Los precios intensifican su caída en julio y ya encadenan cuatro meses en tasas negativas

El IPC baja tres décimas, hasta el -0,6%, debido principalmente al abaratamiento de los servicios de alojamiento y restauración

El Índice de Precios de Consumo (IPC) bajó un 0,9% en julio en relación al mes anterior y recortó tres décimas su tasa interanual, hasta el -0,6%, según los datos definitivos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que coinciden con los avanzados a finales del mes pasado.

Con este retroceso de tres décimas, el IPC interanual regresa a los descensos después de que en junio repuntara seis décimas y rompiera así una racha de cuatro meses de caídas. Con el dato de julio, la inflación encadena cuatro meses en tasas negativas.

La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos, disminuyó cuatro décimas, hasta el 0,6%, con lo que se sitúa más de un punto por encima de la del IPC general.

El INE recuerda que el 22 de junio finalizó el estado de alarma y la mayoría de los establecimientos comerciales reanudaron su actividad.

Por tanto, en julio se ha retomado la recogida presencial de los precios, manteniéndose la recogida por medios telemáticos cuando, por motivos de seguridad sanitaria, no ha sido posible o conveniente realizarla de modo presencial.

En julio ya estaba disponible para su adquisición por los hogares la totalidad de la cesta de productos del IPC. Por consiguiente, según explica el INE, los métodos de estimación de precios que se diseñaron para su aplicación de forma excepcional durante los meses de abril, mayo y junio han dejado de utilizarse, volviendo a los métodos habituales.

Según ha explicado el INE, los índices de los grupos especiales de bienes y servicios Covid-19, que durante estos meses han mostrado la evolución de los productos más consumidos por los hogares durante la pandemia, se continúan publicando en el mes de julio para permitir analizar la situación tras la finalización del estado de alarma.

Los precios de los productos del 'grupo especial bienes Covid-19' registraron una tasa anual del 1,8% en julio, cinco décimas menos que el mes anterior. La variación anual de los servicios Covid-19 disminuyó también cinco décimas, hasta el -2,9%.

Entre estos bienes y servicios destaca el comportamiento de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, cuya tasa anual pasa del 2,8% en junio al 2,2% en julio, y de los servicios de telefonía y fax, que registra una variación anual del -0,6%, más de dos puntos por debajo de la del mes anterior.

En el séptimo mes del año, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) situó su tasa interanual en el -0,7%, cuatro décimas por debajo de la del mes de junio.

Los sindicatos instan a reactivar el empleo

Los sindicatos han instado a tomar medidas para reactivar el empleo como vía para recuperar la demanda interna ante la caída de los precios de julio, según han apuntado CCOO, UGT y USO en sendos comunicados.

CCOO ha señalado que la caída de los precios está relacionada con la menor demanda interna, sobre todo por la poca participación de las rentas del trabajo, por lo que ha instado a recuperar salarios y crear empleo estable como forma de combatir la crisis económica.

Ha alertado del "riesgo" de que se produzca una "oleada de despidos" una vez que desaparezca el periodo de mantenimiento del empleo asociado a los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), lo que tendría repercusiones "muy negativas" sobre la demanda interna.

UGT ha instado a aprovechar la baja inflación para implementar políticas de impulso económico, en el marco del diálogo social, para reactivar la actividad y el consumo, así como la creación de empleo de calidad.

Al mismo tiempo, insta a vigilar la evolución de los precios, especialmente los de primera necesidad o aquellos con mayor incidencia sobre la población vulnerable, con el objetivo de evitar "tensiones".

Por su parte, USO ha subrayado que a pesar de la contención de los precios los salarios siguen sin recuperar el poder adquisitivo perdido durante la crisis financiera y ha alertado de la subida de los denominados bienes COVID-19, que incluyen entre otros alimentación y productos farmacéuticos.