Puigdemont quiere elecciones en Cataluña el 27 de septiembre o el 4 de octubre

Torra convocaría la cita a principios de agosto, antes de que el Supremo revise su inhabilitación, lo que forzaría los comicios

ERC va dando poco a poco pasos de cara a unas próximas e inminentes elecciones catalanas a base de actos encaminados hacía esos comicios. Eso no está pasando desapercibido para el expresidente catalán Carles Puigdemont, que en plena guerra en JxCat, coalición que integran entre otros grupos el PDeCat, apuesta por elecciones el 27 de septiembre o el 4 de octubre, según informa este miércoles 'La Razón'. 

El expresidente y sus afines, incluido Quim Torra, tienen el objetivo de ganar las autonómicas para seguir manteniendo la tensión con España y presentar a Puigdemont como presidente legítimo, aunque evidentemente debe tener un 'número dos' que haga de presidente efectivo por el exilio del primero en Waterloo.

El plan de Puigdemont es que las elecciones se celebren el 27 de septiembre o el 4 de octubre, según admiten fuentes próximas a JxCat citadas por 'La Razón', más si cabe porque el 17 de septiembre el Tribunal Supremo intervendrá para ratificar la sentencia Torra por desobediencia a la Junta Electoral en las pasadas elecciones.

Esas opciones llevarían a Torra a convocar comicios en los primeros días de agosto. El 4 si la fecha elegida es el 27 de septiembre o el 11 si la fecha es el 4 de octubre. Así evitarían que fuese el Supremo el que fuerce las elecciones y pillarían al resto de partidos con el pie cambiado, con ERC intentando negociar los Presupuestos con Sánchez y a Cs en caída libre.

Además, si las elecciones fueran el 27 de septiembre, la campaña electoral se iniciaría en plena Diada, el 11 de septiembre y el 4 de octubre con el aniversario del 1-O, dos fechas simbólicas para el independentismo. 

Reunión clave el sábado

El Consell per la República Catalana (CxRep), que encabeza Puigdemont, se reunirá este sábado para ultimar la hoja de ruta de confrontación con el Estado que preparan desde hace meses.

Así lo han explicado fuentes del organismo, después de que Puigdemont, en el acto celebrado el 29 de febrero en Perpiñán (Francia), llamara a prepararse para afrontar la "lucha definitiva".

Aunque no hay nada predefinido, aseguran las citadas fuentes, todas las partes se han comprometido a presentar una hoja de ruta propia "para intentar buscar un acuerdo de consenso lo más amplio posible".

Así, el objetivo que buscan es cerrar "grandes temas" y aparcar las discrepancias que puedan tener en el camino de la confrontación con el Estado.

Además de Puigdemont, el consejo de gobierno del Consell per la República tiene como vicepresidente al exconseller Toni Comín, está integrado por 12 personas más, que representan a la mayoría de los partidos y entidades independentistas -Òmnium Cultural no-.

Contexto

La reunión, que no tiene porque celebrarse en Waterloo, tiene lugar con el horizonte electoral abierto y en pleno bloqueo de las negociaciones entre el PDeCAT, que preside David Bonvehí, y la Crida Nacional per la República, al frente de la cual está Jordi Sànchez, para la reordenación de JxCat.

Aunque no son temas que estén en el orden del día de la reunión, las citadas fuentes han explicado que con toda probabilidad saldrán a relucir, teniendo en cuentas las múltiples discrepancias entre los socios de Govern -JxCat y ERC- y que, como ya hemos dicho, el Supremo  ya anunció que revisará el 17 de septiembre la inhabilitación del presidente de Torra.

Con la incógnita electoral sobrevolando la política catalana, también queda pendiente la reordenación del espacio de JxCat, del que forman parte el PDeCAT, la Crida e independientes, y cuyas negociaciones están bloqueadas.

Mientras Sànchez defiende que la reordenación de JxCat pasa por crear una nueva organización política, Bonvehí se resiste a que el PDeCAT se disuelva, lo que también ha generado una nueva crisis interna en la dirección del partido.

Y es que la decisión de una mayoría de la dirección del PDeCAT de desmarcarse de la propuesta de los presos del partido, que pedían crear una asamblea constituyente de JxCat y que el partido debatiera en medio año la conveniencia de su disolución o no, no sentó nada bien a los críticos y tampoco a Puigdemont.

A través de Twitter, el expresidente catalán, que es asociado del PDeCAT, aplaudió la propuesta de los presos, además de defender que la tradición política de su espacio político es de "inclusión y no rechazo".