La victoria de la ultraderecha en Perpiñán, otro revés también para el huido Puigdemont

La ultraderecha francesa logró abrir el domingo una grieta, pequeña pero simbólica, en el muro contra ella formado por el resto de partidos, el llamado "frente republicano", tras alzarse con la alcaldía de Perpiñán (sur de Francia), su mayor ciudad en 25 años. Una victoria que ha lamentado el expresidente fugado de Cataluña, Carles Puigdemont, quien había apostado por el conservador Jean-Marc Pujol, que gobernaba la ciudad desde 2009, frente al diputado de la Agrupación Nacional (RN), Louis Aliot.

"La ciudad de Perpiñán sera gobernada por la extrema derecha francesa, inspiradora de las extremas derechas europeas. Mi reconocimiento a tantas personas del norte que han trabajado para evitarlo. No ha sido posible", ha admitido Puigdemont en su cuenta de Twitter.

El hasta ahora alcalde de Perpiñán tenía una estrecha relación con el expresidente huido, hasta el punto de que no dudó en ofrecer a Puigdemont toda clase de reconocimientos en su última visita a la localidad francesa, el pasado mes de febrero. En las últimas semanas, Puigdemont se había volcado en pedir el voto frente al candidato del partido de Marine Le Pen, quien semanas antes de la visita del expresidente catalán ya dijo públicamente que no quería que el separatismo catalán contaminase la política municipal.

Ante este revés electoral, Puigdemont considera "más necesario que nunca" no limitarse a destacar tan sólo la victoria de Reagrupamiento Nacional y hace un llamamiento "a los medios catalanes del sur" para poner el interés, también, en otras cuestiones: "De Perpiñán y de la Cataluña Norte nos interesan muchas cosas que nos afectan y compartimos".

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