Fracaso de Iglesias en el 12-J: Podemos desaparece en Galicia y 'batacazo' de 5 escaños en Euskadi

Unidas Podemos ha sufrido este domingo en las elecciones autonómicas vascas y gallegas uno de los peores batacazos de su historia: ha perdido en ambos territorios gran parte de su electorado, quedándose fuera del Parlamento gallego, y rebajando a la mitad su presencia en la cámara vasca, con 6 escaños.

El vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, ha asumido la "derrota sin paliativos" que ha tenido su organización en las elecciones vascas y gallegas de este domingo, y ha asegurado que ahora les toca hacer una "profunda autocrítica" y aprender de los errores que "sin duda" han cometido.

"Nuestro espacio político ha sufrido hoy una derrota sin paliativos. Perdemos buena parte de nuestra representación en el Parlamento Vasco y quedamos fuera del Parlamento de Galicia. Nos toca hacer una profunda autocrítica y aprender de los errores que sin duda hemos cometido", ha afirmado en Twitter.

Iglesias ha querido agradecer "todo el trabajo y el esfuerzo" a los candidatos en Galicia, Antón Gómez-Reino, y en País Vasco, Miren Gorrotxategi, y a la militancia en ambos territorios" porque "se han dejado la piel en unas campañas", a su juicio, "muy difíciles". Eso sí, ha admitido que "los resultados, evidentemente, no han sido los deseados".

Asimismo, el líder 'morado' ha aprovechado para felicitar al presidente de la Xunta en funciones y candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, y al lehendakari y candidato del PNV, Iñigo Urkullu, pero también a EH Bildu y el BNG, "por sus históricos resultados".

En la que ha sido su primera cita con las urnas desde la llegada de Unidas Podemos a la Moncloa, y de Pablo Iglesias, a la Vicepresidencia segunda, los resultados electorales de la coaliciones Galicia en Común-EU-Anova y Elkarrekin Podemos-IU han sido incluso peores que las previsiones de las encuestas, que no eran nada buenas.

En las anteriores autonómicas, las de 2016 --las primeras de este tipo en las que concurrieron--, los morados y sus socios irrumpieron en el mapa político gallego como segunda fuerza, tras el PP, con 14 escaños y un apoyo del 19% del electorado (273.523 votos). Ahora, se han quedado fuera, sin ningún diputado, y han bajado al 3,8% (unos 46.300 votos), con el 91,7% escrutado.

Mientras, en Euskadi, Podemos e IU han reducido su presencia a 6 asientos en el Parlamento vasco, y el 8% del apoyo (unos 69.000 votos), con el 96,8% del escrutinio, después de que en 2016 lograran situarse como tercera fuerza tras el PNV y EH Bildu, superando entonces al PSE, y logrando 11 escaños con el 14,7% del respaldo (157.334 votos).

Con estos resultados, el objetivo que Podemos y sus socios se habían marcado en la campaña de presentarse como llave para reproducir en estos territorios gobiernos de coalición de izquierdas queda lejos. Además, tanto en Galicia como en el País Vasco han quedado muy por debajo de sus competidores de izquierdas, siendo superados tanto por socialistas como por nacionalistas: en el primer caso, del Bloque Nacionalista Gallego (BNG) y del PSdeG, y en el segundo, de EH Bildu y del PSE.

La disolución de las Mareas

Galicia en Común pretendía dejar atrás sus malos tiempos colocando al líder de Podemos Galicia, Antón Gómez-Reino, como cabeza de lista para estas elecciones, al considerar que el del partido morado sería capaz de ser el perfil de consenso que devolviese las ganas y la ilusión a un proyecto que perdía votos desde hace ya un lustro.

Eran otros tiempos para los confluencias cuando en 2012, el histórico político nacionalista Xosé Manuel Beiras impulsó el proyecto de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) que dio la sorpresa en los comicios autonómicos de aquel año y consiguió superar los 200.000 votos y alcanzar nueve diputados.

Años después, en 2015 los proyectos municipales de unidad popular en A Coruña, Santiago y Ferrol consiguieron los bastones de mando de las principales ciudades gallegas y solo un año después tomó impulso la coalición de Podemos, Esquerda Unida y Anova que, bajo el partido instrumental, consiguió ser segunda fuerza en el Parlamento gallego.

Desde ese momento todo fue a peor; las direcciones de los respectivos partidos no consideraron suficientes los catorce diputados conseguidos por el magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Luís Villares, e intentaron reconducir el proyecto del rupturismo gallego pero para ello utilizaron las peores armas de la que denominan vieja política, aireando de forma continua sus desavenencias.

Las luchas internas coparon durante la mitad de la legislatura los titulares de los principales medios de comunicación hasta que En Marea se dividió en dos facciones, pasando cinco de sus parlamentarios al grupo Mixto. Tampoco la entrada de Unidas Podemos en el Gobierno con la ferrolana Yolanda Díaz como cuota de Galicia en Común en el Ejecutivo central fue suficiente para salvar los resultados en la comunidad pese a que tanto la responsable de Trabajo como el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se involucraron en esta campaña electoral.

Para la coalición, ahora el reto está en evitar la desaparición de un proyecto que obtuvo sus mejores resultados en las elecciones generales de diciembre de 2015, en las que llegaron a los 408.370 votos. En esta ocasión únicamente han rondado los 50.000.

Espinar culpa a Iglesias

Tras estos malos resultados, el exdirigente de Podemos Ramón Espinar ha culpado a la dirección de Podemos, que lidera Pablo Iglesias del "batacazo" en las elecciones vascas y gallegas, por haber convertido el partido "en un solar sin nadie que les moleste", por hacer una campaña "teledirigida desde Madrid", y por basar la campaña en los pactos de gobierno, que "no ilusionan a nadie" y sólo transmiten que "no hay proyecto más allá del reparto de poder".

"Esta noche el batacazo hay que apuntárselo a una dirección de partido que ha querido controlarlo todo a costa de convertir Podemos en un solar sin nadie que les moleste", ha afirmado el exsenador y ex líder del partido en Madrid en una serie de mensajes que ha compartido en Twitter.

Según Espinar, "no se puede echar la culpa más a la militancia" ni a los candidatos en Galicia, Antón Gómez-Reino, y en País Vasco, Miren Gorrotxategi, de la "bofetada" de Podemos en esta cita con las urnas, pues reproduce, a su juicio, "una tendencia asentadísima", que es que "cuanto más poder interno acapara la actual dirección, más desastrosos son los resultados".

"El espacio del cambio, roto en varios pedazos, camina a la intrascendencia electoral después de haber contribuido a cambiar sociológicamente este país. La entrada en el Gobierno de España no puede ocultar eternamente la tendencia, los batacazos. Qué noche tan triste. Qué rabia", ha lamentado.

Por ello, Espinar avisa a la dirección de que "no se puede seguir eternamente echando la culpa de los fracasos a quien se marchó, rompió o echaron". "El mensaje de campaña, teledirigida desde Madrid, sobre acuerdos de gobierno no ilusiona a nadie. Porque transmite que no hay proyecto más allá del reparto de poder. Y porque no se puede hablar de plurinacionalidad y dirigir una campaña en Galicia y Euskadi desde Madrid", ha zanjado.

Fracaso de la fórmula En Común

Por su parte, el candidato de Galicia en Común y líder de Podemos Galicia, Antón Gómez-Reino, ha asumido este domingo el “fracaso” electoral de su coalición que se queda sin representación en el Parlamento gallego. Gómez-Reino acompañado de miembros de su candidatura ha admitido que este 12 de julio los resultados electorales “no son buenos para Galicia” porque el PPdeG de Alberto Núñez Feijóo continuará otros cuatro años más al frente de la Xunta.

En clave interna, Gómez-Reino ha apuntado que el quedarse sin representación ha supuesto un resultado “inesperado” para una coalición que en las elecciones gallegas de 2016 se había situado como segunda fuerza. “Son unos resultados inesperados, malos, muy malos para nuestros espacio y que yo asumo en primera persona”, ha dicho Gómez-Reino, que mantiene su acta como diputado en el Congreso.

Ante el “fracaso” que supone el resultado electoral, la coalición rupturista iniciará un proceso de “reflexión profunda” y analizará los datos, ha anunciado visiblemente afectado el candidato.

Además, Gómez-Reino ha mostrado su pesar por no haber sido una fuerza que contribuyese “de mejor forma” a hacer más fuerte el bloque de izquierdas.

Pasadas las diez y media de la noche todos los candidatos de Galicia en Común han abandonado la sede del partido.