La derrota del PSG se salda con graves disturbios, incendios y cerca de 150 detenidos en París

Los altercados de la capital gala contrastan con la celebración comedida de miles de aficionados del Bayern de Múnich en la capital bávara

La Gendarmería francesa ha detenido este domingo a 148 personas, según el último balance policial, tras los disturbios que se han producido cerca de los Campos Elíseos de París, por la derrota del París Saint Germain (PSG) ante el Bayern de Múnich, en la final de la Champions League.

Un grupo de manifestantes acudió a los Campos Elíseos tras haber presenciado en el estadio Parque de los Príncipes, sede del PSG, el encuentro, del que el equipo parisino salió derrotado por el conjunto alemán con un solitario gol del francés Kingsley Coman, pese a que la movilidad de la zona había sido restringida hasta dos horas después de la final, como medida de prevención sanitaria.

Sin embargo cerca de 5.000 hinchas han reaccionado a los controles policiales lanzando bengalas y levantado improvisadas barricadas cerca del estadio del equipo parisino, que han sido respondidas por los agentes con gases lacrimógenos.

La Gendarmería ha informado de que las 148 detenciones se han llevado a cabo "en particular por daños, violencia o lanzamiento de proyectiles", según cuenta en su Twitter, así como hasta 404 sanciones administrativas por incumplir el uso obligatorio de la mascarilla.

El ministro del Interior, Gérald Darmanin, ha calificado de "inadmisibles" los altercados y ha agradecido la "valiente" labor de la Policía francesa a través de sus redes sociales.

Celebración comedida en Múnich

Miles de aficionados del Bayern salieron a las calles de Múnich con sus mascarillas de protección y bufandas del club para celebrar el título de Liga de Campeones obtenido frente al París Saint-Germain en Lisboa.

La Policía empleó a numerosos efectivos para controlar que se respetasen las medidas de seguridad impuestas para combatir la pandemia del coronavirus y habló de una situación tranquila, pese a que no siempre se respetó el distanciamiento social.

Miles de aficionados se acercaron a las inmediaciones de la calle Leopoldstrasse y la plaza Marienplatz, puntos neurálgicos de la ciudad conocidos también por ser los lugares de encuentro para la celebración de los títulos del club bávaro.

Muchos de ellos lo hicieron en coche, tocando las bocinas a modo de festejo, mientras que el resto lo hizo a pie, lo que produjo que en varias ocasiones se formasen grandes grupos de personas, a menudo sin portar mascarillas.

La gran afluencia se vio influida por el hecho de que el estado federado de Baviera todavía se encuentre de vacaciones de verano y muchas personas no tuvieran que trabajar al día siguiente. Sin embargo, la Policía manifestó que, pasada la euforia inicial, la celebración "se disipó luego durante la noche".

Los más de 150 agentes que reforzaron el servicio de un domingo habitual se dedicaron a controlar el cumplimiento de las medidas de seguridad. Según la Policía, la mayoría de la gente reaccionó de manera razonable a los controles. Así, las pocas detenciones esporádicas que tuvieron lugar fueron consecuencia de personas que hicieron uso de elementos pirotécnicos.

La crisis provocada por el coronavirus empañará las celebraciones del equipo, que el domingo se alzó con el segundo triplete de su historia, ya que no está previsto ningún encuentro con los aficionados. De hecho, la plantilla será recogida directamente a su llegada este lunes al aeropuerto de Múnich sin ser vista, con el objetivo de evitar cualquier tipo de aglomeración.