Los Presupuestos y Cataluña condicionan la estrategia política de Sánchez y sus pactos con UP, Cs, PNV y ERC

Los próximos cuatro meses serán decisivos para abordar la crisis de la economía y el empleo y la estabilidad del Gobierno en la legislatura

Dando por hecho que la crisis sanitaria del COVID-19 ya está superada en España, el Presidente Pedro Sánchez concentra todos sus esfuerzos, de aquí a finales de octubre, para consolidar su mayoría parlamentaria en pos de la estabilidad de su Gobierno a lo largo de la legislatura.

Pero con dos retos de indiscutible dificultad como son los Presupuestos de 2021 y la crisis de Cataluña, lo que incluye en el mes de julio la reunión de la llamada Mesa de Diálogo catalana y la aprobación del techo de gasto de los Presupuestos Generales del Estado.

En ambas citas de julio se van a poner a prueba las buenas relaciones del Presidente Sánchez con Inés Arrimadas, por cuanto Cs recela y se opone a la citada ‘Mesa de Diálogo’ catalana y a la vez discrepa de las políticas fiscal y laboral que Podemos pretende imponer en los Presupuestos de 2021.

Por su parte, ERC no solo exige la reunión de la Mesa de Diálogo entre los Gobiernos de España y Cataluña sino que en ella se produzcan avances concretos relativos a la ‘consulta’ catalana sobre autodeterminación y los esperados indultos a los presos golpistas.

La novedad que existe en esta ‘tortuosa relación’ del PSOE con ERC estriba en que, ahora, Sánchez tiene una alternativa a ERC en sus pactos recientes con Cs. Los que tanto irritaron a Oriol Junqueras quien llegó a amenazar al Gobierno con ‘hundir la legislatura’ conminándole a elegir entre Cs y ERC.

Pero si Sánchez e Iglesias mantienen firmes su Gobierno de coalición -que ninguno de los dos desea romper, por la cuenta que les trae-, ERC sentirá sobre la cabeza de Junqueras la amenaza de Cs y el riesgo de quedarse sin los indultos. Una medida de gracia con los que Junqueras espera poder presentarse en el otoño a las elecciones autonómicas catalanas, lo que le daría la posibilidad de lograr la presidencia de la Generalitat.

De manera que ERC corre el riesgo de quedarse sin nada y consolidar la relación de Sánchez con Arrimadas, en el caso de que los de Junqueras le exijan a Sánchez concesiones inmediatas en la Mesa de Diálogo del mes de julio, cuya convocatoria fue aplazada por la crisis sanitaria y el ‘estado de alarma’ -que se acaba el próximo 21 de junio-, y cuya constitución se debió al compromiso de Sánchez con Junqueras a cambio de los votos de ERC en su investidura del pasado día 7 de julio.

El complejo calendario del otoño

Si el Gobierno de Sánchez e Iglesias supera sin problemas sus dos citas del mes de julio, la Mesa de Dialogo y el ‘techo de gasto’, que además deberá de adaptarse a las recomendaciones de la UE con un déficit que este año va a superar el 10% y una previsión del 7% para 2021, entonces entrarán en juego los dos meses decisivos de septiembre y octubre.

En el ámbito catalán el 11 de septiembre está prevista una ruidosa Diada en la que por primera vez se encuentran presos los principales responsables y dirigentes políticos de JxCAT, ERC, la ANC y Omnium y como prófugo de la Justicia el expresidente catalán, Carles Puigdemont.

Y para el 17 de septiembre se espera que el Tribunal Supremo aborde el recurso de Quim Torra frente a la sentencia del TSJC que lo inhabilitó por desobediencia y con la propia confesión de Torra. Una inhabilitación de un año y medio que previsiblemente va a confirmar el TS.

Lo que abrirá una crisis de Gobierno en Cataluña y la posible convocatoria,  para noviembre o diciembre de las elecciones autonómicas catalanas a las que Junqueras pretende concurrir como candidato a la Generalitat una vez que Sánchez conceda los indultos, uno a uno -en bloque sería una especie de amnistía que es inconstitucional- a los golpistas condenados y presos.

Lo que Sánchez pretende hacer después de conseguir la aprobación de los Presupuestos de 2021, antes de finales de octubre en el Congreso de los Diputados, para lo que deberá contar con los votos favorables del PSOE,  Podemos, PNV y de Cs o ERC.

Unos Presupuestos que el Gobierno está negociando con Podemos y que pronto empezarán a negociar por separado con Cs y ERC para disponer de dos opciones alternativas. Y Presupuestos que, si son aprobados en el mes de octubre, le garantizan al Gobierno una estabilidad política mínima de dos años de duración hasta el otoño de 2023.

Y todo ello siempre y cuando las nuevas cuentas del Estado se adapten a las exigencias de la UE porque si eso no ocurre las ayudas económicas de la UE, en subvenciones y créditos, no llegarán y los Presupuestos serán de todo punto inviables y la estabilidad del Gobierno se acabará.

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