Los errores y el débil liderazgo de Casado abren discrepancias en el PP y consolidan a Sánchez

El PP teme una desestabilización de sus Gobiernos de Madrid y Andalucía, mientras duda su incorporación a la ‘reconstrucción’ que proponen Sánchez e Iglesias en la Comisión del Congreso con la ayuda de Arrimadas

En el interior del Gobierno de coalición Pedro Sánchez se mantienen vivas y calientes las diferencias entre los ministros del PSOE y los de UP que dirige Pablo Iglesias. Pero en el seno del PP también ‘cuecen habas’ y, además de un distanciamiento entre Pablo Casado e Inés Arrimadas, en el PP se están viendo importantes diferencias políticas y estratégicas entre los que son sus cuatro esquinas de influencia en el seno del partido. 

Cuatro centros de poder e influencia en los que se integran: el núcleo que lidera Casado en compañía de Teodoro G. Egea y Javier Maroto; el más estratégico de José María Aznar y Cayetana Alvarez de Toledo desde FAES; Alberto Núñez Feijóo y José Luís Martínez Almeida como oposición interna y alternativas a Casado; y los presidentes de Andalucía, Juanma Moreno, y Madrid, Isabel G. Ayuso.

Los dos más importantes dirigentes autonómicos del PP a los que está cortejando y presionando el PSOE para incorporarlos a sus planes de la ‘reconstrucción’ con la ayuda de Cs, en pleno desconcierto de su líder Inés Arrimadas a la que Casado no hace mucho caso, porque está más vigilante y preocupado con los movimientos de Santiago Abascal en Vox.

Este mapa que describimos no significa que el PP esté roto o que peligre el liderazgo de Casado pero sí muestra grietas profundas y la debilidad y las dudas de Casado frente a Sánchez al que ha sido incapaz de oponer una estrategia contundente y coherente con las críticas del PP. 

Como tampoco se ha atrevido Casado a ofrecer a Sánchez un pacto de Gobierno de unidad nacional PSOE-PP como el que han sugerido Felipe González y José María Aznar, y como el que apoyarían los poderes económicos y los gobiernos de Francia, Alemania y EE.UU.

Una gran coalición a la española -con gobierno en solitarios del PSOE y ministros independientes y de prestigio consensuados con el PP- que Casado debió de ofrecer a Sánchez en su importante conversación del pasado lunes 20, lo que no hizo y se equivocó, más preocupado Casado de la reacción de Vox que del interés general de España.

Reunión fallida, pues, del lunes y en la que Casado se limitó a plantear a Sánchez una serie de condiciones para que el PP pudiera aprobar el cuarto ‘Estado de Alarma’ de decretado por el Gobierno. Pero llegado el miércoles, el día del debate y de la votación del decreto, Sánchez no hizo aclaración ni concesión alguna a las exigencias que le había planteado Casado en materia de sanidad, ayudas económicas y transparencia democrática y a pesar de ello el PP le aprobó el decreto. 

Y lo hizo después de un contundente y veraz relato acusador de Casado contra el fracaso de la gestión del Gobierno en los tres citados frentes de la sanidad, la economía y la democracia. Un alegato preciso que dejó en la mayor evidencia a un Sánchez que, con desvergonzada cara de madera, miraba al tendido en la certeza de que Casado no se atrevería a votar en contra el decreto como así ocurrió. 

Al mismo tiempo, Casado había aceptado incorporarse al plan o mesa de reconstrucción económica del país que había propuesto Sánchez para presentarse como líder absoluto de la situación y colar bajo cuerda la estructura de los nuevos Presupuestos de 2020. Un plan que ya había rechazado Casado y al que regresó con el pobre argumento de que dicha mesa no estaría en La Moncloa sino en una Comisión del Parlamento.

Comisión cuya creación ya han presentado en el registro de la Cámara el PSOE y Podemos que son los que la van a controlar con la ayuda de sus socios de la investidura, PNV, ERC y Bildu. Y donde el PP desempeñará el papel del ‘convidado de piedra’. 

Cayetana más fuerte, Feijóo a la espera y el camelo de Almeida 

Casado está instalado en el rol del perro del hortelano que ‘no come ni deja comer’. Y en esas circunstancias aparece Cayetana Álvarez de Toledo como más fuerte y decisiva, con las ideas más claras -su ataque a La Sexta TV fue fundamental- y el apoyo de Aznar que no es poca cosa en el PP. 

La misma Cayetana que días atrás propuso -con razón- que Sánchez se sometiera a una ‘moción de confianza’ en el Congreso lo que no le gustó nada a Casado. Y lo que habría sido una realidad si el PP hubiera votado en contra del decreto de ‘alarma’, en coherencia con sus críticas a Sánchez, provocando ‘de facto’ la censura y la pérdida de estabilidad parlamentaria del Gobierno al haber anunciado ERC su abstención frente al decreto. 

Al fondo de todo ello se mantiene Alberto Núñez Feijóo -el hombre de Rajoy- que está gestionando muy bien la crisis en Galicia y sigue siendo alternativa ‘in péctore’ a Casado en el PP por más que ahora el alcalde Almeida haya mejorado su imagen de gestor con capacidad de pacto en el Ayuntamiento de Madrid. 

Lo que Almeida logró porque consiguió el apoyo de Rita Maestre y demás concejales de Mas Madrid, lo que tiene un valor relativo porque este partido de Íñigo Errejón odia más a Podemos que al PP. Y tampoco es un mérito ni parece lógico que Almeida, que no sabe nada de política nacional ni tiene liderazgo para ello, se niegue a criticar la pésima gestión de Sánchez en la vigente crisis nacional. 

En cuanto a las oscuras operaciones de Sánchez de segarle la hierba a Casado bajo los pies en las Comunidades de Andalucía y Madrid con la ayuda de Cs, está claro que ese gran desastre que es Ayuso no le seguirá pero Moreno (del sector Rajoy/Santamaría del PP) será más permeable a un entendimiento con Susana Díaz (que odia a Sánchez) en el Sur. 

Aunque la clave de esta operación dependerá de Arrimadas, la que quizás piensa que la salvación de Cs será más fácil con el PSOE que tiene el poder (y el dinero de la UE para regar las autonomías) para darle cancha en la tv, que con el PP. Y quizás ese sea uno de los motivos por los que Sánchez no quiere ahora que Urkullu y Feijóo hagan sus elecciones autonómicas en julio, porque ello podría reactivar los pactos ‘suma’ de Cs y PP. 

Un PP ahora desvaído y con débil liderazgo de Casado que ha perdido dos importantes oportunidades -el gran pacto nacional y la censura a Sánchez- para liderar de una manera firme y responsable la oposición nacional. Y que ahora navega a remolque de Sánchez y sin un proyecto propio , alternativo y original. 

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