La crisis del coronavirus puede facilitar un pacto de Estado entre PSOE y PP, sin Podemos ni ERC

El empeoramiento del contagio del virus y su impacto sanitario, social y económico exigirá a Pedro Sánchez un gran pacto de Estado con el PP en menoscabo de Podemos y ERC

Si la crisis del virus continúa avanzando en España, causando estragos en la ciudadanía, debilitando la respuesta sanitaria con alarma social y con un claro deterioro de la situación económica del país el presidente del Gobierno Pedro Sánchez se verá en la necesidad de buscar un gran pacto de Estado con el PP, lo que sería imposible si se empeña en mantener sus alianzas con Podemos y ERC que amenazan la cohesión nacional y constitucional. 

Estamos hablando de una situación de emergencia que al día de hoy nadie debería descartar, tal y como van discurriendo los acontecimientos tanto en  España como en nuestro entorno de la Unión Europea. 

Lo que le obliga a Pedro Sánchez a tener preparado un ‘Plan B’ o respuesta de choque y de emergencia para hacer frente a una eventual crisis nacional que el presidente no puede abordar con un Gobierno prácticamente roto entre los ministros del PSOE y de Podemos, cuyas últimas discrepancias han dejado en evidencia el alto nivel de incompetencia de los ministros de UP. Y el intento de Iglesias de reforzar su poder, en vísperas de su Asamblea de Vistaalegre III, donde se proclamará líder ‘vitalicio’ y único ‘conductor’ de Unidas Podemos.

Una batalla cainita en el seno del Gobierno similar a la que protagonizan Junqueras y Puigdemont (ERC y JxCAT) en el seno de la Mesa de Diálogo con el Gobierno de Sánchez. Al que sus socios de ERC le van a dar muy pronto un ultimátum para que anuncie, en la reunión prevista para este mes de marzo, concesiones explícitas en las cuestiones de ‘autodeterminación y amnistía’ como las que exige Quim Torra, en nombre de Carles Puigdemont. 

Porque están en juego las elecciones catalanas y ERC necesita presentar ‘conquistas’ frente a los seguidores y los ataques de Puigdemont que ya hicieron su aparición en el reciente mitin de Perpiñán. Y a no descartar que ERC le pida a Sánchez los indultos a los golpistas condenados para que Oriol Junqueras pueda ser el candidato de ERC a la Generalitat. 

Y si Sánchez no se allana frente a las pretensiones de ERC en ese caso no habrá Presupuestos, se acabará la legislatura y el Gobierno no podrá seguir y se tendrán que convocar unas terceras elecciones generales, como las que ahora teme y barrunta Pablo Iglesias, lo que explica sus provocaciones en el seno del Gobierno con vistas a una eventual ruptura y la posterior, a cara de perro entre UP y PSOE, campaña electoral. 

Y ahí incluida la de UP petición de una Comisión de Investigación del Rey Juan Carlos I en el Congreso de los Diputados, con motivo de las recientes revelaciones sobre presuntas comisiones ilegales del monarca emérito y de las amenazas de querellas en Londres de Corina Larsen contra el padre del Rey Felipe VI. 

Lo que añade a los muchos y graves problemas nacionales el deterioro de La Corona, a pesar de la limpieza y ejemplaridad del reinado de Felipe VI. Y lo que abunda en la idea de un gran pacto de Estado entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, y la necesidad de que Sánchez rompa con Podemos y ERC. 

Porque está claro que Pablo Casado ni el PP no pueden acudir en socorro de Sánchez mientras éste mantenga su especial relación con Iglesias y con Junqueras, dañando la cohesión nacional, la economía y las instituciones del Estado y ahí incluida de manera especial la independencia de la Justicia. 

De manera que mucha atención al desarrollo de la crisis del coranovirus porque su impacto sanitario, social y económico puede llevar a este país a una situación de emergencia o al menos de gran debilidad. Y ello obligará al presidente Sánchez a articula una respuesta que solamente podría pasar por un pacto de Estado del PSOE con el Partido Popular. 

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