Sánchez presume tener garantizada la legislatura y pide unidad: 'hay que desterrar la lucha partidista'

El presidente no habló de los Presupuestos que no tiene, ni de sus problemas con Iglesias en su Gobierno, pero sí del feminismo

Cuando el país está pendiente de la crisis interna del Gobierno y de las divergencias entre PSOE y Podemos sobre los imprescindibles Presupuestos de 2021, el Presidente Pedro Sánchez presumió, ante empresarios, sindicatos y ongs, de tener garantizadas la estabilidad de su gobierno y la legislatura de la que dijo que: ‘será estable, larga y fructífera’. Y pidió unidad política declarando que ha que desterrar la lucha partidaria’ en el combate contra la crisis de la pandemia.

Afirmaciones que no se corresponden con la realidad vistos los serios problemas de cohesión de su Gabinete y las enormes dificultades que tiene Sánchez para aprobar los PGE de 2021 que son cruciales para lograr la recuperación económica y social del país.

Y es, desde la falta de unidad en su Gobierno, desde donde Sánchez pidió al resto de fuerzas políticas y agentes sociales la ‘unidad’ para abordar la crisis sanitaria y económica del país solicitando ‘un nuevo clima político’ lejos de las ‘viejas disputas’ y para anteponer el interés general de los españoles a las posiciones ideológicas.

El reciente órdago de Iglesias a Sánchez contra el pacto del Gobierno con Cs sobre los PGE de 2021, le estropeó al presidente su discurso de apertura del curso político del otoño ante los ‘agentes sociales’, a los que La Moncloa confunde con la ‘sociedad civil, que es algo distinto a los poderes económicos y los sindicatos.

Un discurso donde Sánchez no ha dado ni una sola noticia, ni ha dicho nada nuevo. Aunque puso el acento en la necesidad de relanzar la economía, sin mencionar los PGE que son la clave de bóveda de ese relanzamiento y la pieza necesaria para recibir en España las ayudas de los 140.000 de euros –en seis años- que fue decidida en el último Consejo Europeo de la UE, a los que mencionó Sánchez.

Repitió Sánchez algo que ya dijo en otros discursos anteriores sobre la necesidad de abordar la transición digital y ecológica, y de reforzar la cohesión territorial y social.

Pero sin mencionar Sánchez los desafíos renovados del soberanismo catalán, presumiendo de que en España se respeta el uso del idioma castellano, lo que no es verdad. Y diciendo que los españoles tienen que reconocer los grandes logros de la Transición, que niegan desde el interior de su Gobierno el vicepresidente Iglesias y los ministros UP.

Ministros de Podemos a los que Sánchez quiso hacer un guiño, con el título de ‘España puede’ de su conferencia y sus reiteradas alusiones al feminismo y a los colectivos LGTB. Y una UP a la que, de una manera sutil, les lanzó el mensaje de que la pandemia cambio las condiciones con las que PSOE y UP pactaron su Gobierno de coalición.

No mencionó deliberadamente Sánchez al PP y a los otros partidos de la Oposición a los que pidió que arrimaran el hombro, diciendo que no es necesaria la ‘unanimidad’ pero si acuerdos por el interés general. Y si hizo un reproche indirecto a Pablo Casado y al PP por su negativa a facilitar la renovación del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, RTVE y el Defensor del Pueblo, diciendo que España necesita contar con instituciones fuertes y renovadas.

Concluyendo Sánchez sus palabras con una frase que ya lanzó a Casado en el Congreso de los Diputados cuando le anunció que ‘la legislatura será estable, larga y fructífera’. Lo que es demasiado presumir cuando Pedro Sánchez no cuenta con la cohesión de su gobierno ni con unos Presupuestos que son imprescindibles para la continuidad de esta tan decisiva legislatura, la reactivación económica y la recuperación social.

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