Marlaska aparta al número tres de la Guardia Civil tras el cese de De los Cobos y la dimisión del DAO

El general de división Félix Blázquez González, ha sido propuesto por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para nuevo Mando de Operaciones de la Guardia Civil, el número tres del cuerpo, en sustitución del teniente general Fernando Santafé. Su cese llega horas después de que Marlaska destituyera al teniente coronel Diego Pérez de los Cobos en la jefatura de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid, supuestamente por el informe sobre el 8-M remitido al juzgado, y la dimisión del DAO, Laurentino Ceña.

Según informa este miércoles el Ministerio, Marlaska ha convenido con la ministra de Defensa, Margarita Robles, el ascenso a teniente general del general de división Félix Blázquez, que será nombrado jefe del Mando de Operaciones de la Dirección Ajunta Operativa de la Guardia Civil.

El General Blázquez era hasta este martes Autoridad Nacional de Coordinación de las actuaciones para hacer frente a la inmigración irregular en la zona del Estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y aguas adyacentes.

La propuesta de este nuevo empleo y destino para el general Blázquez se suma a la realizada este martes para el general Pablo Salas como Director Adjunto Operativo del Cuerpo y se enmarcan "en el nuevo impulso" que "se le quiere dar a la Guardia Civil ante los restos de la seguridad del siglo XXI".

La propuesta del general Blázquez para asumir el Mando de Operaciones supone el cese en el mismo del teniente general Fernando Santafé Soler, quien será propuesto para ocupar un nuevo destino en la Dirección del Centro Universitario de la Guardia Civil. Mientras se produce este nombramiento, Santafé "estará encuadrado administrativamente en el Ministerio del Interior, en una plaza acorde a su categoría", subraya la nota.

Félix Blázquez obtuvo el empleo de teniente en el año 1981 tras cursar sus estudios en la Academia General Militar de Zaragoza y en la Academia Especial de la Guardia Civil. A lo largo de sus 40 años de servicio en el Cuerpo ha ocupado diversos destinos, entre los que se encuentran Tráfico en Burgos, Servicio de Información y Policía Judicial en Madrid, Jefatura de Personal, Mando de la Zona del País Vasco y Mando de la Jefatura de Unidades Especiales y de Reserva. Ha tenido una especial vinculación con la Unidad de Acción Rural con base en Logroño, en la que ha estado destinado de Teniente, Comandante, Teniente Coronel como Jefe del GAR y Coronel como jefe de la UAR,

Félix Blázquez es Doctor en Derecho (sobresaliente “Cum Laude”), por la Universidad Autónoma de Madrid y licenciado en Derecho por la misma universidad. Además, es diplomado en Estado Mayor, y está en posesión de numerosas condecoraciones.

Casado denuncia una nueva "purga"

Las reacciones a este nuevo cese en la cúpula de la Guardia Civil no han tardado en llegar. El presidente del PP, Pablo Casado, ha tildado este cese de "nuevo escándalo" que continúa la "purga" en el Instituto Armado y ha vuelto a exigir la dimisión de Marlaska al frente de Interior.

Paralelamente, el Grupo Parlamentario Popular (GPP) ha presentado una petición de comparecencia en la Comisión correspondiente del Congreso de la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, para que explique "de forma urgente" las razones "del arbitrario cese" del coronel Diego Pérez de los Cobos, la dimisión del DAO, Laurentino Ceña, y la salida de Santafé como jefe del Mando de Operaciones de la Guardia Civil.

Por su parte, el portavoz adjunto de Cs en el Congreso Edmundo Bal, ha lamentado el cese de "otro servidor público que paga las arbitrariedades y el autoritarismo de este min,istro nefasto".

El portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, ha señalado que "no da tiempo a digerir los escándalos" del Ejecutivo con "nuevos que van tapando a los de unas horas antes" y ha considerado que el número tres de la Guardia Civil "deja el puesto" por "el escándalo" provocado por Grande-Marlaska con los ceses anteriores.

El luto oficial, empañado por la bronca política y la polémica

Horas antes, los diez días de luto oficial por las más de 27.000 personas fallecidas por coronavirus comenzaron este miércoles en el Congreso entre descalificaciones y peticiones de la oposición para que Marlaska dimita de su cargo.

El tono de la sesión de control de este miércoles en la Cámara Baja ha alcanzado el clímax durante la interpelación que la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, ha tenido con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. La diputada ha llamado al líder de Unidas Podemos "hijo de terrorista" antes de recordar un artículo del propio Iglesias en el que aseguraba que su padre perteneció al Frente Revolucionario Antifascista Patriótico (FRAP). El vicepresidente, nada más volver a la tribuna de oradores, ha acusado a Álvarez de Toledo de haber cometido "un delito" en el hemiciclo del Congreso, por lo que ha avanzado que animará a su padre a interponer las medidas judiciales que estime oportunas.

El rifirrafe ha llevado a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, a pedir a la portavoz del PP su consentimiento para retirar del diario de sesiones la expresión "su padre es un terrorista", aunque ésta no ha sido la afirmación.  Álvarez de Toledo se ha reafirmado en ello y ha mostrado el artículo en el que, según ha puntualizado, el propio Iglesias evoca ese vínculo de su padre. Batet ha avanzado que dicha expresión desaparecerá del acta de la sesión, lo que ha provocado protestas en la bancada del PP y gritos de "censura".

Este episodio se ha producido en el tramo final de una sesión de control al Gobierno protagonizada por Marlaska y por los cambios producidos en la jerarquía de la Guardia Civil. La destitución del coronel Diego Pérez de los Cobos y la renuncia del director adjunto de operaciones, así como la imprevista aprobación de la equiparación salarial, han servido de detonante. El protagonismo de Marlaska ha sido político, pero también numérico: ha respondido a siete de las quince preguntas planteadas este miércoles por la oposición.

Antes, el presidente, Pedro Sánchez, ha defendido la derogación de la reforma laboral en los términos que propone su programa de Gobierno y ha enmarcado el proceso en el diálogo social. También ha acusado a Pablo Casado de haber convertido su estrategia de oposición en un "concurso de posados", en lo que está compitiendo, en su opinión, con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

El líder de los populares había atacado antes al mandatario socialista por la gestión de la pandemia, pero sobre todo por el pacto suscrito la semana pasada con EH Bildu, lo que ha tachado de "broma macabra". Para Sánchez, este tipo de oposición, aparte de "oponerse a todo" y de "los posados", se caracteriza por las similitudes con Vox.

Por su parte, Marlaska ha mantenido como leitmotiv que desconocía el informe que la Guardia Civil ha enviado a la juez que investiga si las manifestaciones del 8-M provocaron una extensión del COVID-19 y que nunca, ni antes como juez ni ahora como ministro, ha incurrido en injerencias.

Los grupos principales de la oposición, PP, Vox y Cs, han insistido en que el ministro debe dimitir. Por parte del grupo popular, Teresa Jiménez Becerril, Mario Garcés, Eloy Suárez y Carolina España han criticado la aplicación de la equiparación salarial en este contexto porque apunta a "cortina de humo" antes que a una medida meditada previamente. Lo mismo han hecho los diputados de Vox, Macarena Olona e Ignacio Gil Lázaro, y el de Cs, Edmundo Bal.

Los dos primeros han acusado al titular de Interior de "traicionar" los principios que tuvo como juez y ha calificado su conducta de "profundamente miserable mentirosa y presuntamente delictiva"; Bal, por su parte, ha reprobado las "coacciones y amenazas de ceses" en las que se estaría prodigando Marlaska.

El ministro ha criticado que la oposición se afane en "instrumentalizar" las Fuerzas de Seguridad y el poder judicial y ha remarcado que no hay nada de improvisación en la equiparación salarial aprobada este martes por el Consejo de Ministros. Ese supuesto intento de apropiación de las fuerzas de seguridad del Estado ha sido el argumento que ha empleado Iglesias en el Congreso, aunque con más vehemencia. Ha preguntado al PP si estaba llamando a la Guardia Civil a la "insubordinación".