El ataque a la Justicia y La Corona alertan a la UE sobre la deriva autoritaria de Sánchez y su comisario Iglesias

Los problemas judiciales del PP, el caos de Madrid y la ausencia de un proyecto nacional de Casado bloquean la situación política española

Aunque nadie presentó recurso al Tribunal Constitucional sobre el veto del Presidente Pedro Sánchez al viaje del Rey Felipe VI a Barcelona para asistir a un acto académico en la Escuela Judicial, está claro que la decisión de Sánchez fue inconstitucional, y agravada por la explicación que ofreció el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, cuando dijo que la presencia del Jefe del Estado en Barcelona ‘dañaba la convivencia en Cataluña’.

Tan grave ha sido esta afrenta del Gobierno al Jefe del Estado, ampliada con ataques al monarca de Pablo Iglesias y Alberto Garzón (este último llegando a decir que el Rey ‘maniobra contra el Gobierno’), que Sánchez, a quien le sonaron los teléfonos de Bruselas y de las primeras cancillerías occidentales de Europa y America, no tuvo más remedio que apoyar un nuevo y urgente viaje del Rey a Cataluña.

Y algo parecido le ha ocurrido a Sánchez con la proposición de Ley que el PSOE y UP han presentado en el Congreso de los Diputados para cambiar de forma exprés la Ley Orgánica del Poder Judicial eliminando la norma que exige las tres quintas partes de los Diputados y senadores para poder nombrar a 12 de los 20 Consejeros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), permitiendo que sean designados por la sola mayoría absoluta.

Lo que supone liquidar el acuerdo constitucional sobre la independencia de la Justicia y la separación de los poderes del Estado. Una iniciativa que ha provocado un gran revuelo político y judicial en España. Y desatado todas las alarmas e inquietudes en las instituciones europeas donde la Comisión de la UE ha hecho una seria advertencia al Gobierno de España en la que se incluye el riesgo del bloqueo de los fondos de hasta 140.000 millones de euros que la UE había prometido a nuestro país.

Ante semejante situación Sánchez, que aún no ha retirado su proposición de Ley, ha empezado a recular proponiendo al PP retomar la negociación para la renovación del CGPJ. Pero en Bruselas ya le han visto las orejas tiesas al monstruo del Gobierno Frankenstein de Sánchez, y a sus modales de corte autoritario.

Y si Sánchez continúa por ese camino la UE bloqueará los fondos para España y nuestro país entraría en quiebra. Y de nada le sirve a Sánchez el culpar al PP de bloquear durante dos años la renovación del CGPJ porque el PSOE en pasadas legislaturas la bloqueó durante tres años. Y porque está claro que el Tribunal Constitucional español, ante el que han anunciado sus recursos PP y Cs, derribará el citado proyecto de Ley que rompe el pacto constitucional de la vigente Ley del Poder Judicial de 1985.

Un Sánchez, empujado y jaleado por su comisario político Pablo Iglesias. El vicepresidente de Asuntos Sociales del Gobierno que no hace nada salvo controlar a Sánchez. Y que con, la ayuda de la fiscal general Delgado, busca zafarse de las investigaciones judiciales que le presionan a él (caso Dina) y a su partido, Podemos, que ya está imputado por financiación irregular.

Sánchez ya ha pasado pues por dos veces la raya roja constitucional y está en observación por el TC y la UE. Y corre el riesgo de perder los fondos de la UE, que en todo caso vendría acompañados por los ‘hombres de negro de la UE’, donde ya le han visto a Sánchez la peana del autoritarismo y de su pretendido desprecio a la legalidad.

¿Cuál es el proyecto nacional de Pablo Casado?

Sobre el PP y el liderazgo de Pablo Casado en la Oposición, tenemos que comentar previamente la asombrosa y lamentable declaración de Mariano Rajoy en la que afirmó: que la sentencia de Gürtel del Tribunal Supremo es una ‘reparación moral’ para su fracasado y sospechoso liderazgo, cuando en dicha sentencia se ha condenado al PP que él presidió y a altos cargos de su partido por corrupción y financiación ilegal.

Y cuando Rajoy está a la espera de las investigaciones judiciales de la ‘Operación Kitchen’ sobre la que existen pruebas de una mafia policial en el ministerio de Interior que presidía su exministro Jorge Fernandez Díaz. Y cuando la sentencia del TS no niega la existencia de ‘la doble contabilidad’ del PP -que Luís Bárcenas enseñó a toda España- sino que ese presunto delito está en otro sumario.

Como a la espera está Rajoy de la próxima declaración ante la Audiencia Nacional de su exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martinez que lo ha llamado ‘miserable’, y de la anunciada venganza de Bárcenas para el día en que su esposa Rosalía entre en prisión para cumplir la condena de 12 años y 11 meses de cárcel que le ha impuesto el T.S.

Entonces ¿qué festeja Rajoy y qué efecto tiene todo esto en el PP de Pablo Casado, que fue portavoz del PP que presidía Rajoy? Y puestos y metidos en la ‘harina’ del PP: ¿cuál es la solución que Casado propone para la crisis nacional de España y cómo piensa llevarla a cabo?

Imaginamos que Pablo Casado pretende un adelanto electoral pero no tiene medios ni manera de conseguirlo. Ni le ha ofrecido a Sánchez, como debió de haberlo hecho al término de las elecciones generales del 10-N, un pacto de Gobierno de ‘unidad nacional’, como el que requiere la actual situación española.

Ni tampoco quiere Casado sumarse a la simbólica moción de censura de Vox contra Sánchez, ni tiene en Madrid una buena relación con Cs por causa de la incompetencia de la presidencia de Isabel Díaz Ayuso que pretende rebajar los controles a la pandemia mientras los contagios suben en España y Europa.

Entonces ¿qué les ofrece Casado a los españoles y cómo piensa llevarlo a cabo? No se sabe y ello nos conduce al bloqueo político nacional mientras Sánchez avanza en pos de los PGE de la mano de ERC y de Cs. Partido este último que critica constantemente a Sánchez pero con el que negocia los PGE para garantizar la aprobación de sus cuentas públicas y apuntalar la legislatura del actual Gobierno Frankenstein.

Pues así están las cosas a día de hoy en el debate político nacional, y si la pandemia y la crisis económica avanzan como parece, todavía podrían a corto o medio plazo empeorar.

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