Lea un artículo de Marcello sobre el ‘Manual de la buena vida’ de Luis Racionero

A continuación reproducimos un artículo de 'Las pesquisas de Marcello', publicado el pasado 9 de enero de 2018 a propósito de la reciente publicación del libro ‘Manual de la buena vida’ de Luis Racionero.

“No quise molestar a Javier Godó el pasado 31 de diciembre en Nueva York cuando lo vi muy serio, solo y pensativo en su mesa de Harry Cipriani de la Quinta Avenida a las dos en punto de la tarde. A tan solo unas horas del cierre del fatídico año 2017 y como diciendo para sus adentros: ‘Señor, Señor, ¿qué hemos hecho?’ Pues sí, Javier, buena la habéis liado en La Vanguardia (antes ‘Española’).

Como españolas eran las corridas de toros de La Monumental de Barcelona a las que asistía, tiempo atrás, nuestro admirado Luis Racionero antes que los bárbaros soberanistas, simplemente por odio a España’ -por ahí siguen los correbous-, decidieran prohibir las corridas de toros en la ciudad condal.

Para impedir, entre otras cosas, que Luis pudiera ver y admirar a José Tomás (ahora hay que ir a Nimes) citando de lejos y al natural a un toro negro, bravo y de trapío como años atrás lo hiciera Antonio Ordóñez en una memorable tarde barcelonesa como la que relata Racionero en su delicioso libro ‘Manual de la buena vida’, que Ana Godó tuvo la amabilidad de enviarme desde la editorial de la Casa a pesar de mi mala cabeza y escasos méritos.

El Manual del caballero Racionero, un ‘bon vivant’ exquisito y preciosista, es una especie de bálsamo en los días de la cólera que vivimos. Un paseo por el Jardín de las Delicias del Bosco adaptado a los tiempos modernos y en el que solo echo de menos un capítulo sobre los placeres y misterios que se desprenden de las ciencias ocultas. La taumaturgia, la brujería, el Tarot, la macumba o incluso las hadas, como la pequeña Map de Shakespeare. Todo ese mundo encantador que Racionero bien conoce y sobre el que nos debe una pronta y literaria explicación.

¿Acaso todo esto y el buen comer, beber, amar, viajar, fumar, leer y escribir no es mucho más importante y apasionante que todo ese lío soberanista sin pies ni cabeza y hacia ninguna parte que han orquestando esos dos catetos y presuntos delincuentes que son Junqueras y Puigdemont?

Y además saltándose a la torera las normas, las leyes y los preceptos que desde Pericles a nuestros días han regido y protegido el anhelo democrático que en este mundo en el que vivimos apenas sobrevive con calidad en el ideal de la excelsa y vieja Europa de la que reniegan estos mismos que han mentido a toda Cataluña e insultado a España. Los que creen que el Estado de Derecho es un capricho adaptable al gusto de cada cual, con lo mucho que costó alcanzarlo frente a la dictadura de Franco en la Constitución de 1978 y con el abrazo bien difícil y generoso de la reconciliación.

Qué bien escribe Racionero, en su manual de la ‘dolce vita’ autobiográfico para envidia de quienes no han vivido y amado tantas personas y cosas tan especiales y delicadas como lo hizo él. Millonario hay que ser para vivir así, pensaran algunos lectores al cerrar el hermoso relato con su estrambote lorquiano de las mulatas de muslos pétreos y sudorosos -‘como delfines enjabonados’ que decía Federico-, pero no creemos que ello sea así salvo que se repita en demasía la ceremonia de la Romanee Conti.

De cada uno de sus capítulos Racionero, entre lo que ha vivido, y el realismo mágico que puede aplicar (con la ayuda de Map), puede sacar un libro o una serie de relatos o artículos deliciosos como los que aquí nos escribe muchas veces nuestra Mónica Fernández Aceytuno, que para nosotros es la paloma del collar del cordobés, de las tres culturas, Ibn Hazm. Esa tierra tan cercana para mí que, como periodista y demócrata, luché por la Transición que unos descerebrados han pretendido dinamitar. Y que ahora habrá que recomponer en Cataluña con una nueva Transición y reconciliación.

Separemos la literatura de la política, al César lo que es del César, y al Dios Baco y Afrodita lo que de los Dioses es. Y no escuchemos más los cantos engañosos de sirenas de ‘los sentimientos’ porque solo cantos son para el halago de unos pocos que desprecian a los demás y para impedir el regreso a Ítaca que es la verdadera tierra prometida y que en Europa está”

Marcello