Kamala Harris, a un paso de romper el 'techo de cristal' y hacer nuevamente historia en la política de EEUU

Nadie como Hillary Clinton había estado tan cerca de gobernar el país más poderoso del mundo y de romper definitivamente el 'techo de cristal' en Estados Unidos. La que fuera secretaria de Estado hizo historia al convertirse en la primera mujer de uno de los dos grandes partidos en optar a la Casa Blanca y ahora Kamala Harris busca seguir sus pasos, aunque sea como candidata a vicepresidenta.

A sus 56 años, esta hija de inmigrantes de Jamaica e India ya sabe lo que es romper barreras. En 2018 se convirtió en la primera mujer del sur de Asia y en la segunda negra en llegar al Senado, tras haber sido entre 2011 y 2017 la primera mujer en ser fiscal general del estado de California.

La demócrata parte con opciones de convertirse en vicepresidenta si Joe Biden gana y, en caso de que el presidente falleciera o quedara incapacitado --algo que por otra parte no es descartable dado que el presidenciable tiene 77 años--, podría acceder al Despacho Oval en un país en el que la brecha de género aún sigue siendo considerable. Según el Índice Mundial de Brecha de Género 2020 elaborado por el Foro Económico Mundial, Estados Unidos se sitúa en el puesto 53 de un total de 145 países, mientras que España se sitúa en el puesto octavo.

En materia de empoderamiento político, el país cae al puesto 86, mientras que España está igualmente en octava posición. Dentro de este apartado, ocupa el puesto 76 en cuanto al número de mujeres en puestos ministeriales mientras que está en el 67 cuando se trata de presencia parlamentaria de las mujeres.

De los 15 miembros del gabinete de Donald Trump, excluido el vicepresidente Mike Pence, solo dos son mujeres. Se trata de la titular de Transporte, Elaine Chao, y de la de Educación, Betsy DeVos. El dato es peor al que tenía Barack Obama cuando dejó la Casa Blanca, con cuatro mujeres entre los 15 miembros de su ejecutivo.

En el actual Congreso, de los 535 miembros que componen las dos cámaras, hay 26 senadoras y 101 miembros de la Cámara de Representantes, según los datos recopilados por el Centro para las Mujeres y la Política Americanas (CAWP) de la Universidad de Rutgers.

A nivel estatal, actualmente solo hay nueve mujeres al frente de un estado del total de 50 que componen el país: las demócratas Kate Brown (Oregón), Laura J. Kelly (Kansas), Michelle Lujan Grisham (Nuevo México), Janet T. Mills (Maine), Gina Ralmondo (Rhode Island) y Gretchen Whitmer (Michigan), y las republicanas Kay E. Ivey (Alabama), Kristi Noem (Dakota del Sur) y Kimberly Reynolds (Iowa).

Harris hizo historia al ser elegida por Biden como la primera mujer de color que aspira a la Vicepresidencia de EEUU, una candidatura para la que competía con mujeres de muy alto perfil, como la exembajadora ante las Naciones Unidas Susan Rice y las congresistas Val Demings y Karen Bass.

Biden ya dijo cuando afianzó sus aspiraciones como candidato demócrata a presidente que su elección para vicepresidente sería una mujer, mientras que con el correr de los meses comenzó a quedar claro que las favoritas eras todas afroamericanas.

Harris ha tenido una trayectoria fulgurante hacia lo más alto del poder en Washington: graduada en Ciencias Políticas y Economía en Howard University, una de las universidades afroamericanas por excelencia, se especializó en la lucha contra el crimen y fue elegida en 2003 como fiscal general de California en segunda vuelta, cargo para el que fue reelegida en 2007 con el 98 % de los votos.

En diciembre pasado anunció que se retiraba de la contienda por la candidatura presidencial en la que competía contra Biden.

El ala más progresistas del partido no ha cesado sus ataques contra Harris desde que dejó claras sus ambiciones, especialmente con el aumento del debate y las protestas contra la brutalidad policial, al considerar que en su tiempo de fiscal fue especialmente dura en su persecución de crímenes menores, que afectan especialmente a las comunidades de color.

"Kamala es un poli" es uno de los ataques más repetidos contra ella tanto por activistas de izquierdas como por aquellos de extrema derecha que quieren incendiar el debate político en las redes sociales.

Harris no ha renegado de su pasado y ha hecho gala durante su camapaña de su perfil de mano dura con el crimen, con el que llevó las condenas de culpabilidad a máximos durante su época como fiscal, pero también a que muchos afroamericanos pasaran largos años en prisión por crímenes que hoy no son ni considerados faltas.

Tras la muerte a manos de la Policía de Mineápolis de George Floyd, que desencadenó protestas en todo el país, Harris aseguró que existe un "racismo sistémico" en Estados Unidos y que "la brutalidad policial es un asunto de vida o muerte para las personas negras en este país".

Harris cuenta con el apoyo del expresidente Barack Obama y su designación fue un varapalo para el ala más cercana a la socialdemocracia del Partido Demócrata, que pese a haber estado ganando influencia y escaños en los últimos años, ve cómo el "establishment" vuelve a imponer su voluntad.