La estrella de España cumple 10 años bordada en el pecho

La selección levantó el primer mundial de fútbol un 11 de julio ante Holanda en el Soccer City de Johannesburgo

Fecha: 11 de julio de 2010. Estadio: Soccer City de Johannesburgo. ¿Cómo olvidar un lugar y un día que ha quedado grabado a fuego en la memoria del fútbol español y de la sociedad. Tal día como hoy, España alcanzaba la cima del mundo y se colocaba la única estrella que luce en el pecho.

La estrella de campeón del mundo se hizo esperar 90 años. Años de decepciones, de derrotas en cuartos y de sufrimientos como aquel Mundial de Corea y Japón allá por 2002, cuando parecía que llegaría el momento. Pero el momento de levantar al cielo la Copa del Mundo llegó ocho años más tarde y 116 minutos después de que el árbitro pitara el inicio del partido ante Holanda. Aquel gol de Iniesta, hizo pensar que levantaríamos la copa. Y así pasó. El broche de oro a una generación que de la mano de Luis Aragonés consiguió el título de campeona de Europa y que más tarde, con Vicente del Bosque se proclamaba campeona del mundo.

El Mundial de Sudáfrica era el primer mundial al que España llegaba sólida y con claras opciones de convertirse en campeona. Capitaneada por Íker Casillas y guiada por un centro del campo compuesto por Xavi e Iniesta. El 'tiki-taka', que acuñó Andrés Montes, embelesaba al mundo.

Con todo y con eso, el camino no empezó de la mejor manera posible aquel lejano 16 de junio. Derrota ante Suiza en el Moses Mabhida de Durban. La historia ya arrancaba en contra: ninguna selección había perdido su partido inaugural y luego había ganado el mundial.

De nada le valió al conjunto de Vicente del Bosque dominar, controlar y presionar. Se cuestionó el porqué formar con un doble pivote con Sergio Busquets y Xabi Alonso.

Villa lanzó a España

David Villa emergió en su faceta de máximo goleador de la historia de la selección. La resurrección de la Roja fue un hecho. Doblete ante Honduras del asturiano en el Ellis Park, en el que la mítica selección sudafricana de rugby y Nelson Mandela celebraron el título mundial en 1995.

Y se confirmó con el pase a octavos tras ganar a Chile en el Loftus Versfeld de Pretoria (2-1). Villa, de nuevo, e Iniesta firmaron el difícil triunfo ante el combinado que dirigía el argentino Marcelo Bielsa.

Fútbol por la mínima

El partido de Pretoria fue el último que España resolvió por más de un gol. A partir de octavos, todo lo que vino fueron partidos con victoria mínima pese a mostrar un control absoluto de los tiempos del partido y del dominio de la pelota.

Otra vez Villa fue el que abrió el marcador en la fase del KO y lo hizo ante la Portugal de Crisitano Ronaldo que se cruzaba con España en octavos y más tarde, en cuartos, ante la Paraguay del 'Tata' Martino. En este último apareció también Casillas, 'el santo', que paró un penalti a Cardozo cuando el marcador seguía empate a 0.

Rota la barrera

El gol de Villa y la parada de Casillas rompieron la barrera psicológica que había arrastrado España desde los inicios del fútbol: no pasar de cuartos. 'La Roja' se metía en las semifinales de un mundial por primera vez en su historia y, ante la historia y el camino por el título, esperaba Alemania. La Alemania de Joachim Löw, la Alemania a la que ya habíamos ganado dos años antes en la final de la Eurocopa.

Alemania venía de demostrar su gran fútbol tras dejar por el camino a Inglaterra (4-1) y a Argentina (4-0) con sonadas goleadas y se enfrentaba ante los de Del Bosque que contaban sus partidos por victorias por la mínima.

Como en los anteriores duelos, España volvió a demostrar porque había enamorado al mundo con su fútbol de toque y dominó un partido en el que siempre se mereció más. Redujo a la mínima expresión a Alemania que, a pesar de todo, plantó cara hasta que de un córner botado por Xavi, Puyol remataba de cabeza un balón que envió al fondo de la red -la jugada, años más tarde, contarían ambos que estaba ensayada de los entrenamientos con el Barça-. Era el minuto 73 y España tenía la recompensa de la final a escasos minutos que supo gestionar.

La gran final

El 11 de julio llegaba el día que todos los españoles recordamos. Y con ello las miles de preguntas que se hacen ahora: ¿dónde estabas? ¿Qué hiciste? ¿Cómo lo celebraste?

Holanda esperaba en la final tras haber derrotado a Uruguay por 2-3. Si la Holanda de la Eurocopa había practicado un gran fútbol, la Holanda del Mundial era una selección que no parecía ni su sombra. En aquel partido nos dimos cuenta que la final de la Eurocopa ante Alemania tuvo que haber sido ante Holanda y que la final del Mundial ante Holanda tuvo que haber sido ante Alemania. Papeles cambiados pero España de protagonista.

Holanda tuvo las oportunidades más claras del partido pero también recurrió al juego sucio, como la patada en el pecho que propinó Nigel de Jong a Xabi Alonso. En esas ocasiones claras de gol aparecía siempre Casillas. Corría el minuto 62 cuando Robben encaraba la portería de España en solitario -Iniesta y otro jugadores que vieron la jugada a lo lejos pensaban que se acababa el partido- y ganando la carrera a Ramos y Piqué cuando la bota derecha de Iker, después de mucho aguantar, sacaba el disparo del holandés en el mano a mano más claro del partido.

Ni el 'tiki-taka' ni las contras holandesas rompieron un partido que se alargó hasta la prórroga porque, ya que aquel partido era histórico, tenía que durar lo máximo posible.

El gol

La jugada del gol llegó en el minuto 116 en la que el protagonismo no solo fue de Iniesta si no de Jesús Navas, Fernando Torres, Carles Puyol y Cesc Fábregas.

Puyol se hizo con un balón junto al borde derecho del área de España que envió a Jesús Navas. Éste, tras driblar a un oponente sobre la banda, emprendió una carrera  por la derecha hasta cruzar la medular, siendo perseguido por cinco rivales, que acabaron por robarle el balón.

Iniesta recuperó el balón suelto y, de tacón, se lo envió a Cesc y este de nuevo a Navas, quien entregó el esférico a Torres, ya en la zona izquierda del ataque. El madrileño mandó un centro al área que, Van der Vaart en la frontal repelió y fue a parar a Fábregas que continuó con la intención de Torres y mandó el balón a Iniesta. Andrés enganchó un derechazo que cruzó a la izquierda de la portería defendida por Maarten Stekelenburg y el resto ya es historia. Historia de un gol que marcaron generaciones de futbolistas y de aficionados que vieron tantas y tantas decepciones en tantas y tantas competiciones.

RELACIONADO