España entra en la semana decisiva, Sánchez recorta la movilidad y exige los ‘bonos’ a la UE

El Gobierno decide endurecer la movilidad durante los 10 próximos dias, prohíbe los despidos en las empresas y cree que esta semana se alcanzará el pico de la infección con debilidad sanitaria por falta de medios y personal

Muy mal tiene que ver el Gobierno la situación sanitaria española para que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez prohibiera ayer, desde el lunes y por espacio de diez días toda actividad laboral que no sea esencial. Porque el presidente cree que en los próximos días se va a llegar a la cima de muertes (nos acercamos a las 1.000 diarias) y de contagios del virus a sabiendas del deterioro de la Sanidad y de las escasez de medios (hospitales, trajes de protección y respiradores) para hacer frente a la avalancha que se nos viene encima.

El presidente Sanchez, con tensión y máxima preocupación en el rostro hizo ayer un llamamiento a la colaboración ciudadana y también de la UE, a la que pide la emisión de unos ‘bonos para la reconstrucción de los países más afectados por la epidemia’, para no salir endeudados de la crisis y no tener que pedir el rescate financiero de España a la UE como lo sugiere la canciller alemana Ángela Merkel.

La crisis española del coronavirus se plantea y avanza a toda velocidad y en dos frentes: el sanitario donde se espera que esta semana lleguemos ‘al pico’ o punto de inflexión de los contagios (sin contar a los infectados que están recluidos en sus casas); y en el plano económico y el financiero, donde está fallando la solidaridad en la UE, con la Alemania insolidaria y la Holanda indecente que bloquean los ‘coronabonus’ (mutualización de la deuda UE) y empujan a España e Italia a solicitar el rescate financiero por los fondos MEDE, lo que dañará la prima de riesgo y la credibilidad internacional de ambos países.

Nos estamos acercando al final del primer ‘Estado de Alarma’ y a los 10 días de pánico y bloqueo de movilidad que pasa ha impuesto Sánchez y la cifras de contagios y las muertes registradas en España no cesan de subir camino de los 80.000 enfermos y los 7.000 muertos, mientras crece, y mucho, el nivel de la infección entre el personal sanitario que llega supera los 10.000, misma cifra esperanzadora de los enfermos dados de alta.

Una situación, sin duda preocupante, que el Gobierno ve con optimismo cuando dice, al inicio del segundo periodo de ‘Estado de Alarma’ al que dio luz verde el Congreso de los Diputados, que estamos en un momento de ‘estabilización’ de la crisis y a punto de alcanzar ‘el pico’, o punto más alto de la infección, tras el que se espera un principio de mejoría y de reducción de las muertes y contagios.

Sin embargo falta por ver que en esta semana decisiva se confirmen esos pronósticos y predicciones del Gobierno, a sabiendas que en España aún tenemos por desvelar una segunda gran bolsa de enfermos contagiados y recluidos en sus casas.

Y a los que el Gobierno no ha querido hacer los test de detección del virus para que esa nueva avalancha de enfermos no se acumule con el pico de las infecciones y muertes actuales, provocando el colapso de la Sanidad por falta de hospitales, y de personal y material sanitario de protección (trajes y mascarillas) y de asistencia a los enfermos (respiradores).

De manera que, como hace días reconoció el presidente Pedro Sánchez, este país ‘necesita tiempo’ para doblegar la primera ‘ola dura y dañina’ que está a punto de llegar en esta semana decisiva, a ser posible sin problemas en la respuesta sanitaria.

Y a partir de hay y si la situación mejora el Gobierno podrá comenzar a hacer los ‘tests rápidos’ -que si se están haciendo al personal sanitario, y militares y fuerzas de seguridad implicadas en esta lucha- a todos los ciudadanos (decenas de miles) presuntamente infectados que están en sus casas para, una vez superada la primera oleada -si es que se logra-, abordar esta otra segunda fase del contagio de los enfermos confinados en sus hogares.

Naturalmente, para y una y otra fase hace falta que el Gobierno consiga dotar a España del material sanitario imprescindible para proteger a todo el personal médico y auxiliar, y para atender a los enfermos lo que hasta el momento ha sido un claro fracaso de gestión, con episodios lamentables como los de la compra de 50.000 ‘tests rápidos’ en China que no servían para nada.

Ahora el Gobierno ha anunciado una inversión de más de 600 millones de euros en la compra de material sanitario, pero el problema que se añade a estas carencias es el del tiempo de entrega de ese material.

El pasado jueves en este periódico anunciamos que el total del contagio en España por coronavirus podría alcanzar la cifra de las 200.000 personas, y de los 10.000 muertos. Y puede que nos hayamos quedado cortos porque otros analistas, como el científico Javier Sampedro hablaba en el diario El País ese mismo día de 500.000. Lo que sin duda nos produce una muy alta preocupación.

Y un horizonte conmovedor y desesperante en el que todo el mundo está pendiente de las investigaciones científicas, para la mejora rápida de los cuidados paliativos a los enfermos más graves y sobre todo para que por fin aparezca una vacuna eficaz contra el coronavirus. Lo que podría ocurrir en los dos próximos meses de abril y mayo (ya se están haciendo pruebas en pacientes contagiados) aunque su producción masiva podría tardar aún otros dos o tres meses.

El impacto económico en España

Paralelamente a los daños en la salud de los españoles, esta crisis está causando un importante daño económico y social porque el obligado confinamiento y prohibición de la movilidad de las personas está bloqueando la actividad económica en sectores muy importantes del país como son el turismo, hoteles, restauración, comercio y cadenas de producción en las industrias (por falta de componentes).

Y puede que esta situación vaya a peor si, como se espera, el Gobierno en pos de reforzar el bloqueo de la movilidad para evitar los contagios anuncia la suspensión de varias actividades empresariales, administrativas y a la vez industriales.

Y para impedir el deterioro social que se deriva de este bloqueo o cierre de las actividades empresariales, el Gobierno ha acordado ayudas directas a las personas más desfavorecidas, aplazamiento de impuestos a Pymes y autónomos, rentas mínimas para personas en seria dificultad, y financiación de los ERTEs (Expedientes de Regulación Temporal de Empleos), con los que el Ejecutivo espera ganar tiempo y aplazar la crisis de las empresas, muchas de las cuales ya están en situación desesperada,

De ahí que parezca muy exagerada la decisión del Gobierno de prohibir los despidos y los EREs (Expedientes de Regulación de Empleo), obligando a las empresas en dificultad a optar por los ERTEs, lo que constituye de facto una intervención, posiblemente inconstitucional, de la vida empresarial.

Y lo que puede conducir al cierre definitivo de muchas empresas porque los ERTEs, obligan a los empresarios a pagar el 30% o 40% de los sueldos a los trabajadores prácticamente en paro por ausencia de actividad y por lo tanto de ingresos.

El bloqueo alemán y el rescate para España e Italia

A todo ello habrá que añadir el importante aumento del gasto público y de las necesidades financieras del país. Y ahí han de entrar en juego todas las ayudas posibles internacionales del FMI y sobre todo de la UE empezando por por el BCE ofreciendo liquidez a los Bancos y comprando deuda a los Estados.

Pero estas medidas se revelan insuficientes y por ello España e Italia, los países más afectados por el virus, solicitan la emisión de los llamados ‘coronabonus’ (o bonos de reconstrucción, que los llama Sánchez), iniciativa que apoyan Francia y otros países y a la que se oponen Alemania y Holanda y este último país con discursos infames contra España e Italia que fueron calificados de ‘repugnantes’ por el primer ministro portugués Antonio Costa.

Una falta de solidaridad de Alemania y Holanda que en este tan histórico momento pone en peligro la razón de ser de la Unión Europea donde la solidaridad es el pilar fundamental de su existencia. Y que el Gobierno de Berlín pretende subsanar con una solución que llaman intermedia para sugerir a España e Italia que pidan el rescate financiero de la UE (como Grecia en la crisis de 2008) recurriendo a los fondos y mecanismo MEDE.

Lo que puede ser una decisión buena de ayuda urgente financiera pero a la vez un descrédito internacional para España como país fallido que además nos subirá la prima de riesgo y la deuda. Aunque en este caso no sería un rescate que incluya una crisis estructural de las finanzas y la economía sino claramente circunstancial y transitorio (a la espera de la vacuna).

De manera que entramos en la ‘semana decisiva’ de la crisis del virus en España con el anuncio de la esperada llegada al punto máximo de los contagios, con la Sanidad muy debilitada y la esperanza del inicio de la mejor. Y nos acercamos al momento crucial de la decisión de España de optar, o no, por pedir (con Italia) el rescate financiero de la UE, como lo propone Merkel para que Alemania no avale los bonos, y de paso ponga en peligro la propia existencia de la UE.

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