Arrimadas deberá elegir entre el ‘Centro Popular’ con Casado o integrarse con Iglesias y Sánchez

El apoyo de Cs a los PGE de Sánchez e Iglesias y la Comisión Kitchen para que declare Casado romperá los puentes y alianzas de Cs y PP

Estamos asistiendo a una interpretación política del cuento de Caperucita Roja -en este caso ‘Naranja’- que tan inocentemente interpreta la líder de Cs Inés Arrimadas con su temerario acercamiento a La Moncloa (la casa de la abuelita) donde habitan no un lobo feroz de la política y del poder sino dos: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Los que pretenden garantizar con los PGE la legislatura y culminar un vuelco radical en la España de La Transición.

El apoyo que Cs dio a Sánchez en las cuarta y quinta prórrogas del decreto  del ‘estado de alarma’ no es comparable al apoyo que Arrimadas pretende dar a Sánchez en los PGE de 2021 porque, además de aprobar las cuentas públicas para la recuperación económica del país, esos PGE garantizan la presidencia de Sánchez y la vicepresidencia de Iglesias toda la legislatura.

Y ello supone que, una vez aprobados los PGE Arrimadas, habrá favorecido, el que Sánchez conceda indultos a los golpistas catalanes y la celebración de una consulta de autodeterminación en Cataluña. Para ello Sánchez va a presentar a Arrimadas unos PGE ‘moderados’ para que muerda el anzuelo de las cuentas que esconden subidas de impuestos en 2022 y la derogación posterior de la reforma laboral.

Arrimadas ya debería saber que Sánchez miente y no es de fiar y carece de un firme compromiso constitucional por lo que el pacto de Cs con Sánchez incluye muy serios riesgos para España y la propia supervivencia de Cs.

Dos motivos suficientes para que Arrimadas reflexione y se decante entre sumarse al séquito de Sánchez (donde están Iglesias, Junqueras y Otegui, el clan de la investidura) o buscar un nuevo y más sólido entendimiento con el PP de Casado, que ahora rompe amarras con el tiempo tenebroso de Rajoy.

No sabemos si Arrimadas, o Albert Rivera -quien seguramente añora la política y aconseja a Inés- han pensado en estos días que la supervivencia de Cs pasa, en las graves e históricas circunstancias que ahora atraviesa España, por facilitar la creación -no ‘la refundación’ que pide Aznar- de un nuevo y moderno centro-derecha español.

Un, por ejemplo, nuevo partido llamado ‘Centro Popular’ como el que Albert Rivera soñó que iba a liderar superando al PP tras conseguir Cs 57 escaños en los comicios del 28-A de 2019. Y tras renunciar él (enorme error) a su ala socialdemócrata para quedarse solo en el ámbito ‘liberal’. El que en España no existe como tal, y basta ver lo ocurrido con Cayetana Alvarez de Toledo, otra liberal, ahora ubicada en el ‘gallinero’ del Grupo Popular del Congreso.

Lo que no pueden hacer Arrimadas y Cs es convertirse en los cómplices del gran vuelco a la Transición que están llevando a cabo Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y que el líder de Podemos espera transformar en el vuelco ‘a la tortilla’ de la Guerra Civil camino de la III Republica Española, lo que al día de hoy nadie debería descartar.

Con la marca ‘Ciudadanos’ Albert Rivera y los fundadores de Cs buscaban sobrevolar la dualidad ideológica española de la izquierda y la derecha y el proponer a los españoles, desde Cataluña, un centro político reformista y constitucional como el que intentó a Rosa Díez y que ella destruyó, víctima de una soberbia infinita, en la que luego sucumbió Rivera.

La creación de un nuevo partido del centro derecha español (con Vox a su derecha y PSOE/Podemos a la izquierda) puede facilitar el trasvase de votos del PSOE hacia una nueva formación política llamada ‘Centro Popular’, lejos de Génova 13 y de Rajoy y Aznar.

Y con una joven y renovada dirección a fin de cuentas Casado y Arrimadas gobiernan juntos varias CC.AA. y Ayuntamientos y son recientes promotores de su propuesta de coalición electoral ‘España suma’.

Sobre todo una vez que la alternativa de un centro-izquierda -como la que pudieron pactar Sánchez y Rivera tras los comicios del 28-A de 2019- hoy es imposible tras la llegada del Gobierno de coalición de Sánchez e Iglesias.

Y porque el ‘sanchismo’ está destruyendo el compromiso socialdemócrata y constitucional del PSOE, ahora sumido en una izquierda radical confederada para competir en su izquierda con Podemos y los soberanistas regionales.

De manera que Arrimadas, la Caperucita Naranja del cuento, debe escoger entre la tentación de los PGE con Sánchez e Iglesias y el ‘Centro Popular’ con Casado y cuando antes lo haga mejor. Arrimadas ya sabe como acabó el cuento, quien es Sánchez, que busca Iglesias y como está España, datos muy importantes que deben condicionar su decisión en esta encrucijada crucial.

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