Sánchez admite que actuó tarde ante el COVID-19 y anuncia subidas de impuestos a las grandes empresas y las rentas más altas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha admitido este jueves que "con los datos que hay ahora" sobre la pandemia del coronavirus y la evolución que ha tenido en España, "llegaron tarde", pero se pregunta si con los datos que había en febrero, los partidos políticos españoles habrían apoyado el decreto del estado de alarma. En una entrevista en 'La Sexta', la primera en televisión desde la declaración del estado de alarma, Sánchez ha asegurado que el Ejecutivo ha sido "absolutamente transparente" con las cifras de fallecidos y ha anunciado subidas de impuestos en los tramos más altos del IRPF y en el de sociedades para las grandes empresas. 

El presidente ha vuelto a cargar contra el Partido Popular al ser preguntado por la petición del partido de Casado y de Ciudadanos de que se hagan test en el aeropuerto de Barajas porque puede ser un coladero de personas contagiadas. "El PP, su máxima es dígame dónde está el gobierno que nosotros estamos en frente", ha exclamado al tiempo que recordaba que cuando "cuarentenaron" España los populares criticaron al Gobierno por poner en riesgo el turismo: "Entonces éramos unos timoratos y ahora unos temerosos. Hombre, no".

Sánchez ha asegurado que en la actualidad España es un país "seguro", que sus capacidades estratégicas "son más fuertes" que en marzo, por lo que ha instado a la población a "disfrutar de la normalidad" sin "bajar la guardia" y cumpliendo con las medidas sanitarias recomendadas: distanciamiento físico, higiene de manos y uso de mascarillas.

Asimismo, y respecto a los brotes que están ocurriendo en varias partes de España, el presidente del Gobierno ha comentado que demuestran que las capacidades estratégicas de las comunidades autónomas, con la coordinación del Gobierno, "están funcionando" y que, incluso, tienen instrumentos "suficientes" para detectar, aislar y controlar los brotes.

"Es muy importante que aprendamos a convivir con el virus, a no bajar la guardia, pero hay que mirar hacia delante, perder el miedo al virus, animar a la economía y no bajar la guardia", ha apostillado Sánchez, para recordar que en los últimos días el número de nuevos ingresos por COVID-19 en las Unidades de Cuidados Intensivos está por debajo de 10 y en hospitalizados por debajo de los 200.

Errores

Dicho esto, y tras reconocer que se han podido "cometer errores", Sánchez ha defendido la gestión realizada por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y por el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, porque sus decisiones políticas "han estado siempre basadas en la ciencia".

Además, el presidente del Gobierno ha subrayado el papel que han jugado las comunidades autónomas en la lucha contra el nuevo coronavirus, ya que han reforzado los mecanismos de Atención Primaria y "no han parado" de hacer test PCR, ya que es lo que permite saber "perfectamente" cuál es la evolución de la pandemia.

Por otro lado, Sánchez ha comentado que el Gobierno puso en marcha una reserva estratégica de material sanitario durante la pandemia, ya que al principio sólo había dos empresas familiares que fabricaban respiradores y, gracias al apoyo el Gobierno, se ha logrado aumentar "exponencialmente" la capacidad de fabricación.

Lo mismo ha ocurrido, tal y como ha destacado, con el desarrollo de equipos de protección individual y de mascarillas en España. Además, ha recordado que el Gobierno ha comprado material a empresas como el Grupo Mondragón, por lo que ha insistido en que hay una provisión suficiente en caso de que ocurra una segunda oleada.

Número de fallecidos

Además, Sánchez ha asegurado que se va a realizar el estudio para conocer el número exacto de personas que han fallecido en España por el coronavirus, si bien ha comentado que el Gobierno "no ha escondido ningún dato".

Sánchez ha señalado que el Gobierno ha sido "absolutamente transparente" con las cifras de contagios y de fallecidos por el COVID-19, y ha recordado que los problemas de recuento de muertos los están teniendo "todos los gobiernos del mundo".

En este sentido, el presidente del Ejecutivo ha informado de que, tal y como han asegurado los expertos, sólo se puede saber el número exacto de fallecidos durante una pandemia cuando ésta haya pasado y haya unos meses suficientes como para poder realizar un estudio "riguroso y sosegado".

"En España, sin duda, se hará. Nunca lo hemos negado", ha dicho para insistir en que se han contabilizado los fallecidos como así se lo ha dicho la Organización Mundial de la Salud (OMS), con test PCR positivos. Además, prosigue, el Gobierno, el Instituto Nacional de Estadística y el Instituto de Salud Carlos III han hecho estimaciones sobre cuál debe haber sido el impacto de la pandemia.

"Por tanto, hemos sido absolutamente transparentes y no hemos escondido ningún dato. Los ciudadanos deben tener la garantía de que el Gobierno siempre ha sido transparente y honesto en cuanto a la puesta en conocimiento de la población de estos datos tan graves", ha enfatizado Sánchez.

Críticas a PP y Vox

Sobre este asunto, Sánchez ha acusado a PP y Vox de intentar derrocar al Gobierno con la crisis del coronavirus poniendo encima de la mesa el número de muertos. 

El presidente ha lanzado duras acusaciones contra el PP y Vox a quienes acusa de ese intento de derrocar al Ejecutivo utilizando tres instrumentos: jugar con el estado de alarma no aprobando las prórrogas; poniendo encima de la mesa el número de fallecidos cuando Sánchez considera que debería estar "fuera de la reyerta política" y presentando un informe en el Parlamento Europeo y en la Comisión poniendo en duda la calidad democrática de España.

Por el contrario, Sánchez ha elogiado el cambio de posición de Ciudadanos con quien está cerrando acuerdos en la comisión de reconstrucción y que ha apoyado todas las prórrogas de los decretos de alarma.

Podemos, un socio 'leal'

En cuanto a la situación del Gobierno de coalición, Sánchez ha asegurado que no tiene "ninguna duda" de que Unidas Podemos está actuando como un socio "leal" dentro del Ejecutivo, cuya coalición, ha recalcado, se ha "soldado" más tras el reto que ha debido afrontar ante la pandemia del coronavirus.

El jefe del Ejecutivo ha agradecido el papel desempeñado en esta crisis por todos los ministros, los socialistas y los de Unidas Podemos, y ha afirmado que el Gobierno va a "garantizar estabilidad" completando los cuatro años de legislatura porque España necesita "reconstrucción, recuperación, transformaciones y unidad". Una unidad que según ha insistido en varios momentos de su diálogo no es un "regalo" que haga el Gobierno a la oposición o viceversa, cuando el país ha sufrido una crisis sanitaria sin precedentes, sino una "obligación" de todos.

Ha eludido Sánchez comentar el "caso Dilma" que afecta al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, bajo el argumento de que nunca se pronuncia sobre cuestiones judiciales. Y ha advertido de que la oposición ve "conspiraciones en todos los lados" pese a que su Gobierno, "a diferencia de otros", sí respeta la independencia de los tribunales.

Subidas de impuestos

Por último, Sánchez ha anunciado subidas de impuestos en los tramos más altos del IRPF y en el de sociedades para las grandes empresas. Cree que la reforma fiscal es "inevitable" porque el porcentaje de ingresos sobre el PIB está en España siete puntos por debajo de la media de la UE y debe servir para financiar un estado del bienestar "robusto".

Por tanto, habrá subidas de impuestos en los tramos más altos del IRPF, como figura en el acuerdo de Gobierno con Unidas Podemos, para las grandes empresas -que pagan menos del 10 % en el impuesto de sociedades, ha afirmado- pero no a las pymes y habrá aumentos también en impuestos medioambientales.

Ha eludido precisar si habrá subidas del IVA y ha añadido que el impuesto a las grandes fortunas "no deja de ser un fetiche", pero si ha señalado que las "las costuras fiscales han saltado" con el gasto derivado de las coberturas para hacer frente a las consecuencias de la covid-19.

Sánchez ha afirmado que no bajará las pensiones y tampoco está en "la previsión del Gobierno" el recorte del sueldo de los funcionarios.

También ha anunciado nuevas inyecciones de fondos públicos a las empresas por un total de 50.000 millones de euros, de los que 40.000 serán nuevos avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) que, previsiblemente, aprobará este viernes el Consejo de Ministros para impulsar la inversión empresarial. Esta nueva línea de avales es adicional a los 100.000 millones del ICO, ya aprobados para que las empresas pudieran hacer frente a los problemas de liquidez generados por el parón de la economía, tras decretarse el estado de alarma para frenar la expansión del coronavirus.

El presidente del Gobierno quiere que los Presupuestos Generales del Estado estén aprobados antes de fin de año: "me gustaría que fuera con el mayor número de partidos" porque "más que una geometría variable debería haber una geometría absoluta, que la unidad sea una obligación para el Gobierno y para la oposición", ha concluido.

Sánchez ha recordado que los grupos de los partidos que conforman el Ejecutivo solo suman 155 escaños, por lo que debe buscar apoyos para llegar a los 176 que permitan sacar adelante unos presupuestos generales que confía en aprobar antes de que acabe el año. Pero ha advertido de que estos presupuestos van a estar "evidentemente muy vinculados" a lo que se consiga del fondo de recuperación europeo, y ha considerado "necesario e imperativo" que se alcance un acuerdo sobre dicho fondo este mismo mes de julio.

Ha confirmado el presidente que tras las elecciones gallegas y vascas y antes de la cumbre europea del 17 y del 18 se verá con los primeros ministros de Suecia y de Holanda, dos de los países denominados "frugales" que pretenden imponer duras condiciones al reparto de los fondos europeos.

Ha recordado que con el primer ministro holandés, Mark Rutte, tiene amistad aunque no comparten la misma visión sobre cómo repartir el fondo. Mientras el holandés pide condiciones España las rechaza, y si Rutte apuesta porque el Consejo Europeo dé el visto bueno a los planes de cada país, lo cual obliga a una decisión unánime, el Gobierno prefiere que esta función la desempeñe la Comisión.

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