La pandemia en Brasil no frena el aumento de sus emisiones de gas invernadero

El gigante sudamericano puede que camine en sentido contrario por el aumento de la deforestación en la Amazonía, entre otros factores

Brasil puede contrariar la tendencia global y registrar un aumento de sus emisiones de carbono en 2020, a pesar de la pandemia del coronavirus, según un estudio divulgado este jueves por el Observatorio del Clima, formado por varias organizaciones medioambientales.

La parálisis económica provocada por el COVID-19 se estima que reducirá este año los gases efecto invernadero alrededor de un 6 % en todo el mundo, aunque Brasil puede que camine en sentido contrario por el aumento de la deforestación en la Amazonía, entre otros factores, según los responsables por el estudio.

De acuerdo con el Observatorio del Clima, las emisiones de carbono en el gigante suramericano pueden subir en 2020 entre un 10 % y un 20 % en relación a 2018, que es el último año para el que hay datos disponibles.

Detrás de ese incremento está, según la entidad, el "fuerte aumento de la deforestación" en la Amazonía brasileña, que "tiende a compensar la caída esperada de las emisiones en los sectores energéticos e industrial".

En caso de que la deforestación durante los meses de mayo, junio y julio sea parecida a la del mismo periodo del año pasado, la Amazonía brasileña puede terminar 2020 con "14.500 kilómetros cuadrados" menos de cobertura vegetal y un crecimiento del 51 % de las emisiones frente a 2018.

En 2019 la deforestación en la Amazonía brasileña creció un 85 % hasta los 9.165 kilómetros cuadrados, su mayor nivel desde 2016.

La tendencia se mantiene al alza este año, pues en el primer trimestre aumentó un 51,4 % con respecto al mismo periodo de 2019.

"Brasil se convirtió en una amenaza al Acuerdo de París en un momento en el que precisamos más que nunca avanzar en la estabilización del clima para evitar otra grave crisis de proporciones mundiales", afirmó Marcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima.

La entidad también advirtió que otro factor de aumento de las emisiones de Brasil es la "reducción del consumo de carne".

Según el estudio, en abril la matanza de bovinos cayó un 20 %, lo que puede derivar en un "ligero incremento de las emisiones del sector" pecuario, el cual responde por el 20 % de los gases de carbono del país, debido al metano que emiten los animales.

En este sentido, la reducción de los sacrificios provoca que haya más bovinos pastando en el campo y, por tanto, más emisiones.

En 2018 Brasil emitió 1.900 millones de toneladas brutas de dióxido de carbono (CO2) equivalente, cifra que podría elevarse este año hasta las 2.100 o 2.300 millones de toneladas brutas, según el reporte.

De confirmarse esos datos, el Gobierno se desviaría de la meta incluida en su Política Nacional sobre el Cambio Climático, que prevé reducir las emisiones paulatinamente, así como de lo pactado en el Acuerdo de París.

"La aceleración de la deforestación y de las emisiones es consecuencia directa de las acciones del Gobierno (de Jair) Bolsonaro" al "desmontar los proyectos de control" y "estimular el crimen ambiental", denunció Astrini.

El mandatario ultraderechista defiende la explotación de los recursos naturales de la Amazonía y poner fin a la demarcación de nuevas tierras indígenas.

También llegó a culpar a las ONG de los incendios que avanzaron ferozmente en la Amazonía en agosto del año pasado, que fueron los peores de la última década en el mayor bosque tropical del planeta, lo que generó duras críticas de ecologistas y líderes mundiales.