El descontrol de la pandemia en EEUU, 124.468 muertos y 2,4 millones de casos, amenaza la reelección en noviembre de Trump

La pandemia del coronavirus se expande sin control en EEUU, donde el jueves se alcanzó la cifra de 2.424.054 casos confirmados de COVID-19 y 124.468 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins. La media de nuevos casos diarios en EEUU ha vuelto a situarse en la última semana por encima de los 30.000 por el repunte en estados como California, Florida, Texas y Arizona, que suman entre los cuatro cerca de la mitad de contagios de todo el país. La gestión de la pandemia del Gobierno de Donald Trump, así como las malas perspectivas económicas y de empleo y su respuesta a la ola de protestas raciales en EEUU, amenaza sus aspiraciones a revalidar su mandato al frente de la Casa Blanca en las elecciones del próximo mes de noviembre. La última encuesta publicada eleva ya a 14 puntos la diferencia entre su rival demócrata, Joe Biden, y el presidente.

Los expertos advierten de que las cifras "reales" en EEUU podrían ser 10 veces mayor. "Probablemente hemos identificado solo en torno a un 10% del estallido”, ha explicado el doctor Robert Redfield, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, que calcula que entre un 5% y un 8% de los estadounidenses han sido contagiados hasta la fecha.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, ha achacado este repunte de los casos de coronavirus en el país al incremento de pruebas a la población, en medio de un discurso en el que ha aplaudido los "extraordinarios progresos" realizados por el país en la lucha contra la epidemia. "El aumento refleja el aumento del número de las pruebas realizadas", ha defendido Pence, al frente de la fuerza de intervención contra el coronavirus organizada por Trump, que este viernes ha realizado su primera sesión informativa en casi dos meses.

Pence ha asegurado que la situación "es diferente" a lo ocurrido hace dos meses, durante el apogeo de la crisis en los hospitales norteamericanos. "En las zonas más afectadas", ha destacado Pence, en relación a estados como Florida o Texas, "no tenemos peticiones extraordinarias de equipos médicos". "A pesar de la pérdida humana, gracias a la cooperación de la gente, hemos realizado un extraordinario progreso a la hora de reabrir el país", ha asegurado Pence. "Hace un mes estábamos luchando bajo el peso de esta pandemia. Ahora, estamos reabriendo el país con responsabilidad", ha declarado.

Expertos médicos han disputado esta narrativa oficial y asegurado que el repunte de casos se atribuye principalmente a la reapertura de los estados y a los estadounidenses que relajan las prácticas de distanciamiento social. También hay que tener en cuenta que las hospitalizaciones por coronavirus están aumentando en muchos estados.

Mientras, las polémicas acciones de Trump siguen sorprendiendo a una sociedad que sufre las peores consecuencias de la pandemia. El jueves el equipo del presidente anunciaba que el magnate viajará este fin de semana a Nueva Jersey y no respetará la cuarentena vigente en el estado para evitar la propagación porque "no es un civil".

A principios de junio, la fábrica de test 'Puritan Medical Products', en Maine, se vio obligada a deshacerse de toda la producción de ese día tras la visita del presidente, ya que este no había usado mascarilla durante la misma y la seguridad de los productos podría verse comprometida. Trump se paró en varias ocasiones para hablar con los trabajadores, que estaban debidamente protegidos, e incluso llegó a coger uno de los test y simuló que se realizaba una prueba, sin usar guantes de protección.

Nueva York se mantiene como el estado más golpeado en Estados Unidos por la pandemia con 390.415 casos confirmados y 31.301 fallecidos, una cifra solo por debajo de Brasil, el Reino Unido e Italia. Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 22.384 personas.

A Nueva York le siguen la vecina Nueva Jersey con 13.092 muertos, Massachusetts con 7.962 e Illinois con 6.810 muertos. Otros estados con un gran número de fallecidos son Pensilvania con 6.557, Michigan con 6.133, California con 5.751 o Connecticut, con 4.298. En cuanto a contagios, California es el segundo estado solo por detrás de Nueva York con 197.589.

Para hacer frente a esta situación, varios gobernadores han expresado ya su intención de limitar las congregaciones sociales, ordenar el uso obligatorio de mascarillas en público y plantearse la opción de volver a dictar una orden de confinamiento, entre otras medidas, y la Casa Blanca está estudiando nuevos métodos para hacer pruebas.

El balance provisional de fallecidos -124.468 muertos- ha superado ya la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia. El presidente, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y los 60.000 fallecidos, aunque en sus últimos cálculos auguró ya hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que Estados Unidos llegará al mes de octubre con unos 180.000 muertos.

Biden despega en las encuestas

A poco más de cuatro meses de las elecciones del 3 de noviembre, Joe Biden aventaja en diez puntos al presidente, según la media de sondeos que elabora Real Clear Politics. Es más según la ultima encuesta publicada, de 'The New York Times /Siena College', Joe Biden se situaría 14 puntos por encima del candidato republicano. Según este sondeo, el 50% de los votantes tienen intención de votar a Biden y solo un 36% a Trump.

Biden arrasa entre los votantes negros e hispanos y aumentando la ventaja entre los jóvenes y las mujeres. El demócrata aventaja al republicano en 22 puntos en el electorado femenino, hasta 74 puntos en el afroamericano y ha estrechado diferencias con Trump entre los blancos. Según esa encuesta, el magnate neoyorquino solo supera en un punto a Biden entre los blancos en general, si bien mantiene 19 entre los que no tienen título universitario.

Erosionado por la gestión de la pandemia y sin poder sacar pecho de los datos económicos de una economía también golpeada por el COVID-19, Trump ha optado por eregirse en presidente de la “ley y el orden”. En medio de una ola de protestas por la muerte del afromaericano George Floyd a manos de la policía y de actos vandálicos contra estatuas y monumentos, el presidente ha apostado por la mano dura amenazando con hasta 10 años de prisión a quien ataque o destruya un monumento, estatua o cualquier otra propiedad federal en EEUU.

En este contexto, Biden mantiene que el uso de las mascarillas de protección marca una "gigantesca diferencia" en lo que se refiere a la contención del coronavirus, una postura diametralmente opuesta a la exhibida por la actual administración norteamericana, cuyos responsables han aparecido rara vez en público con la mascarilla puesta mientras el presidente Trump ha retomado la senda de los discursos ante sus simpatizantes en escenarios con público sin distancia de seguridad ni protección facial.

"Si fuera presidente daría marcha atrás en el tiempo para asegurarme de que todo el mundo llevara puesta una mascarilla. Insistiría en que todo el mundo las llevara, y haría todo lo posible para que fuera obligatorio ponérselas en público", ha manifestado Biden.

Biden realizó estas declaraciones tras conocerse que expertos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estiman que en el país podría haber al menos 20 millones de personas contagiadas con el coronavirus porque solo se están realizando pruebas a los enfermos con síntomas y no a aquellos que no los presentan y tiene capacidad de contagiar a otros individuos, según informó la cadena de televisión estadounidense CNN.

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