Sanidad o economía, los ciudadanos franceses se dividen ante el toque de queda

Mientras algunos ciudadanos franceses aceptan el toque de queda como una medida idónea para salvar las navidades, otros creen que la decisión del Gobierno francés es "desmesurada" y que tendrá graves consecuencias en la economía del país.

"Creo que es una buena medida para evitar los encuentros, sobre todo por la tarde noche, si queremos disfrutar del fin de año en familia, es necesario", dijo a EFE Pierre, un parisino que prefirió no dar su apellido.

Lo mismo opinó otro joven que paseaba por los alrededores de la Ópera: "No se podía evitar porque la situación va empeorando. Tenemos que contener la enfermedad, es una medida que no gusta pero que es necesaria para poder disfrutar de las fiestas navideñas, si no tendremos otro confinamiento".

Hay quien no se opone pero conserva la esperanza de que la medida no dure mucho tiempo: "Va a afectar a la vida cotidiana pero hay que hacer algo drástico para erradicar el virus. Sé que es duro para los bares y los restaurantes, así que espero que sea por un periodo corto", manifestó una parisina de mediana edad.

En Draguignan (zona metropolitana de Marsella), Cindy, de 30 años, teme la repercusión de las medidas en la ya tocada economía. "No sé si va a parar la covid, pero va a parar muchos negocios y la economía de este país", manifestó en declaraciones a EFE.

Claire Jullien, agente inmobiliaria en Lyon, considera que la medida es desproporcionada. "No estamos en un periodo de guerra. El toque de queda está mal para los que salen por la noche, sobre todo para los jóvenes que irán a contaminarse a otra parte. No estoy de acuerdo en forzar el cierre de bares y restaurantes, va a arruinar a los profesionales de la hostelería, a los que ya les cuesta pagar el alquiler", dijo.

Geoffrey Rebatel, jardinero que trabaja en Lyon y vive en Valence, ciudad donde no se va a imponer el toque de queda, mostró su confusión ante la efectividad del toque de queda, que en su opinión no debería aplicarse solamente en grandes ciudades.

"Esto no va ser suficiente, la gente se irá de juerga más lejos, al campo. Si no se utiliza el palo y la zanahoria la gente es indisciplinada, es una pena que tengamos que tenga que pagar por aquellos que no respetan. Para parar el virus hay que ir más lejos, pero económicamente no se puede. No se puede volver a confinar a la gente", opinó.

El toque de queda es la última respuesta del Gobierno francés a la expansión del coronaviurs y la presión en los hospitales, donde en ciudades como París supone ya casi la mitad de las camas de cuidados intensivos.

Esta medida que afecta a la región parisina y a otras ocho ciudades francesas, se aplicará de 21.00 a 6.00 hora local y comenzará a partir de la madrugada del viernes, con una duración inicial de cuatro semanas ampliable a seis.