ERC allana los Presupuestos aunque su abstención en el techo de gasto le cuesta otra riña con JxCat

El Congreso ha aprobado este jueves la nueva senda de estabilidad presupuestaria y el 'techo de gasto', que preceden a la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado, por 168 votos a favor, frente a 150 noes y 19 abstenciones. Ante el rechazo de PP, Vox y Ciudadanos, contrarios al mayor margen de déficit que ofrece el Ejecutivo, Pedro Sánchez ha tenido que buscar la complicidad de los independentistas. Ha conseguido la de ERC, que ha sido decisiva con su abstención y que ha optado por este voto para dar "una oportunidad a la mesa de negociación" sobre Cataluña. Pensaba, incluso, que podía contar con el sí de JxCat. Y así era hasta poco antes de que comenzara el debate. Una llamada de Waterloo ha dado un vuelco y ese voto afirmativo se ha transformado en ‘no’. Lo ha contado Esquerra.

Junts ha unido su voto al del PP, Vox, Ciudadanos, la CUP, UPN y Foro Asturias, mientras ERC, EH Bildu y BNG se abstenían. Los 168 síes se han repartido de esta manera: 120 del PSOE + 35 de Unidas Podemos + 6 del PNV + 3 de Más País + 2 de CC y Nc + 1 del PRC + 1 de Teruel Existe. Pero el Gobierno habría podido alcanzar la mayoría absoluta de 176 si los 8 diputados posconvergentes hubieran mantenido sus intenciones iniciales. ¿Qué ha sucedido para que no fuera así?

La explicación que dan desde ERC enmarca esta cuestión en la pugna por el liderazgo del independentismo y el momento preelectoral que se vive en Cataluña. Los republicanos cuentan que Junts tenía decidido votar sí desde el lunes, pero que al enterarse de que ellos iban a abstenerse han decidido virar al ‘no’ para no ceder la etiqueta de ‘los más indómitos’ a sus socios de Govern y sin embargo rivales. El cambio de posición lo explican como un movimiento estratégico impulsado “desde Waterloo”, es decir, por el sector de Junts encabezado por Carles Puigdemont. De hecho, la portavoz posconvergente, Laura Borrás, ha respondido a preguntas de los periodistas sobre cuál iba a ser el sentido de su voto y mientras accedía al hemiciclo: “Aún lo estamos negociando”. El caso es que Esquerra ya ha advertido de que a partir de ahora no piensa adelantar a Junts qué tecla va a pulsar para evitar que esa información se utilice de manera “desleal”.

Los de Oriol Junqueras sostienen que, después de lo “sorprendentemente bien” que fue este miércoles la primera reunión de la mesa de diálogo entre los gobiernos central y catalán, no se entiende la posición de Junts. “Se quedaron sin excusas para lo de hoy”, han comentado.

Durante el debate del techo de gasto, el diputado de Junts Ferrán Bel ha querido dejar claro que su rechazo “no presupone para nada el voto a los Presupuestos” y ha llamado a “desvincular del futuro de la mesa de diálogo” estas votaciones. “Alguien podría pensar que, para continuar, se les tiene que votar todo a favor”, ha dicho. Y, a renglón seguido, ha advertido al Gobierno de que, para apoyar sus Presupuestos, las nuevas cuentas deberán incluir el dinero que Hacienda adeuda a las comunidades por el IVA apuntando que no imagina a otros grupos apoyándolos sin esa medida, en referencia velada a ERC.

Abstención de ERC para dar “una oportunidad a la mesa de negociación”

Los republicanos, por su parte, han mantenido al Gobierno en vilo hasta el “útimo minuto” tal y como su portavoz, Gabriel Rufián, había anunciado un día antes. A su llegada al Congreso, Rufián ha hecho una valoración favorable de la constitución de la mesa: “La política nos da pocas oportunidades de estar contentos y orgullosos de nosotros mismos y ayer fue un buen día para que cualquiera se sienta orgulloso. Es una buena noticia”. En este sentido, ha dicho sentirse “muy orgulloso” de sus compañeros y de “aquello que comenzó en los días previos a la investidura y ayer se culminó”. Y ha añadido una frase que ya daba la pista sobre sus intenciones: “Nosostros siempre cumplimos nuestros compromisos”.

Ha sido el portavoz de Esquerra en la Comisión de Hacienda, Joan Margall, quien ha anunciado desde la tribuna el voto de sus diputados, la abstención, no tanto por apoyar los Presupuestos de Sánchez, sino para dar “una oportunidad a la mesa de negociación”. “La mesa de negociación es, junto con las urnas, la principal herramienta de la democracia con la que se debe resolver el conflicto político”, ha dicho el portavoz republicano. “Hoy, con nuestro voto, les damos un margen de confianza”, ha asegurado.

En cuanto al largo recorrido que aún les espera a las cuentas del Estado, el vicepresidente catalán, Pere Aragonés, ha sostenido en la Cadena SER la misma tesis que expuso Quim Torra en Moncloa, durante su comparecencia tras la reunión de los dos gobiernos: la mesa de diálogo y la votación de la senda de estabilidad presupuestaria con los objetivos de déficit son “cuestiones diferenciadas”. “Hay un acuerdo que permite la mesa, que ayer se puso en marcha. Pero sobre los Presupuestos hay muchas cuestiones a debatir”, ha apuntado.

En este contexto, Aragonès ha advertido al Gobierno de Pedro Sánchez sobre la posibilidad de negociar las cuentas públicas en mitad de la campaña electoral para las elecciones autonómicas en Cataluña. “Entendemos que si hay una voluntad del Gobierno de acometer la aprobación de los Presupuestos y coincide con la campaña electoral es más difícil porque puede mezclarse y no es el mejor momento para sentarse a negociar”, ha reconocido el dirigente catalán. Con todo, Aragonès ha incidido en que hay una serie de “necesidades” que urgen una respuesta. “Todo lo que nos permita mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos de Lleida, Girona y también para uno de Segovia, encantados y perfecto”, ha zanjado.

Precisamente la inminencia de una campaña electoral en Cataluña es lo que preocupa en estos momentos al Gobierno, consciente de que puede condicionar el voto de los republicanos y moverlo hacia la radicalidad en la disputa por el liderazgo del espacio independentista que mantiene con JxCat. El Ejecutivo no acaba de aclarar cuándo llevará sus cuentas al Congreso aunque su intención es hacerlo “cuanto antes”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo en una entrevista en TVE que sería “antes de que finalice el verano”, pero eso abarca un periodo muy largo que finaliza en septiembre. Habrá que ver, por lo tanto, cuándo convoca a las urnas Quim Torra (o Carles Puigdemont que sigue tomando las decisiones de calado desde Waterloo) para diseñar el calendario presupuestario.

Senda de déficit más flexible y Presupuestos ‘a lo largo del verano’

Tras el pleno de este jueves, la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha celebrado la aprobación de la nueva senda de estabilidad presupuestaria al contar ya con los “primeros peldaños” para construir el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2020, que prevé tener aprobados “a lo largo del verano”. Preguntada en los pasillos del Congreso sobre si le hubiese gustado ver el respaldo de JxCAT a la nueva senda tras la primera reunión de la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat, Montero ha indicado que no había “ningún motivo” para rechazar la senda, porque significa mantener la senda anterior del Gobierno del PP, mucho más restrictiva para las comunidades y, por tanto, para Cataluña.

En su defensa de la senda, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha recordado que la que está actualmente en vigor data de julio de 2017, que fue señalada como “irreal” por parte de autoridades internacionales, el Banco de España y la AIReF, y que desde entonces se han producido “numerosos cambios en la realidad social”, pero también en las prioridades del Gobierno. Asimismo, ha dicho que la renovación de la senda “forma parte de la dinámica básica para empezar a trabajar los Presupuestos”. Los actuales se aprobaron en 2018 y, ha reivindicado la ministra, “ninguna Administración se puede permitir el lujo de trabajar con cuentas que no se adecuan a la realidad”.

Pese a que la nueva senda reserva más margen a la Administración central, Montero ha defendido que la flexibilización respecto a la última senda del PP beneficia más a comunidades y ayuntamientos para los que, además, ha avanzado que otorgará más facilidades para sus inversiones financieramente sostenibles. Así, además de revisar la regla de gasto para dar más margen a las administraciones autonómicas y locales en esta norma fiscal, abrirá este tipo de inversiones locales a proyectos contra la despoblación, medioambiente, educación y gastos corrientes para el fomento del empleo.

En la senda de estabilidad aprobada por el Consejo de Ministros del pasado 11 de febrero y avalada este jueves por el Congreso, el Gobierno flexibilizó los objetivos de déficit, y elevó el margen de desfase de las cuentas públicas hasta el 1,8% del PIB en 2018, del 1,5% en 2021, del 1,2% de 2020 y del 0,9% en 2023. La senda tras ser refrendada por el Congreso, tiene que ser aprobada por el Senado, donde esta vez sí el Gobierno puede obtener una mayoría simple si logra el beneplácito de los grupos que permitieron la investidura de Pedro Sánchez.

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