Calvo y Calviño negocian con partidos y grandes empresas la estabilidad de Sánchez y la reactivación de la economía

Las vicepresidentas primera y segunda del Gobierno, Carmen Calvo y Nadia Calviño, han iniciado intensas negociaciones con los principales partidos del país y las primeras empresas del Ibex 35, en pos de la estabilidad del Gobierno de Sánchez y de los PGE

Acabado el estado de alarmas y abiertas las fronteras de la UE (todas menos la de Portugal) y la plena movilidad en el territorio español, el Gobierno de Pedro Sánchez está impulsando a toda velocidad una serie de reuniones políticas con las primeras fuerzas políticas del país en pos de un pacto de estabilidad política y de reactivación económica que incluye el común objetivo de los Presupuestos Generales del Estado de 2021, con los que el presidente Pedro Sánchez pretende garantizarse la legislatura y ofrecer garantías a la UE para poder recibir subsidios y créditos.

En el campo de la política es la vicepresidenta primera Carmen Calvo la encargada de explorar los posibles pactos con los distintos partidos, pero se ha encontrado con problemas difíciles en el inicio de sus gestiones porque Podemos, su socio de Gobierno, no quiere rebajar -salvo alguna cosa- el programa económico y social pactado en el Gobierno de coalición. Y ello a pesar de que ese pacto fue anterior a la aparición de la pandemia y ha quedado fuera de la realidad.

Tampoco van bien los intentos de la vicepresidenta Calvo de abrir una negociación con el PP, partido que se resiste a todo pacto con Sanchez a quien quiere poner, como ya ocurrió en su investidura, en manos de sus socios soberanistas de ERC, PNV y Bildu. Salvo que Sánchez logre un acuerdo con Cs y PNV, siempre que Podemos renuncie a sus exigencias fiscales y laborales.

La propia Calvo intentó un acercamiento al PP cuando invitó a Cayetana A. de Toledo a tomar un café, lo que rechazó la portavoz parlamentaria del PP. Peor sin embargo ha sido el error de La Moncloa de enviar a Zapatero (el asesor de Maduro y del soberanismo catalán) a parlamentar con el secretario general del PP Teodoro G. Egea para ofrecerle una vía de diálogo secreta entre el PP y La Moncloa. El PP no solo ha rechazado la propuesta demencial -no puede aceptar un diálogo secreto que Sánchez destaparía cuando le convenga, y menos con ZP de por medio- sino que además ha filtrado la reunión y ha dejado al entrometido de Zapatero en ridículo y al descubierto.

Más fáciles parecen las relaciones de Calvo con Cs y PNV. Y tensos siguen los contactos con ERC desde donde y como primer paso le exigen a Sánchez la convocatoria inmediata de la Mesa de Dialogo catalana. Una reunión que puede destrozar las conversaciones de Calvo con Cs, si los de ERC se empeñan en compromisos inmediatos para una consulta catalana y los indultos a los presos de golpe catalán de 2017.

Paralelamente a estas conversaciones la vicepresidenta económica Nadia Calviño ha abierto una ronda de conversaciones con los primeros empresarios y banqueros del Ibex 35 a fin de pactar un marco macro económico y laboral que permita reforzar la reactivación económica y llegar a acuerdos presupuestarios y del diálogo social. Y todo ello sin perder de vista los compromisos de España con la UE, sobre todo de cara a la convergencia fiscal de 2021, una vez que el ejercicio de 2020 todos lo dan por perdido.

Aparcada la cuestión sanitaria la prioridad de Sánchez es la reactivación de la economía y ello empezando por la temporada turística estival que ya ha comenzado con las llegadas de los primeros aviones oriundos de la UE con destino a las costas españolas. Pero a la vez Sánchez debe abordar la negociación política de su estabilidad y Presupuestos, lo que no lo tiene fácil y donde, por el momento, no va a contar con ninguna ayuda del PP.

Aunque el principal escollo de Sánchez y de sus vicepresidentas Calvo y Calviño lo tienen en el interior del Gobierno, donde Iglesias se resiste a alterar el programa económico para obligarle a Sánchez a olvidarse de Cs y a volcarse en la opción de ERC. Que incluye un alto precio para la soberanía nacional además de unos indultos que pueden subir la vigente indignación nacional.

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