Sánchez promueve la confrontación y Casado les imputa graves delitos en la actuación de Marlaska

El Gobierno aprobó la sexta prórroga del Estado de alarma con el apoyo del PSOE, UP, Cs, PNV  y la abstención de ERC y Bildu y los votos en contra de PP, Vox, JxCAT, NA, CUP y CP. Y ello después de un agrio debate en el que el Presidente Pedro Sánchez jaleó la crispación para ocultar que España es el país con más muertos por habitantes del mundo, y para reforzar su actual gobierno de coalición con UP, ERC, Bildu y PNV.

Pero lo cierto es que seguimos donde estábamos, en la confrontación y la crispación política. La que el presidente Sánchez imputa a la Oposición hablando del ‘virus del odio’, cuando en realidad es Sánchez y su Gobierno quienes impulsan la crispación como hizo el presidente en el Congreso con su ‘¡viva el 8-M’!, y descalificaciones a la oposición en clara alusión a la crisis de las mentiras y posibles delitos del ministro Marlaska al que Sánchez quiere amparar.

El Gobierno necesita la crispación para tapar a Marlaska, reforzar sus lazos con UP y ERC y ocultar la cifra de los muertos en la pandemia en España (más de 40.000 según varios organismos oficiales y no 27.000 como declara el Gobierno), y su mala gestión sanitaria como se lo imputó el líder del PP Pablo Casado, el que culpó directamente a Sánchez de conocer y autorizar  el cese ilegal del coronel Pérez de los Cobos de la Guardia Civil, pidiéndole Casado a Sánchez su restitución en el cargo, y advirtiendo al Presidente que han podido incurrir en los delitos de prevaricación, obstrucción a la Justicia  y revelación de secretos.

Precisamente la investigación del 8-M, ordenada a la policía judicial de la Guardia Civil por la juez Rodríguez Medel, está en el origen del cese de Pérez de los Cobos y de la crisis de Marlaska y de la directora de la Guardia Civil, María Gámez, y constituye el último elemento de la confrontación política que jalea el Gobierno. Como días atrás lo fue el pacto de Sánchez con Bildu sobre la reforma laboral, o las burdas acusaciones de golpismo del vicepresidente Pablo Iglesias a la oposición.

Sánchez necesita la confrontación para asegurar su mayoría con UP, PNV, ERC y Bildu a la que sorprendentemente se ha sumado Cs en un intento arriesgado para lograr la supervivencia del partido de Arrimadas y ocupar el centro de la política. Y Sánchez juega con Cs y ERC, como piezas de sus dos posibles mayorías absolutas alternativas y por ello busca el cuerpo a cuerpo con PP y Vox para reforzar su posición.

En el turno de réplica Sánchez, tras haber hecho un llamamiento a la ‘concordia’ y haber prometido que no respondería con agresividad a los discursos de la oposición, se desdijo de sus promesas a palos con Casado y Abascal con un tono y actitud chulesca (‘usted ha perdido cinco elecciones en un año y yo tengo cuatro años por delante’, dijo’).

Y hermanando Sánchez a PP con Vox -‘tanto monta, monta tanto’, dijo, para ampliar su estrategia de la bronca y la crispación, mientras concluía diciendo que el PP ataca a Marlaska porque el ministro está investigando la ‘policía patriótica’ (sic) del anterior Gobierno del PP.

Por eso Sánchez, sin venir a cuento en el debate, habló de la bandera española diciendo que ‘nadie tiene derecho a utilizar la bandera contra otros’, en alusión a las recientes manifestaciones motorizadas de Vox con la bandera de España.

Le respondió a ello Santiago Abascal diciéndole que son los partidos de su coalición los que ‘queman y pisotean la bandera de España’, lo que sin duda es cierto. Abascal fue más allá y en referencia al ‘viva el 8-M’ de Sánchez le respondió al presidente diciendo que eso es como decir ‘viva la enfermedad y viva la muerte’. Y antes de concluir su discurso Abascal salió en defensa de la Diputada del PP Cayetana Alvarez de Toledo acusando a Iglesias -que huyó del Congreso para no oír a la oposición- de hacer la apología del FRAP.

Por parte de ERC el inefable Rufián confirmó la abstención de su partido en la votación de la sexta prórroga de la alarma, pero le recriminó a Sánchez con tono de amenaza de cara a los Presupuestos por sus pactos con Cs. Un partido el de Arrimadas al que Rufián atacó con insistencia exhibiendo los celos que ERC tiene del acercamiento entre Cs y el PSOE.

Por parte de Cs Edmundo Bal pretendió erigirse en el capitán moderador y moderado del debate con críticas a la derecha y a Sánchez, pero a fin de cuentas votando con Sánchez y de la mano de ERC. Dice Bal que en este debate solo había que hablar de la prórroga y de la sanidad, como si él se hubiera caído de un guindo y no supiera lo que está pasando con las cifras de los muertos ni en España, ni tampoco en el Ministerio del Interior.

En cuanto a Aitor Esteban del PNV lo de siempre, ellos votan a favor porque ya han cobrado por adelantado la garantía de que el País Vasco saldrá de la alarma a partir del día 8, mientras buena parte del resto de España seguirá bajo el control.

En resumen, continúa la fractura política y la confrontación que capitanea el Presidente Sánchez, que sin duda ayer consiguió ganar la votación de la sexta prórroga con una amplia y cómoda mayoría entre los votos favorables y los de la abstención.

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