Sánchez, de llamar a unos 'Pactos de la Moncloa' a no convencer a la patronal, al PP ni a Iglesias

Poco queda del llamamiento de Pedro Sánchez el pasado abril a la “unión de las fuerzas políticas” a lograr unos nuevos 'Pactos de la Moncloa' para lograr, una vez se superase la crisis sanitaria, el relanzamiento de la economía. A menos de dos semanas de la negociación en Bruselas del fondo de recuperación y con la vista puesta en los Presupuestos de 2021, el presidente llega con las manos vacías, en cuanto acuerdos se refiere, y sin abordar dos de los pilares más importantes para la recuperación del país: la reforma laboral y la de las pensiones. La Comisión de Reconstrucción del Congreso cerró este viernes sus puertas sin consenso y con reproches entre el Gobierno y el PP. Tampoco ha logrado el respaldo de la patronal, que tras firmar un pacto económico le ha mostrado su rechazo a una subida de impuestos a las grandes empresas. Y ni siquiera se pone de acuerdo con su socio Pablo Iglesias, partidario de excluir a Cs de la negociación de los PGE, en contra de la postura defendida por los socialistas.

La jornada ha arrancado con una foto, en la que el Gobierno y los agentes sociales han suscrito un pacto con las líneas generales para reactivar la creación de empleo de calidad tras la parálisis económica generada por pandemia, pero que deberán desarrollar con medidas concretas en unas negociaciones que comenzarán inmediatamente.

La sintonía, la imagen de unidad y la capacidad de acuerdo exhibida por Sánchez y los líderes de la CEOE, Cepyme, CCOO y UGT, ha tardado poco en romperse tras manifestar la patronal su rechazo a una subida de impuestos a las grandes empresas. "No compartimos su planteamiento fiscal porque pensamos que este no es el momento", ha dicho el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, a quien se ha sumado su homólogo de Cepyme, Gerardo Cuerva, asegurando que perjudicaría tanto a grandes como a medianas y pequeñas empresas, así como a autónomos.

Sánchez ha respondido que, para impulsar la cohesión social, es necesario llevar a cabo una reforma fiscal "que vincule la justicia fiscal con la necesaria justicia social", al tiempo que también ha reiterado su intención de "modernizar la legislación laboral" y lograr la sostenibilidad y suficiencia del sistema de pensiones.

Ni unanimidad ni consenso en la Comisión de Reconstrucción

La Comisión de Reconstrucción puesta en marcha en el Congreso también ha puesto en evidencia la falta de consenso y la incapacidad de las fuerzas políticas, y especialmente del Gobierno, de abordar y consensuar las grandes reformas necesarias para una reactivación de la economía tras la pandemia. Más allá de pequeños acuerdos, la Comisión que preside el socialista Patxi López se ha cerrado este viernes sin consenso entre el Gobierno y el PP, y entre reproches mutuos por la falta de acuerdo.

Pese a las diversas reuniones entre socialistas y populares en los últimos días, los de Casado rechazaron los documentos de medidas de Reactivación Económica y de Política Social y se abstuvieron en los relativos a Sanidad y Unión Europea. Pese a ello, los populares anuncian que seguirán negociando para poder apoyar estas conclusiones cuando se lleven a Pleno el 22 de julio. Pese al rechazo del PP, PSOE y Unidas Podemos lograron sacar adelante sus planes de reconstrucción gracias al sí de Cs.

La exclusión de la educación concertada en las ayudas económicas por la pandemia, las menciones a Gibraltar y el pacto de Estabilidad o la ausencia, según el PP, de políticas a favor de la creación de empleo que, a su juicio, es la principal vía para la reconstrucción del país tras la pandemia, han sido algunos de los escollos que han llevado a los de Casado a no respaldar ninguno de los cuatro documentos para la Reconstrucción. Además, denuncian el veto por parte de PSOE y Unidas Podemos a muchas de sus propuestas para acabar aceptando otras similares de nacionalistas e independentistas.

El 'portazo' del PP a un pacto unánime para la reconstrucción ha caído como un jarro de agua fría en las filas socialistas. La portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, ha recriminado al PP que se haya convertido en un "agente de inestabilidad" y en el partido "de la confrontación y el bloqueo" y de la "bronca". "En lugar de sumarse a todos los demás ha decidido aliarse a la crisis para tratar de derrocar al Gobierno". Es decir, que según su interpretación si los populares no forman parte de los acuerdos alcanzados con los otros grupos para aprobar los cuatro dictámenes de los grupos de trabajo, ha sido por razones estratégicas, al preferir una política "de tierra quemada" y al plantear "exigencias irrenunciables" como las que han hecho en el grupo de trabajo de Sanidad.

"Les pedimos lealtad, no hacia el Gobierno, sino hacia el país que dicen amar", ha apuntado la portavoz, quien a pesar de todo ha apuntado que los del PP aún están a tiempo de "rectificar" aunque se teme que su líder, Pablo Casado, "no entiende que es momento de responsabilidad, no lo va a entender nunca".

Sánchez e Iglesias, divididos sobre Cs y los PGE

Además de su falta de entendimiento con el principal partido de la oposición, el Gobierno de coalición tampoco es capaz de ponerse de acuerdo sobre la presencia de Ciudadanos en la negociación de los Presupuestos Generales de 2021. Mientras Sánchez y el PSOE apuestan por contar con los de Inés Arrimadas, su vicepresidente  Iglesias ha vetado este viernes de entrada cualquier acuerdo con la formación naranja.

En una entrevista en Las mañanas de RNE, Iglesias ha dejado claro que el Ejecutivo puede llegar a "acuerdos puntuales" con la formación naranja. "Pero no hay que engañar a la gente: este Gobierno se construye sobre la base de un acuerdo programático progresista", ha añadido. Esto, a su juicio, es "incompatible con algunos planteamientos" del partido liderado por Inés Arrimadas como el contrato único o la "mochila austriaca". Por todo ello, el vicepresidente se ha mostrado convencido de que "el bloque de la investidura va a ser el de los Presupuestos".

Con todo, Iglesias no vería con malos ojos que Cs prestase sus apoyos a la votación de unas cuentas públicas progresistas, de las que su partido no moverá ni una coma de lo suscrito en el acuerdo de investidura de  Sánchez. "Pero no soy ingenuo", ha insistido, para después recordar que los 'naranjas' "están gobernando con Vox y PP" en algunas comunidades como Andalucía o la Comunidad de Madrid, algo incompatible con las ideas de su partido.

Así, el vicepresidente del Gobierno ha insistido en la necesidad de acercar posturas con ERC. "Va a ser complicado, habrá tensión y presiones... pero los votantes son progresistas y creo que finalmente encontraremos un entendimiento", ha opinado. Eso implicará, a su juicio, "hablar de muchas cosas". "Pero ojo: con ERC, y con Bildu también. Habrá que llegar a un acuerdo en cuestiones sociales como ya hemos llegado antes. Y creo que podremos llegar a un acuerdo con el PNV y con otros grupos mas pequeños. Un acuerdo de Gobierno como el que tenemos solo se puede construir en un contexto por la izquierda", ha zanjado.

Unas declaraciones que contrastan con las expresadas este viernes por Lastra. "Llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas no es renunciar a los principios sino hacer que sean viables y esperamos que cuando traigamos los Presupuestos cuenten con el respaldo mayoritario de los socios de investidura y con el de más fuerzas política, con Ciudadanos y otras", ha dicho la portavoz socialista. Lastra ha afirmado que el acuerdo de Gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos se mantiene "intacto", aunque ha precisado que "siempre en el marco del Diálogo Social".

Sánchez se vuelca con el fondo europeo

Con este panorama y sin acuerdos, Sánchez empezará la semana próxima a retomar los contactos presenciales con sus socios europeos de cara a la negociación del fondo de recuperación europeo que podría regar a España con hasta 140.000 millones, en forma de transferencias y préstamos, sujetos eso sí a una condicionalidad pendiente de concretarse. El lunes Sánchez viajará a Lisboa para mantener un almuerzo de trabajo con el primer ministro portugués, António Costa, y el miércoles recibirá en Madrid al jefe de Gobierno italiano, Giuseppe Conte, han informado fuentes del Ejecutivo.

Sánchez aspira a coordinar posiciones con Italia y Portugal y preparar la cumbre europea de los próximos 17 y 18 de julio donde se intentará cerrar la negociación sobre el plan de recuperación europeo para hacer frente a la crisis económica generada por el COVID-19. España aspira a que la propuesta económica de la Comisión Europea, favorable a la creación de un fondo de 750.000 millones de euros compuesto principalmente por transferencias directas, no se rebaje un euro como consecuencia de las reticencias de algunos socios de la Unión, como Países Bajos.

Para limar estas asperezas, Sánchez también tiene previsto un encuentro con el primer ministro holandés, Mark Rutte, en una fecha aún por concretar de la semana siguiente a las elecciones vascas y gallegas del 12 de julio, pero antes de la cumbre europea del 17.