El ala radical de la ultraderechista AfD se desactiva “por el bien del partido”

El ala radical de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), la denominada 'Der Flügel' ('El ala'), se ha desactivado "por el bien del partido" y ante el temor de que la formación quede bajo observación del espionaje alemán.

“Llamamos a todos a los que comparten nuestros intereses a dejar sus actividades antes del 30 de abril”, escribieron a través de su cuenta en Facebook, el fundador de El Ala, Björn Höcke, y su correligionario Andreas Kalbitz.

La cúpula de la AfD, dirigida por el moderado Jörg Meuthen, emplazó la semana pasada a El Ala a su disolución para esa fecha. A ese imperativo siguió un primer pronunciamiento de Höcke, afirmando que no entraría en confrontación con el partido, seguido de otras declaraciones contradictorias.

Las dudas quedaron eliminadas con la declaración conjunta de Höcke, líder en Turingia, y Kalbitz, su homólogo en Brandeburgo, dos “Länder” del este donde AfD obtiene resultados récord y es segunda fuerza, comandada por la corriente cercana al neonazismo.

“Seguiremos la resolución de la cúpula para mantener la unidad del partido y no dañar el proyecto compartido”, apuntan ambos líderes regionales. “Por supuesto, seguiremos adelante”, prosiguen.

El Ala no tiene una estructura definida, pero se supone que un 20 % de los seguidores de AfD se identifican con esta corriente. La llamada de la cúpula a disolverse respondía a su preocupación por la decisión de los servicios secretos de Interior de observarla.

Ello implicaba, a la práctica, que la vigilancia del espionaje podía afectar a todo el partido, la tercera fuerza a escala nacional y líder de la oposición en el Bundestag (Parlamento federal).

El detonante del debate en torno a El Ala fue la tormenta desatada hace unas semanas en Turingia con la elección de un primer ministro liberal, apoyado por los conservadores de la canciller, Angela Merkel, y la ultraderecha. Ello supuso la ruptura del cordón sanitario sobre los ultras que, encima, estaban comandados ahí por Höcke, su figura más incendiaria.

La AfD está descartada para cualquier cooperación política por el resto del espectro parlamentario. Merkel calificó de imperdonable la votación de Turingia e instó a revertir su resultado.

Esa elección quedó anulada poco después, en medio de una fuerte crisis en el bloque conservador. La sucesora de Merkel al frente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, anunció su renuncia fuertemente cuestionada, lo que ha reabierto la carrera por el relevo en el liderazgo entre los conservadores.

A escala regional, acabó siendo reelegido como primer ministro de Turingia, el izquierdista Bodo Ramelow, quien ya había liderado un tripartito con socialdemócratas y verdes.

A lo ocurrido en Turingia siguió una notificación del espionaje de Interior -la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV)- en que se declaraba a “El Ala” objeto de vigilancia especial. Dicho estamento considera probado que es una organización con aspiraciones extremistas y que persigue fines anticonstitucionales.

“Es un hecho que se constataron violaciones contra elementos fundamentales del orden liberal y democrático, la dignidad del ser humano, la democracia y los principios de un Estado de derecho”, concluyó la BfV.

Con ello se oficializó la observación de esa corriente, así como a las juventudes del partido, la Junge Alternative (Alternativa Joven). Ello implica que puede ser observado con todo el instrumental del que disponen los servicios secretos alemanes.