Casado carga con la crisis de Ayuso, la imputación de Fernandez Díaz y la llegada de Sánchez a la CAM

El líder del PP pasa momentos difíciles mientras Sánchez e Iglesias avanzan en las negociaciones de los PGE y Vox prepara la moción de censura

El empeoramiento de la crisis sanitaria en Madrid con 37 zonas en las que se restringe la movilidad y la anunciada intervención de Sánchez en la CAM aumentan la inquietud en el seno del PP. Donde en este momento se viven momentos de tensión por la imputación del exministro Fernández Díaz en la 'Operación Kitchen'.

El dicho castizo ‘de Madrid al cielo’ está cambiando, hacia ‘el infierno’ por causa del delirio e incompetencia de ‘la virgen’ -como posó ella en el diario El Mundo- Isabel Ayuso. El lugar, ese infierno, donde habitan los ‘demonios’ Iglesias y Sánchez que, según contó el Papa Benedicto XVI al exministro Jorge Fernández Díaz, se disponen a ‘destruir España’.

Lo que alimenta la última declaración de Pablo Iglesias en la que presenta como tarea fundamental de Podemos ‘avanzar con valentía hacia una nueva Republica’.

Y todo ello ante el asombro y desconcierto del presidente del PP, Pablo Casado, que ve con inquietud y preocupación el anunciado desembarco, este lunes, de Pedro Sánchez en la Puerta del Sol, para tomar las riendas del gobierno a la deriva y mal avenido (entre Ayuso y Aguado) de la CAM que pone en riesgo el gran rebrote nacional de la epidemia, dañando la recuperación económica del país y la imagen de España.

Se había liberado Casado de la aguerrida marquesa Cayetana Álvarez de Toledo, la Agustina de Aragón del PP, para evitar conflictos internos y para moderar la imagen de su partido y de pronto le estalla en las manos la que era ‘crónica de una muerte anunciada’, o el fracaso estrepitoso de Ayuso.

A quien Casado nunca debió de haber propuesto para gobernar en la Puerta del Sol, y menos aún para sustituir a dos excelentes presidentes madrileños como lo han sido Ángel Garrido y Pedro Rollán.

Pero en la ‘Corte de los milagros’ en la que se ha convertido el PP puede haber pasado cualquier cosa. Incluso que Casado hubiera sido objeto de una revelación donde un ángel (de la cuerda del ‘ángel caído’) le ofreció, con aviesa intención, la tentadora manzana de Ayuso muy a pesar que sus obras completas y experiencia política eran igual a cero.

Y así pudo ser como Casado, que decía que el Gobierno de Madrid sería el espejo de su Gobierno de España, se ha metido de bruces en este pozo sin fondo que puede acabar empeorando su deteriorado liderazgo nacional.

Del que huye sigilosa Inés Arrimadas hacia los brazos de Pedro Sánchez, mientras Santiago (‘y cierra España’) Abascal vela sus armas en Vox como Don Pelayo en Covadonga, dispuesto a iniciar la Reconquista de España con la moción de censura contra Pedro Sánchez que deja a Casado fuera del juego mediático de este debate aunque sea testimonial.

Pero las tribulaciones de Casado no terminan ahí porque el juez de la Audiencia Nacional García-Castejón ha imputado al exministro de Interior Jorge Fernández Díaz, miembro del gobierno de Mariano Rajoy, como autor de presuntos delitos de malversación, prevaricación, revelación de secretos y allanamiento de morada.

Y todo ello en el marco de la llamada ‘Operación Kitchen’, sobre el espionaje y asalto de la casa del extesorero del PP (aún en prisión) Luís Bárcenas. Lo que se fraguó en el ministerio de Fernandez Díaz y coordinó el secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez en colaboración de los comisarios Villarejo y Pino, 70 policías y la utilización de fondos reservados del Estado sin autorización judicial.

Una operación para quitarle a Barcenas documentos y pruebas sobre Gürtel y la doble contabilidad del PP donde estarían implicados Mariano Rajoy y la exsecretaria general del PP, Dolores Cospedal.

También expresidenta de La Mancha y exministra de Defensa. Otra ‘santa devota’ que procesionó con peineta y mantilla en el Corpus de Toledo, que suele asistir en Málaga a la salida del ‘Cristo de la Buena Muerte’ que brazo en alto pasea La Legión, y que se deja ver en en el balcón de La Macarena en la ‘madruga’ de la Semana Santa sevillana.

Cospedal, devota y castrense, no tuvo empacho en contratar a Villarejo (‘baratito’, apuntó su esposo López del Hierro’) en el despacho oficial de la secretaria general del PP de la calle de Génova 13, un edificio embrujado que Casado debería cerrar.

O desinfectar con exorcismos que el cardenal Antonio Cañizares podría oficiar ahora que ha denunciado que ‘la vacuna del coronavirus se fabrica con células de fetos abortados y es obra del diablo’.

Y así regresamos al diabólico hilo conductor de esta crónica porque fue el propio ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, imputado y a la espera de ser interrogado por el juez (el 30 de octubre), quien hace unas semanas desveló que el Papa Benedicto XVI le había revelado en Roma que ‘el Diablo trabaja para destruir España’.

Lo que puede ser cierto, vistas las diabólicas andanzas que Sánchez y de Iglesias con Bildu y ERC, aunque no sabíamos que Lucifer contara también con aliados en el PP. Donde Fernández Díaz es un sólido pilar confesional del que -se cuenta- siendo pecador y durante un viaje de lujo a Las Vegas se le apareció su ángel de la guarda y lo incitó a la conversión.

Pero la carne es débil y Fernández Díaz, para salvar a su amigo Rajoy, volvió a pecar incurriendo en los presuntos delitos de malversación y prevaricación que lo pueden llevar a la cárcel como a Barrionuevo.

Y preguntamos con asombro ¿cómo pudo Fernandez Díaz haber llegado a esto? Y la respuesta la dio años ha, el maestro del toreo Juan Belmonte cuando le preguntaron ¿cómo un peón de su cuadrilla había llegado a un notorio cargo público? Y el torero de Sevilla respondió: ‘degenerando’. Pues eso fue lo que a Jorge Fernández Díaz le pasó.

Y el ministro se confesará y puede que entre en prisión, como Barrionuevo, por los GAL (pecado capital), llevando esa penitencia como una cruz y a la espera de un indulto (también como Barrionuevo) que lo redima de esa tan penosa situación.

¿Y cómo queda en todo esto Pablo Casado líder del PP y de la Oposición? Pues en muy mala y comprometida posición.

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