Sánchez tensa la vida política: cierra Madrid, ultima los PGE con ERC y abre una crisis en el PP de Casado

A la vez, Pedro Sánchez menosprecia al Rey Felipe VI y deja en evidencia a Inés Arrimadas

Mientras el PP de Pablo Casado entra en crisis en Madrid por causa del desastre de ‘su niña’ Isabel Díaz Ayuso y el Rey Felipe VI sufre el menosprecio del Gobierno de España, el Presidente Pedro Sánchez ultima los PGE de 2021 con UP, ERC, PNV y Bildu, y a la vez escoltado por Inés Arrimadas que se ha convertido en ‘ayuda de cámara’ del Dr. Frankenstein.

En la Unión Europea siguen con estupor los avatares de la política española y el gran rebrote de la curva de la pandemia del COVID-19, que se visualiza en el cierre a cal y canto de Madrid. Lo que tampoco escandaliza demasiado una vez que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, acaba de ser hospitalizado tras su contagio por COVID-19, el virus cuya existencia negó.

La máquina de la mayoría de la investidura de Sánchez (PSOE, UP, ERC, PNV y Bildu) está en marcha para la aprobación de los PGE de 2021 con más IVA e impuestos ‘a los ricos’. Y con ello la estabilidad del Gobierno hasta el final de la legislatura, algo que no entiende la inocente Arrimadas desde el limbo político en el que habita, sin comprender que Sánchez solo la necesita para encelar a Junqueras y ERC.

Sobre todo porque la resistencia de Casado a renovar el Poder Judicial (su última trinchera) empuja a Sánchez hacia una ‘reforma express’ de la Ley Orgánica del Poder Judicial para la que necesita la mayoría Frankenstein de su investidura.

La que se unirá en un ‘paquete jurídico-político’ de esa mayoría a otras dos importantes cuestiones que están en marcha: la tramitación de los indultos a los golpistas catalanes; y la reforma de los artículos del Código Penal de los delitos de ‘rebelión’ y ‘sedición’.

Reformas político-jurídicas que refuerzan y justifican la opción del pacto de la investidura para aprobar los PGE con ERC y Bildu, como lo exige Pablo Iglesias, dejando completamente fuera de juego a Cs y Arrimadas que han hecho un temerario papel en la corte del Dr. Frankenstein.

Pablo Casado corresponsable de la crisis de Madrid

La intervención de la política sanitaria y el cierre a cal y canto de Madrid, decretado por el Gobierno de Pedro Sánchez, constituye una entrada a caballo del ‘general Sánchez’ en la sede madrileña de la Puerta del Sol, el primer bastión autonómico del PP.

Y ello gracias al gigantesco error que cometió Pablo Casado al nombrar a la incapaz Isabel Díaz Ayuso, como la candidata y luego como presidenta de la Comunidad de Madrid, una vez que ‘depuró’ a los buenos expresidentes madrileños del PP, Ángel Garrido (que se pasó a Cs), y Pedro Rollán, al que enviaron al Senado.

Una pésima gestora Ayuso que ha fracasado de estrepitosa manera en la gestión de la crisis sanitaria de Madrid (donde tiene responsabilidades en la muerte de cientos de ancianos en residencias de la tercera edad). Y que no entendió que la visita de Sánchez del pasado día 21 de septiembre a la Puerta del Sol era para inspeccionar la sede del Gobierno madrileño que iba a intervenir, porque en ese momento Sánchez ya había decidido el cierre a cal y canto de la Comunidad de Madrid.

Y con ello la desestabilización de la coalición madrileña de PP y Cs, una vez que su vicepresidente Ignacio Aguado se ponía a las órdenes del ministro de Sanidad, Salvador Illa, y que el Consejero -de Cs- de Asuntos Sociales, Alberto Reyero (el que denunció los errores de Ayuso en las residencias de los ancianos) presentaba en la noche del viernes su dimisión.

Más aún los Gobiernos autonómicos de Murcia y Castilla Leon que gobierna el PP apoyaron la intervención de Sánchez en Madrid dejando en evidencia a un Pablo Casado de cuyo liderazgo desconfían los presidentes de Galicia y Andalucía, Alberto Nuñez Feijóo y Juanma Moreno Bonilla.

El mismo Casado que, semanas atrás, había destituido a su portavoz en el Congreso de los Diputados, Cayetana Álvarez de Toledo, que carece de un buen equipo de dirección nacional (tras haber depurado a los exministros y dirigentes del tiempo de Rajoy) y al que ahora le ha estallado en las manos la crisis de Ayuso en Madrid. Y que ya veremos si no acaba con un adelanto de las elecciones madrileñas o con una moción de censura de la oposición.

Una moción de censura como la que acaba de presentar contra Sanchez el líder de Vox, Santiago Abascal, asumiendo el protagonismo en el sector más conservador de la política. Lo que constituye un problema añadido para el PP y una bendición para Sánchez e Iglesias que agitarán el fantasma de la extrema derecha en el hemiciclo del Congreso.

La soledad del Rey Felipe VI

Los expresidentes del Gobierno Felipe González y Mariano Rajoy le han llenado de elogios y reconocimientos al Rey Felipe VI después de que el presidente Sánchez vetara su presencia en un acto jurídico en Barcelona, según declaró el ministro Juan Carlos Campo de Justicia ‘para no dañar la convivencia en Cataluña’.

Y todo ello acompañado de críticas de miembros del Gobierno de Sánchez, como lo son Iglesias, Castells y Garzón, llegando este último a acusar al Rey de romper la neutralidad y de ‘maniobrar contra el Gobierno’ lo que no es ni ha sido verdad.

Pero lo que trasluce un menosprecio del Gobierno de Sánchez al Jefe del Estado que en ningún momento ha sido corregido por el presidente del Ejecutivo, que incluso le ha quitado importancia a las palabras de Garzón.

Las que sin duda amplían los problemas institucionales del país a los que se ha sumado la intervención por el Gobierno de la Sanidad de Madrid, a la vez que se complica la estabilidad política en Cataluña y se mantienen tensiones en el ámbito del poder judicial.

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