Sánchez deberá consolidar su pacto con Cs y PNV para los Presupuestos y la legislatura frente a ERC

El presidente puede alejarse de la mayoría de la investidura alegando que ERC votó contra los estados de alarma e Iglesias justificar su giro hacia el centro por la situación de emergencia en la economía y el empleo

El día en el que el preso Oriol Junqueras ordenó a ERC votar en contra del Gobierno de Sánchez en la cuarta prórroga del ‘estado de alarma’, y en el que Inés Arrimadas decidió salvar a Sánchez en esa votación ofreciendo los votos de Cs para sustituir a ERC, en el Palacio de La Moncloa se vio el cielo abierto. Y ante los ojos de sus primeros inquilinos Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se apareció una nueva mayoría absoluta, con Cs y PNV, alternativa al pacto de investidura de Sánchez con ERC y Bildu. 

Y es esa nueva mayoría absoluta la que ahora puede aprobar los nuevos Presupuestos de 2021 y garantizar la estabilidad de la legislatura siempre y cuando Sánchez rehaga sus relaciones con el PNV e Iglesias no acabe en un enfrentamiento con Arrimadas.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se han convertido en una ‘pareja feliz’ capaz de cualquier cosa con tal de permanecer en el poder al margen del interés general de España. Así se ha visto en el siniestro pacto secreto con Bildu, con el que el Gobierno les entregó el control de la reforma laboral al partido heredero de ETA a cambio de la abstención, además ‘innecesaria’, de Bildu en la votación de la quinta prórroga del estado de alarma. 

Puede que el Gobierno todavía intente una sexta prórroga del ‘estado de alarma’ para controlar el final de la desescalada de la epidemia pero en ese caso tendría serios problemas para salir airoso. Sin embargo su prioridad en este momento son los Presupuestos de 2021 que deberá aprobar y enviar a la Comisión de la UE antes del 30 de septiembre.

Pero el pacto con Bildu, del que el Gobierno cínicamente culpan al ‘no’ PP y en menor medida de ERC por votar ambos contra la quinta prórroga, ha abierto muchas heridas en el interior del PSOE con gran malestar entre sus barones de La Mancha, Extremadura, Aragon, Valencia, Galicia y Canarias. 

Y también le ha costado al Gobierno que la CEOE se retire del ‘diálogo social’, y ha enfadado al PNV que está en vísperas de las elecciones vascas y queja del regalo de Sánchez a Otegui abriendo, de paso, una crisis y un enfrentamiento en el seno del Gobierno entre los vicepresidentes Nadia Calviño y Pablo Iglesias. 

Pero Sánchez e Iglesias saben que se juegan su presencia en el Gobierno y la estabilidad de la legislatura. Y para salvar esa situación deberán conseguir los Presupuestos y los correspondientes apoyos parlamentarios entre las dos opciones que tienen a su alcance: un pacto de PSOE y UP con Cs, PNV, CC, MP, PRC y TE; o un pacto de PSOE y UP con ERC, PNV, Bildu, MP y TE. 

Es decir: un acuerdo moderado en el centro izquierda que incluye a Inés Arrimadas como garantía de moderación; o un acuerdo con Junqueras y Otegui de izquierda radical soberanista que les crearía muchos problemas y la obligación de pagar un alto precio a ERC en soberanía e indultos. 

Para los intereses generales de España el acuerdo con Arrimadas es, sin duda, el mejor posible. O el menos malo y viable porque les garantiza a Sánchez e Iglesias unos Presupuestos aceptables por la UE y por los mercados y sin disparates en: el campo fiscal, el déficit, la deuda y la normativa laboral ante la urgente necesidad de recuperar el empleo.

Cuestiones todas ellas que Podemos querrá llevar a posiciones extremas con el argumento de su programa electoral y del pacto de la coalición con el PSOE. Pero a Iglesias la ideología le importa un pimiento y prefiere seguir de vicepresidente del Gobierno de España al precio que sea. 

Para ello Iglesia tiene dos argumentos: su programa electoral y el posterior pacto de formación del Gobierno de coalición con el PSOE se decidieron cuando en España no existía la crisis sanitaria, ni el país estaba en recesión y al borde de la quiebra. De manera que Podemos podría rebajar y mucho sus pretensiones con la excusa de un Presupuesto para una situación de ‘emergencia’ como lo reconoce la ministra de Trabajo Yolanda Díaz. 

Mientras que el pacto con Bildu y ERC provoca muchas reticencias en los mercados y la UE e incluye un alto coste político para Sánchez en especies soberanistas e indultos que pedirán ERC y Bildu. Y además corre el riesgo de que el PNV no se sume a este acuerdo. Y que se le abra una doble crisis en el PSOE, donde se podrían producir algunas fugas de diputados, y en el Gobierno donde la ministra Calviño podría incluso dimitir. Y por supuesto la CEOE se retiraría del ‘diálogo social’. 

De lo que se deduce que la mayoría absoluta con Cs y PNV de 178 escaños, con la que Sánchez e Iglesias aprobaron la cuarta y la quinta prórroga del estado de alarma, es la que tiene más posibilidades de prosperar de cara a los Presupuestos de 2021, siempre que no se produzca un incidente grave o una ruptura con el PNV, por ejemplo durante las elecciones vascas del día 12 de julio que están al llegar. En cuanto a ERC y Junqueras por más que bramen y recuerden su apoyo a la investidura de Sánchez el PSOE les recordara que votaron contra la estabilidad del Gobierno en plena crisis sanitaria y de emergencia nacional. 

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