esperan los ministros del PSOE, la relación de Sánchez e Iglesias no será la misma que hasta ahora y puede que, incluso, llegue a su final. Y está claro que Iglesias esto lo teme y lo intuye y por ello está subiendo la voz y gesticulando cada vez más.

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