El detenido por la desaparición de Manuela Chavero confiesa el crimen

El individuo ha reconocido los hechos y se ha mostrado dispuesto a colaborar con los agentes para encontrar el cuerpo de la mujer

La confesión del detenido por la muerte de Manuela Chavero, la mujer desaparecida en Monesterio (Badajoz) en julio de 2016, pone fin a 1.534 días de más desesperación que de esperanza, en los que ha habido varias líneas de investigación, numerosas batidas, varios sospechosos y "una angustia familiar" que ha conmovido a este pequeño pueblo pacense.

Para cerrar este "calvario", como así lo definió en su día la hermana de Manuela, Emilia Chavero, solo falta localizar el cadáver, una labor que llevarán a cabo agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) de la Guardia Civil y efectivos especialistas en la búsqueda de restos cadavéricos.

Para ello, según han explicado fuentes de la investigación, será clave la declaración del detenido por la desaparición de Manuela, Manoli entre sus vecinos, un joven de 28 años, identificado como E.D.H., de nacionalidad española y que reside a escasos metros de la vivienda de la que en la madrugada del 5 de julio de 2016 desapareció esta vecina de Monesterio.

Nada estaba forzado. Sobre su cama estaban los pantalones que había llevado el día anterior, la luz del salón y de la cocina estaban encendidas, al igual que la televisión, y su cartera y su teléfono móvil estaban allí, con una última conexión a las 1:55 horas del 5 de julio.

Hace unos días, es decir más de cuatro años después, la hermana de Manuela entregó a los investigadores una carta anónima en la que se apuntaba al ahora arrestado como sospechoso de su desaparición.

Los agentes dieron credibilidad a este escrito, lo que, unido a las pesquisas que llevaban realizando hace tiempo, motivó la detención de E.D.H. en la tarde de este jueves. Horas después, este joven confesaba ser el autor de la muerte de Manuela.

Desde aquel 5 de julio, la Guardia Civil no ha dejado de buscar a esta mujer por tierra, agua y aire, en el pantano de Tentudía, en el extenso término municipal de Monesterio e incluso en el de Calera de León, con batidas aéreas desde helicópteros y drones.

También desde ese día y coincidiendo con el mes de julio de estos cuatro años, el pueblo ha venido celebrando un acto en recuerdo de Manuela ante la iglesia parroquial de San Pedro, en cuya fachada principal fue colocada una gran foto de ella con el lema "Todos con Manuela Chavero".

En el seno de este municipio ha habido dos vertientes: el apoyo inquebrantable a la familia y la colaboración de los vecinos en concentraciones y batidas, pero también comentarios de todo tipo sobre quién pudo llevarse a Manuela o acabar con su vida.

Emilia Chavero siempre respondió lo mismo: "No se puede culpar a nadie hasta que alguien sea llevado preso".

Frente a suposiciones de todo tipo, incluida la posible relación de este caso con la desaparición de Francisca Cadenas, una vecina de Hornachos (Badajoz), municipio situado a unos 75 kilómetros de Monesterio y de la que nada se sabe desde mayo de 2017, ha estado el trabajo de la Guardia Civil y, muy especialmente, de la Unidad Central Operativa (UCO).

Varios registros en el domicilio de Manuela, el último el pasado 27 de agosto, la intervención de tres vehículos de vecinos del pueblo dirigida a descartar o determinar pruebas, y numerosas pesquisas centradas en "cuatro o cinco sospechosos" son algunas de las labores realizadas.

Además, la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Zafra (Badajoz), que instruye el caso, llegó a tomar declaración a una persona en calidad de investigada, si bien esta quedó en libertad sin medidas cautelares sobre ella.

Cada batida sin resultados generaba una sensación de alivio para los familiares, en cuanto que Manuela no estaba muerta, pero, a la vez, de "desespero" por no saber nada de ella.

Pozos, embalses, zonas escarpadas y amplias áreas de terreno fueron "registradas" palmo a palmo, metro a metro, por efectivos de diversas unidades especializadas de la Guardia Civil, Policía, Protección Civil, DIA, Cruz Roja, unidades caninas, buceadores y bomberos, así como por decenas de voluntarios particulares.

Manuela, en trámites de separación y con dos hijos de 14 y 6 años -en el momento de su desaparición- que se encontraban con el padre, "nunca se hubiera ido", han sostenido sus familiares todo este tiempo. De hecho, el marido de Emilia expuso en alguna ocasión que alguna persona "se pudo obsesionar con ella".