Holanda exige a España e Italia reformas laborales y de pensiones a cambio de las ayudas del fondo

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) reanudaron este sábado las negociaciones tras terminar el viernes sin acuerdo la primera jornada de una cumbre destinada a pactar el plan de reconstrucción económica por la pandemia de coronavirus, en la que constataron que el principal escollo para lograrlo estará en el volumen y las condiciones del fondo de recuperación. España e Italia se unieron en un frente común frente al primer ministro holandés, Mark Rutte, que reclama un mecanismo de control de los gastos para conceder el fondo de recuperación a países afectados por la COVID-19. En concreto, Holanda exige “garantías absolutas” sobre las reformas que acometerán los países beneficiados a cambio de las ayudas. Y entre ellas cita expresamente las de pensiones y mercado laboral. 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha demandado en Bruselas que el fondo de recuperación europeo se ponga en marcha cuanto antes porque es ahora cuando más aprieta la crisis del coronavirus, y ha avisado que no aceptará el requerimiento de la unanimidad de los Veintisiete para aprobar los planes económicos.

El jefe del Ejecutivo español ha reclamado dos cuestiones: que el fondo no baje de los 750.000 millones propuestos y que las condiciones para recibir las ayudas no sean tan duras como pretenden algunos países porque dificultaría mucho el desembolso.

Sánchez, quien a su llegada recalcaba que todos están "obligados" a llegar a un acuerdo, ha entrado en las negociaciones advirtiendo de que no aceptará que los planes económicos que habrá que presentar para recibir el fondo de recuperación requieran la aprobación unánime de los Veintisiete, una condición en la que sigue enrocado el holandés Mark Rutte.

Fuentes de la delegación española han asegurado que Rutte se ha quedado solo en esta demanda aunque sigue sin ceder y admiten que el mayor obstáculo para el acuerdo sigue siendo el tamaño del fondo y las condiciones para repartirlo así como su distribución entre subvenciones y préstamos.

Pedro Sánchez ha insistido en que no aceptará la unanimidad. Y tampoco se plantea que pueda haber una reducción del montante del fondo, que está en 750.000 millones de euros -500.000 millones en transferencias y los 250.000 restantes en préstamos- según las propuestas de la Comisión y el Consejo. En la delegación española recuerdan que esta cifra ya es menor que la que pedía España al principio -apostaba por un billón o más- y en cualquier caso Sánchez dio por buena la propuesta de 750.000 millones. Por eso no creen que sea momento de asumir una reducción en el fondo, como siguen pidiendo los llamados países "frugales" -Países Bajos, Suecia, Dinamarca y Austria-.

Y en cuanto a la gobernanza del fondo, España insiste en que es imposible aceptar la unanimidad, como tampoco le gusta que se defienda para la aprobación de los planes económicos la mayoría cualificada -del 55 por ciento de los países con el 65 por ciento de la población-. España prefiere otra opción, la de la mayoría cualificada inversa -se da por aprobado si no lo rechaza una mayoría cualificada-.

En un intento de contentar a Holanda, se baraja la posibilidad de introducir el llamado "freno de emergencia", que permitiría que si uno o varios países consideran problemático un plan de reformas se paralice su aprobación hasta tener la opinión de todo el Consejo Europeo, apuntan fuentes europeas.

En la delegación española lamentaron por otra parte que los "frugales" pretendan seguir manteniendo las compensaciones que reciben como contribuyentes netos e incluso reclamen un aumento, cuando para España estos descuentos son "regresivos e injustos".

Otra de las demandas en las que ha insistido Sánchez es que el fondo se ponga en marcha cuanto antes porque el mayor impacto de la crisis por el coronavirus es mucho mayor ahora. Hay otro debate en esta negociación y es cuándo se empezarían a pagar los intereses de la deuda que Europa va a tener que emitir para sufragar este fondo. España quiere que sea cuanto más tarde mejor, aunque hay países como Alemania que defienden que se empiece a pagar cuanto antes, en principio cuando entre en vigor el presupuesto plurianual.

Italia ve imposibles las condiciones de Holanda

Por su parte, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, advirtió a Rutte que el mecanismo de control de los gastos que propone para conceder el fondo de recuperación a países afectados por el COVID-19 es "incompatible con los tratados europeos e impracticable a nivel político".

El eurodiputado Sandro Gozi ha explicado esta semana en Italia que Holanda plantea que la Comisión Europea no dé el visto bueno a las subvenciones, sino que los Estados queden sujetos a un examen previo de los gobiernos individuales que podrían solicitar el implementación de reformas a los beneficiarios. De esta manera, la luz verde para eventuales transferencias sería competencia del Consejo Europeo y no de la Comisión. Los "países frugales" se asegurarían el derecho de veto si los planes nacionales de recuperación presentados por el Estado solicitante no les convencen y podrían pedir mayores reformas para que los beneficiarios pudieran obtener el dinero.

El primer ministro holandés y líder de los "países frugales" dejó claro este viernes en Bruselas que no es optimista sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo este fin de semana e instó a "concretar las reformas" como condición para negociar y respaldar un fondo de reconstrucción pospandemia basado en "subvenciones". Rutte advirtió de que "solo estará de acuerdo con las subvenciones, si se concretan las reformas", una exigencia que ya aseguró haber trasladado a los líderes del Sur de Europa.

 

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