La confrontación emana del Gobierno

Se están escuchando voces y llamamientos a la distensión y la concordia en el debate político cuando el país está inmerso en una grave crisis sanitaria, económica y social. Pero no son los agrios debates políticos los que están emponzoñando la situación sino los hechos y las nefastas decisiones de los que están al frente del Gobierno de la nación.

Hechos concretos que no solo han indignado a la oposición sino también a muchos dirigentes del PSOE y a ciudadanos representados por una amplia mayoría del arco parlamentario, como se aprecia en las decisiones que han desatado la crispación política y ciudadana:

- El pacto con Bildu, sobre la reforma laboral. Adivinen el nombre del que ha sido el negociador, en representación del Gobierno, que pactó con EH Bildu, o mejor dicho con Arnaldo Otegui, el compromiso firmado por el PSOE, UP y  EH Bildu, por el que los tres partidos se han comprometido por escrito a derogar en su integridad la vigente ‘reforma laboral’ que aprobó el Gobierno de Rajoy.

Pues el negociador de esta infamia, en el nombre de Pedro Sánchez (que sin duda estaba al corriente de todo y de la firma estampada por Adriana Lastra) que ha indignado a los españoles y ha crispado el debate político fue Pablo Iglesias. El que además es claro defensor de la derogación íntegra de dicha reforma que el Gobierno ha entregado al brazo político de ETA, a cambio de una miserable abstención en la quinta prórroga del ‘estado de alarma’.

- El caso Marlaska, por el cese ilegal  del Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, el coronel Diego Perez de los Cobos cesado por Marlaska y la Directora de la Guardia Civil María Gámez por negarse el coronel a violar la legalidad y a entregar al gobierno el informe secreto que ‘la policía judicial’ había elaborado sobre la manifestación feminista del 8-M a petición de la juez Carmen Rodríguez Medel.

- Golpe de Estado. Sin aportar prueba o indicio alguno el vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias acusó a la oposición del PP y Vox de promover un ‘golpe de Estado’ buscando la ‘insurrección del Ejército y la Guardia Civil’, lo que son gravísimas acusaciones en boca del Vicepresidente del Gobierno Iglesias y de su compañera la ministra Irene Montero sin que ninguno de los dos haya recibido el menor reproche del Presidente Sánchez.

- El indulto. El vicepresidente Pablo Iglesias ha pedido públicamente el indulto de los golpistas catalanes Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Y lo ha hecho Iglesias sin recato, implicando al Gobierno y a la vez que el mismo Iglesias acusaba sin pruebas al PP y Vox de fomentar un Golpe de Estado. Sobre Sánchez y Cuixart pesan pruebas y la condena del Tribunal Supremo y su petición de indultos para los golpistas catalanes obligó el viernes a la ministra Portavoz, María Jesús Montero a puntualizar que esa petición de los indultos la hizo Iglesias como dirigente de Podemos y no como miembro del Gobierno, lo que resulta imposible de disociar.

- El número de muertos en España por el coronavirus. El Gobierno miente de reiterada manera sobre el verdadero número de personas fallecidas en nuestro país por causa de la epidemia. Y se niega a dar la cifra del número de ancianos fallecidos, por el virus, en las residencias de mayores.

Y todo esto de Bildu, Marlaska, el falso golpe, los indultos y el oculto número de los fallecidos en España por el virus, son hechos graves que han generado tensión política y crispación social. Y estos hechos han partido todos ellos del Gobierno de España y no de la Oposición.

Y estén atentos porque no tardaremos mucho tiempo en ver cómo se va a convocar la mesa de diálogo de los Gobiernos de España y Cataluña como ya lo apremia ERC para hablar de los indultos a los golpistas catalanes y de una pretendida e ilegal ‘consulta’ catalana sobre autodeterminación. Y una vez que eso ocurra entonces volverán la tensión y la confrontación de la que es responsable el Gobierno de la nación.