Iñigo Urkullu, elegido lehendakari por tercera vez con los votos de PNV y PSE

El recién reelegido lehendakari ha tendido la mano a la oposición para superar una crisis que durará toda la legislatura

El recién reelegido lehendakari por tercera vez, Iñigo Urkullu, ha tendido la mano a la oposición para alcanzar acuerdos que permitan superar la crisis causada por la pandemia de COVID-19 cuyas consecuencias durarán, según ha vaticinado, los cuatro años de legislatura.

Al igual que en 2012 y 2016 el pleno de investidura ha servido para que los candidatos a lehendakari de PNV, Urkullu, y de EH Bildu, Maddalen Iriarte, hayan confrontado sus proyectos, pero solo el primero ha tenido el apoyo necesario para ser elegido gracias al acuerdo PNV-PSE para reeditar el gobierno de coalición.

Tras su investidura Urkullu ha sido recibido en el vestíbulo del Parlamento por su mujer y sus tres hijos y en declaraciones a los periodistas ha asegurado que asume el cargo con "orgullo", que es "un honor" ser lehendakari y que espera "representar bien a toda la sociedad vasca".

La candidatura de Iriarte por su parte solo ha contado con el apoyo de la bancada de EH Bildu mientras que el resto de partidos (Elkarrekin Podemos, PP y Vox) se han abstenido.

Además, y a diferencia de hace 4 y 8 años, Urkullu ha sido elegido en primera votación gracias a que PNV y PSE tienen ahora mayoría absoluta, lo que además permitirá al nuevo Ejecutivo sacar adelante sus proyectos sin contratiempos.

A pesar de esa mayoría el lehendakari ha abogado por llegar a consensos con la oposición. No en vano la palabra "acuerdo" ha salpicado todo su discurso: "Es tiempo de diálogo, negociar y acordar" porque la actual crisis requiere de "la máxima responsabilidad" de todos, ha apuntado.

Ha ofrecido por su parte "una visión realista y cercana de los problemas" y una disposición a "trabajar con rigor, responsabilidad y perseverancia, propiciando el acuerdo y la colaboración en pos del bien común".

Todo ello para doblegar la pandemia y revertir sus consecuencias, que perdurarán en el tiempo: "Vienen meses y años muy duros. Estoy convencido de que Euskadi se va a levantar. Vamos a salir adelante", ha proclamado Urkullu, que ha tenido palabras de recuerdo para las víctimas de la covid y para los dos trabajadores fallecidos en el derrumbe del vertedero de Zaldibar.

Ha dicho que es necesario actuar en dos frentes orientados a impedir el "colapso" del sistema sanitario y el "coma de la economía". Desde una "gestión rigurosa" de las cuentas públicas se reforzará la atención primaria y la plantilla de Osakidetza y se aplicará la máxima de "recortes cero en los servicios públicos esenciales" para "que nadie se quede atrás".

Se implementarán además medidas orientadas a fortalecer el tejido industrial, ayudar a empresas en dificultades y recuperar todos los puestos perdidos durante la pandemia.

En materia de autogobierno -discrepancia pactada entre PNV y PSE en el acuerdo de gobierno- ha reclamado un "consenso sólido" desde la pluralidad y diversidad de identidades para aprobar un nuevo estatus que asiente "una relación bilateral con el Estado". Ha reivindicado además que se puedan hacer consultas a la ciudadanía sobre "cuestiones de especial trascendencia".

La otra candidata ha considerado que el actual estatuto "no vale" y se ha comprometido a trabajar por una república vasca independiente con "una "relación de igual a igual" con el Estado, al tiempo que ha reclamado una consulta ciudadana para que Euskadi pueda decidir su futuro.

Ha propuesto además "una estrategia nacional para proteger el empleo", más inversión en sanidad y "una "tasa covid" que grave solo a quienes más ganan en el marco de una nueva política fiscal "más progresista y justa" que sirva para hacer frente a la crisis generada por la pandemia.

Tras oír a los candidatos, el portavoz de nacionalista, Joseba Egibar, ha centrado sus críticas en EH BIldu, a quienes ha echado en cara su "estrategia de destrucción" y de erosión hacia el PNV cuando superar la pandemia requiere de colaboración y unión.

Bildu prevé un Gobierno "gris y sin fuerza"

Desde la coalición abertzale Nerea Kortajarena ha previsto un Gobierno Vasco "gris, sin fuerza ni ambición, que nace obsoleto", sin "proyecto nacional" ni medidas para "cuidar y proteger" a los vascos y sobre el emplazamiento del lehendakari a alcanzar acuerdos, ha dicho que EH Bildu no obstaculizará aquellos que sean buenos para la ciudadanía.

La socialista Idoia Mendia, que formará parte del nuevo Ejecutivo, ha prometido no aplicar el rodillo y ha invitado a la oposición a dialogar y acordar entre todos un "acuerdo sincero" cuyo objetivo sea "reconstruir social y económicamente Euskadi" tras la pandemia.

El Gobierno "tiene la mano tendida" para consensuar una "salida justa" a la crisis que pasa por reforzar la sanidad y los servicios sociales, ayudar a las empresas, impulsar el empleo de calidad y estudiar un fiscalidad más progresiva.

Miren Gorrotxategi (Elkarrekin Podemos) ha pedido al lehendakari que deje de plegarse "sumisamente" a los dictados de las élites financieras y de los empresarios y ha reclamado un cambio de rumbo que refuerce los servicios públicos y aumente la fiscalidad a los más poderosos. Ha anunciado que su grupo hará una oposición "constructiva".

Desde PP+Cs, Carlos Iturgaiz, ha mostrado su disposición a "arrimar el hombro" y buscar acuerdos para hacer frente a la crisis, con medidas como un "pacto fiscal" a favor de familias, empresas y autónomos, pero le ha dicho a Urkullu que no cuenten con ellos para impulsar "su famoso estatus".

La única representante de Vox, Amaia Martínez, se ha presentado como el "muro de contención frente a quienes quieren destruir la unidad de España", ha dado un "suspenso rotundo" a la gestión de la pandemia del Gobierno Vasco y ha denunciado los "chiringuitos" del Ejecutivo.