Serias dudas sobre el optimismo sanitario oficial y el Gobierno sube el nivel de intervención económica

Las nuevas decisiones sobre control de alquileres se suman al bloqueo improvisado de la actividad económica y la prohibición de los despidos, forzando unos ERTES que todas las empresas no pueden hacer.

Ojalá fuera cierto que estamos llegando al pico de la epidemia en España y que empieza la mejoría pero no es verdad. La impresión que tienen otros expertos es que aún falta bastante para ‘doblegar’ la curva y empezar el descenso’, porque las cifras oficiales no incluyen al conjunto de enfermos que están encerrados en sus casas que son decenas de miles, ni las cifras de fallecidos incluyen a los que han muerto y no se les ha hecho el test.

Si añadimos los problemas de UCIS es seis Comunidades Autónomas, y el obligado traslado de enfermos graves de Madrid a otras regiones la escasez  de los medios, infraestructuras y material personal sanitario (infectado en un 12 %) y el caos en el gran hospital de campaña (que recientemente visitó el Rey Felipe VI) de IFEMA en Madrid, vemos que la situación sanitaria nacional es muy mala y puede empeorar.

Además, no está claro que el cierre empresarial decretado por el Gobierno durante 10 días, mal y tarde publicado en el BOE, no tendrá incidencia de carácter importante en la Sanidad y si dañará y mucho a las empresas y a aquellas industrias que no pueden parar de un día para otro (como ocurre con las siderúrgicas) y reiniciarse en sólo un día.

Por lo que el daño en la economía de esta iniciativa puede ser importante (el FMI afirma que España está en recesión) y se añade a la confusión generada por la prohibición de los despidos en las empresas y la obligatoriedad de los ERTES y a otras decisiones como medidas de intervención en alquileres que hoy aprobará el Consejo de Ministros.

Ayer el Gobierno presumió que el número de muertos en España mejoró mucho y había bajado de los 832 a los 812, 20 menos, y que el nivel de los contagios habían subido poco más del 8 %. Además el gobierno anunció que ya estaba llegando y se estaba repartiendo material sanitario. Pero nada de esto parece así, como lo denuncian desde los hospitales y el personal sanitario y porque el Gobierno no puede (porque no los tiene) ni quiere hacer test de control del virus a los infectados que están en sus casas, (tampoco a todos los enfermos que mueren) por lo que las cifras oficiales subirán de manera exponencial.

Y más probable es que a finales de esta semana hayamos superado la cifra de los 100.000 enfermos contagiados y de 10.000 fallecidos, y por otra parte puede que se haya empeorado (con el bloqueo de la actividad económica) de una manera sensible la situación económica y social del país.

Madrid y Cataluña

Y si esto es responsabilidad del Gobierno de España también hay que decir que las situaciones de las Comunidades Autónomas de Madrid y Cataluña son especialmente graves.

Y de ello tienen buena parte de culpa los que son sus primeros gobernantes, empezando por el condenado e inhabilitado Quim Torra que es un desastre completo en la gestión catalana que ahora se acerca a pasos agigantados a los niveles de afectados de Madrid (ya hay en Cataluña más UCIS ocupadas que en Madrid.

Y siguiendo por Isabel Ayuso (infectada por el virus como Quim Torra). Lo que ha ocurrido con las residencias de ancianos en Madrid con cerca de 900 muertos y el gran caos ahora imperante en el hospital de campaña de IFMA , u otros hospitales madrileños donde hemos visto escenas dantescas como la del Severo Ochoa de Leganés, es algo tan lamentable como aterrador.

Que vamos mejorando algo puede ser cierto pero la realidad muestra que aún estamos lejos de superar el pico de la infección y de la mortalidad. Al tiempo que empeora la economía con el cierre durante diez días de toda la actividad empresarial ‘no imprescindible’.

Mientras, al fondo de todo ello, crece la impresión de que asistimos a una actuación intervención creciente y gubernamental e ideológica impulsada por Unidas Podemos, en las cuestiones económicas y sociales, y bajo la protección del ‘Estado de Alarma’ que se ha convertido para el Gobierno en su escudo protector.

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