Sánchez rectifica, deja la quinta prórroga en 15 días y vuelve con Arrimadas dejando solo a Junqueras

Pedro Sánchez está aprendiendo a rectificar -‘a la fuerza ahorcan’, se dirá- y también a practicar una nueva mayoría parlamentaria al margen de la que le salvo la investidura del pasado 7 de enero. Y además, por segunda vez, por causa de la negativa de ERC a apoyar sus cuarta y quinta prórrogas del ‘estado de alarma’, aprovechando este delicado momento de la Sanidad nacional española para relanzar sus chantajes soberanistas. 

Y lo que es peor amenazando Junqueras a gritos al presidente del Gobierno de España desde su celda dé la cárcel de Llenoders donde está preso por los delitos de sedición y malversación en el fallido golpe catalán del 27-O de 2017. Del que Junqueras fue el principal autor y responsable. Y conminando Junqueras a Sánchez a escoger entre Cs y ERC.

Y Sánchez escogió a Cs y, de esa manera y por segunda vez en un mes, el pacto político de Sánchez con Arrimadas funciona, mientras a Junqueras, Aragonés y Rufián se los llevan los diablos -y a Casado se le ponen los pelos de punta- con el correspondiente y furioso ataque de cuernos.

Y todo ello por culpa o gracias a Inés Arrimadas que es la persona a la que, políticamente, más odia Junqueras después de a su ex compañero golpista y prófugo de lujo Carles Puigdemont.

ERC no entiende que la crisis ha cambiado todo y que está desactivando lo que va quedando del ‘procés’ con todos sus actores enfrentados entre sí,  JxCat rota en tres pedazos y la CUP haciendo el indio en Badalona, mientras  Torra sigue a la espera de que el Tribunal Supremo lo inhabilite y lo saque de la Generalitat.

Y Sánchez parece decirle a ERC que quien ha roto el pacto de investidura han sido ellos votando en contra de la emergencia sanitaria que quisieron aprovechar para regresar por las malas al chantaje soberanista y eso no les salió.

Y menos aún en este caso en el que Sánchez se ha tenido que envainar su pretensión de quinta prórroga de 33 días hasta el 27 de junio, dado que por imposición de Cs la alarma se acabará el 7 de junio y además está limitada a la Sanidad, una vez que, a petición del PNV, desaparecen los mandos únicos de Interior, Transporte y Defensa, que tanto molestaban a los dos gobiernos vasco y catalán, de Urkullu y Torra.

Además este último ‘estado de alarma’ podrá suspenderse en aquellos territorios donde el fin de la epidemia sea claro e irreversible, por lo que todo apunta a que Sánchez habrá perdido por fin lenormes poderes que disfrutó e lo largo de tres meses el 9 de junio.

Y a partir de ahora deberá centrarse en la situación económica y social, en las peticiones del rescate a la Unión Europea y en la elaboración de los Presupuestos de 2021, momento en el que ERC piensa que será su gran oportunidad.

Salvo que Sánchez vuelva a pactar con Cs en las nuevas cuentas del Estado donde a buen seguro chocaría con Pablo Iglesias. Aunque el de Podemos sabe -y por ello empiezan a hablar de ‘Presupuesto de emergencia’- que está en juego la legislatura y que eso para el y su currículum es fundamental.

No es que vayamos a ver a Pedro Sánchez con levita y chistera de liberal y a Pablo Iglesias en misa de las 12 horas los domingos. Pero el disfrute del poder, como la música, amansa a las fieras y esta extraña pareja que son Sánchez e Iglesias hará lo que esté a su alcance para permanecer en el Consejo de Ministros y continuar. Y no parece que ninguno de los dos vaya a renunciar a ello por culpa, por ejemplo, de la política fiscal.

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