Urge la ‘gran coalición’ ante un Gobierno desconcertado para frenar la gran escalada de muertes y de contagios

Pedro Sánchez debe hacer un ofrecimiento de gran coalición al PP y si no lo hace deberá ser Pablo Casado quien tome la iniciativa denunciando sin más miramientos ante el desconcierto actual del Gobierno y la grave situación del país

Pedro Sánchez y su Gobierno se temen que ‘el pico’ o la fase más alta del contagio de coronavirus coincida en España con el colapso de la Sanidad, donde la falta de material y el agotamiento del personal podría provocar una situación de bloqueo y desesperación.

Ante esta situación el Gobierno manipula, con la máxima discreción, las noticias negativas y retrasa los llamados ‘tests rápidos’ de detección del virus (dicen que el Gobierno ha comprado 640.000 tests. Pero no sabe ni cuándo llegarán ni cuando se pondrán en marcha, lo que huele a retraso premeditado para evitar la imagen de avalancha de contagiados cuando la Sanidad se empieza a colapsar.

Así están las cosas en España con más de 25.000 enfermos y cerca de 1.350 fallecidos, lo que prueba un ritmo ascendente que en la semana próxima nos puede llevar a los 2.000 muertos y a cerca de 4.000 enfermos.

Datos todos ellos alarmantes que una Europa vecina y poco solidaria sigue con espanto por el deterioro de Italia y España donde las cifras de enfermos y fallecidos por el coronavirus están causando estragos y miedo general entre los ciudadanos.

Y en el caso español con el agravante de continuos errores de un Gobierno dividido e ineficaz, que ha llegado tarde a esta crisis y que carece de un mando único sanitario en la gestión de la epidemia, lo que agrava la escasez de hospitales, de personal y material sanitario.

Y conduce a la necesidad de un Gobierno de crisis y de ‘unidad nacional’ entre PSOE y PP, que mejore la deteriorada imagen de España en el mundo y ofrezca confianza a los españoles y estabilidad política y presupuestaria.

Y que supere la actual división interna del Ejecutivo de Pedro Sánchez en donde asistimos a la indecente propaganda ideológica y personal de Pablo Iglesias. El vicepresidente de Asuntos Sociales que no se ha ocupado de la dramática situación de las residencias de mayores y se dedica a pelearse con Sánchez por el control del CNI, a criticar a La Corona a favorecer al nacionalismo separatista vasco y catalán y a dañar el tejido empresarial y el empleo con sus políticas inviables de obras de caridad.

No puede ser que en tan dramáticas circunstancias, en las que enfermos muy graves se están disputando en Madrid las UCI para ver quien las ocupa y quien tiene una mayor esperanza de vida para dejar morir a los enfermos terminales, en La Moncloa parezca que la prioridad esté en la Comisión de seguimiento del CNI.

Ni parece de recibo que el ministerio de Sanidad, que no previó la urgente necesidad de aprovisionarse de material sanitario nada más estallar esta epidemia en China y en Italia, haya sido incapaz de coordinar las compras de material sanitario dentro y fuera de España, de hacer una distribución justa del material y de agilizar la producción en España de mascarillas, trajes de protección para personal sanitario y respiradores.

Y qué decir de la tardanza y la angustiosa espera de los ‘tests rápidos’ para detectar los miles contagiados que están en sus casas (con el riesgo de contagio a sus familiares) y que no están recibiendo la asistencia sanitaria. Ahora el Gobierno anuncia que ha comprado 640.000 de esos test, y que llegarán en los próximos días, pero ¿cuando? Y cuando empezarán los ‘tests rápidos’. No se sabe pero se teme que esos test hagan emerger a cientos o miles de contagiados cuando el colapso sanitario esté en su cota de alto riesgo.

Todo esto, que constituye el núcleo de la respuesta sanitaria al virus, en nuestro país está desorganizado y fuera de control, mientras proliferan los portavoces diarios del Gobierno (hasta ocho portavoces) que además no aportan nada decisivo sino más inquietud porque no tienen las respuestas ni las noticias positivas que todos estamos esperando.

Este Gobierno transmite confusión, falta de eficacia y de unidad y Pedro Sánchez debe poner punto final a semejante situación creando un Gabinete de crisis con personas de primer nivel, para la Economía y la Sanidad, sobre la amplia base parlamentaria (220 diputados) del PSOE y del PP. Y poniendo fuera de juego de una vez por todas al desleal y delincuente Torra (y si hace falta con el artículo 155).

Y por supuesto sacando del Gobierno a los pintorescos ministros de Unidas Podemos, empezando por Iglesias, y a otros ministros del PSOE como la vicepresidenta Carmen Calvo. La que, con Irene Montero, se empeñó en la celebración de las masivas manifestaciones feministas del 8 de marzo, que son una de las causas más importantes de la rápida propagación del virus en nuestro país y que Pedro Sánchez nunca debió consentir. Y no digamos el ministro Ábalos, cuya incapacidad política y habilidad para mentir es más que notoria.

España necesita un Gobierno fuerte, de alto nivel y eficaz soportado por una amplia base parlamentaria y que transmita dentro y fuera de España una imagen de confianza plena, ofrezca resultados sanitarios y económicos y estabilidad. La coalición actual del PSOE con UP ha fracasado y no puede continuar.

Y si Sánchez no se mueve y se mantiene en la actual es Pablo Casado quien desde el liderazgo de la Oposición debe denunciar con firmeza la situación y exigirle al PSOE -para movilizar a todos sus barones y dirigentes- esa ‘gran coalición’ o Gobierno de ‘unidad nacional’ que tome el mando absoluto en la Sanidad, la Economía y la cohesión nacional.

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