Confuso estado de alarma y toque de queda, Sánchez se reserva el mando durante 6 meses

De esta manera, el presidente del Gobierno contenta a Cataluña y País Vasco y se reserva todo el poder durante seis meses

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado, tras una reunión extraordinaria y urgente del Consejo de Ministros, decretar un nuevo ‘estado de alarma’ por seis meses y hasta el 9 de mayo. El que en principio pretende poner en marcha inmediatamente por quince días pero para convalidarlo la próxima semana en el Congreso de los Diputados a fin de que pueda estar operativo seis meses para lo pide el apoyo de todas las fuerzas políticas.

Con esta operación, Sánchez impone una alarma de seis meses sin control de la Justicia y del Parlamento, y aunque ahora delega en las CC.AA. está claro que puede asumir el mando en cualquier momento y como le plazca lo que incluye un alto riesgo.

Aunque, inicialmente, se trata de una caótica, confusa e interesada fuga hacia delante de Sánchez que vuelve a poner toda la responsabilidad y la gestión en los gobiernos de las Comunidades Autónomas. Lo que pueden acabar enfrentados entre sí dado que uno puede vetar la entrada de sus vecinos. Y donde no habrá un mando único en España ni homologación nacional de medidas concretas.

Lo que se debe a la sospecha de que Sánchez no impone la alarma única nacional porque Cataluña y País Vasco se oponen a ponerse a las órdenes de España, y Sánchez en estos momentos está negociando los PGE con ERC y PNV y quiere tener contentos a los gobernantes vascos y catalanes.

Estado de alarma confuso y caótico y para colmo blando y de muy dudosa eficacia para frenar el avance la la segunda ola de la epidemia. Porque en Italia se ha impuesto el ‘toque de queda’ a partir de las seis de la tarde en todo el país y hasta las seis de la mañana del día siguiente. Y en España el ‘toque de queda’ puede empezar a las 10 de la noche, a las 11 de la noche que sugiere el Gobierno, e incluso a las 12 de la noche (00.00 h.),como pasa en Madrid y carece de efecto alguno porque en esas horas los madrileños están durmiendo.

Tampoco están claros los cierres perimetrales parciales o total en las CC.AA. lo que aumentará la controversia. Y para una mayor confusión, el presidente pide aprobar su nuevo decreto de alarma en el Congreso de los Diputados a gran velocidad, e incluso en los parlamentos autonómicos, lo que complica más si cabe la situación.

Y todo ello porque los vascos y los catalanes no quieren un mando español y porque porque Sánchez no quiere asumir la responsabilidad en compañía de sus desastrosos colaboradores, el ministro Illa y su adjunto Simón de los que está claro que no se fía visto el gran rebrote epidémico nacional que al fía de hoy no saben como controlar.

Sánchez dice que no están previstos confinamientos-ya veremos- y que el fin de este estado de alarma se podría adelantar si la situación mejora. Pero el caos creado y falta de mando y criterio único es tan grande que parece como más probable que la alarma se vaya endureciendo cada vez más y ya veremos si más tiempo.

Aunque el Gobierno considera que las vacunas estarán operativas para el mes de mayo y que eso nos puede salvar. Sobre todo a este Gobierno que va a ciegas y no sabe dónde está.

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