La crisis de Juan Carlos y los rebrotes del virus pueden facilitar el pacto entre Sánchez y Casado

El Gobierno de Sánchez no puede permitirse una crisis de Estado que dañe la estabilidad del país, y Casado no puede provocar el debate Republicano

Estamos ante una crisis de Estado que afecta a La Corona y al modelo de la monarquía parlamentaria porque las informaciones y la certeza que se tiene sobre la fortuna opaca del Rey Juan Carlos I -que probablemente es mucho más importante de lo que ahora se ha sabido en el caso Corinna- proyectan sobre España preocupantes sombras de inestabilidad institucional, lo que puede dañar la convivencia y la recuperación económica y social del país.

Y es por ello por lo que el Presidente Pedro Sánchez ha acudido en socorro y al amparo del Rey Felipe VI y por lo que, también, el líder de la Oposición, Pablo Casado, ha rebajado su enfrentamiento con Sánchez por miedo a que el PSOE se lance por la pendiente republicana, lo que sería letal para La Corona.

En estas circunstancias no es en absoluto descartable que el PP le facilite a Sánchez los Presupuestos de 2021 para que no dependa de Podemos ni de ERC. E incluso el propio Pablo Iglesias está levantando el pie del acelerador republicano porque teme un pacto PSOE-PP para reforzar la monarquía y al Rey Felipe VI, lo que expulsaría a Podemos del Gobierno de coalición.

En el refranero español hay sentencias que definen bien la situación: ‘no hay mal que cien años dure’; y ‘hacer de la necesidad virtud’. Y, si por causa de la corrupción de Juan Carlos (sobre la que podrían aparecer más episodios), se logra un entendimiento de ‘unidad nacional’ PSOE-PP ello será sin duda una buena consecuencia y muy positiva para el país.

Y en ese caso el escándalo y la marcha de España de Juan Carlos habría servido para ofrecer al país la necesaria estabilidad para abordar la crisis sanitaria, económica y social ante un otoño caliente y demoledor. En el que volverán a aflorar en Cataluña las tensiones soberanistas aunque no con la fuerza y el ímpetu que tuvieron años atrás, porque el ‘procés’ y el virus han arruinado el territorio catalán.

Naturalmente esto lo sabe Pablo Iglesias y por ello Podemos no va a seguir atacando a la monarquía porque no quiere salir del Gobierno y porque teme que un acuerdo entre Sánchez y Casado los expulse del poder. Y entones, y por más que griten contra La Corona, Podemos perderá su influencia que no está en sus bases sociales sino en su presencia en el Consejo de Ministros.

De manera que habrá que estar atentos a las discretas maniobras políticas del mes de agosto no vaya a ser que el Rey Felipe VI sea quien facilite un encuentro secreto entre el Presidente Pedro Sánchez y el líder del PP Pablo Casado.

Una reunión de la que podría salir un gran acuerdo nacional porque ahora ambos se necesitan para abordar la enorme crisis nacional, y porque saben que Europa no aceptaría -ni enviaría dinero a España- si en nuestro país se abriera una profunda crisis institucional.

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