Al menos 26 muertos en ataque a un templo en Afganistán

El ataque ha sido reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico

Al menos 26 personas murieron y otras ocho resultaron heridas este miércoles en el ataque suicida a un templo de la minoría sij en Kabul, una acción que se prolongó durante horas y fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

“El ataque terrorista de hoy terminó con la muerte de uno de los terroristas. Desafortunadamente en este ataque terrorista 25 civiles murieron, y ocho personas más resultaron heridas”, informó el Ministerio de Interior en un comunicado.

Todas las víctimas del ataque eran miembros de la minoría sij, precisó a Efe el portavoz del Ministerio del Interior, Tariq Arian.

La agencia Amaq, vinculada a la formación terrorista, informó del ataque “suicida” en la capital afgana en un breve comunicado difundido en cuentas afines de la red social Telegram, cuya veracidad no ha podido ser verificada independientemente.

El ataque es efectuado por combatientes del EI en un templo sij del distrito policial número uno de Kabul, según el mensaje.

El atentado por parte de varios “atacantes suicidas” comenzó hacia las 7.45 hora local (3.15 GMT) en un templo sij en el centro de la capital afgana, adonde acudieron de inmediato las fuerzas de seguridad, afirmó a Efe el portavoz del Ministerio del Interior, Tariq Aryan.

“La primera planta del templo ha sido despejada y se ha rescatado a varios atrapados, mientras las fuerzas especiales están tratando de rescatar lo antes posible al resto de civiles” atrapados en el interior, añadió el portavoz.

En Afganistán los atentados contra minorías suelen ser reivindicados por el grupo yihadista y los talibanes se suelen desvincular de ellos, como ocurrió en 2018, cuando un ataque suicida del EI mató al único candidato sij a las elecciones parlamentarias afganas.

Más de cuatro décadas de conflicto armado en Afganistán han forzado a miles de sijs e hindúes, religiones ambas originarias del subcontinente indio, a huir del país y buscar refugio en el extranjero, especialmente en la India.

Esto ha provocado que su presencia en Afganistán se haya reducido de manera drástica, pasando de unos 200.000 miembros hace 30 años a los alrededor de 1.500 que hay en la actualidad.