Cesan al ministro de Sanidad checo por violar varias normas 'anticovid' en el país europeo más golpeado por la pandemia

Fue pillando cenando en un restaurante de lujo en Praga, pese al cierre de todos los establecimientos gastronómicos, y sin mascarilla

La República Checa se quedó este viernes por segunda vez desde el estallido de la pandemia del coronavirus sin ministro de Sanidad, al anunciar el primer ministro, el populista liberal Andrej Babis, el cese inmediato del titular, el epidemiólogo independiente Roman Prymula, acusado de no cumplir las actuales reglas para frenar los contagios.

Un diario sensacionalista había informado este viernes de un encuentro nocturno del ministro en un restaurante de lujo en Praga, pese al cierre general de todos los establecimientos gastronómicos en el marco de las restricciones para reducir la exponencial expansión de la epidemia en el país centroeuropeo.

La República Checa es actualmente el país europeo más afectado por la pandemia con unos 15.000 contagios diarios y una incidencia media superior a las 1.000 infecciones por cada 100.000 habitantes.

Además, Prymula tampoco usó mascarilla al salir del restaurante y subirse a su coche oficial, informó la cadena pública CT24.

Según las restricciones en vigor desde el 14 de octubre para frenar el coronavirus, los bares y restaurantes deben permanecer cerrados hasta el 3 de noviembre.

Además, es obligatorio usar la mascarilla en el interior de espacios públicos, así como al viajar en coche con terceras personas ajenas a la familia, algo que Prymula tampoco cumplió, según reconoció él mismo.

"Esto no debería haber ocurrido" y "es un error imperdonable", justificó Babis el cese de su ministro, un independiente nominado por la gubernamental Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO).

Babis dijo sentirse en "estado total de consternación" por la noticia y fotos publicadas hoy por el diario sensacionalista Blesk, que muestras a Prymula salir del restaurante y sentarse en el coche conducido por un chófer sin mascarilla.

Prymula, que asumió el cargo a finales de septiembre tras la dimisión del entonces ministro Adam Vojtech, presionado por el fuerte aumento de los contagios, ha sido artífice de todo una batería de medidas para frenar la epidemia, entre ellas las restricciones que entraron en vigor esta semana.

El Gobierno checo impuso desde el miércoles pasado, y durante dos semanas, el cierre de todos los comercios de productos no esenciales y ha pedido a la población que sólo salga a la calle para trabajar, hacer la compra y pasear en el campo, para detener la rápida subida de contagios de las últimas semanas.

Con anterioridad, y también hasta el final del estado de emergencia -que vence el 3 de noviembre- se cerraron todas las escuelas, bares, restaurantes y lugares de ocio.