Sánchez y Torra pactan reuniones mensuales y que los acuerdos respeten el marco de la ‘seguridad jurídica’

El Gobierno y la Generalitat han sentado las bases del diálogo sin grandes acuerdos pero sí estableciendo una serie de coordenadas para la futura evolución del proceso. Habrá reuniones mensuales, alternando los encuentros de la mesa entre Madrid y Barcelona. Ambas partes han pactado un comunicado conjunto en el que también han explicado que "cualquier acuerdo que se adopte en el seno de esta mesa se formulará en el marco de la seguridad jurídica". El presidente Pedro Sánchez y el líder del Govern Quim Torra han presidido esta reunión constitutiva de la mesa que ERC exigió al PSOE para apoyar la investidura del líder socialista. Ambas partes han constatado que hay grandes diferencias pero también han expresado su intención de seguir explorando la vía del diálogo.

Tras el encuentro, que ha durado unas tres horas, Torra ha comparecido en Moncloa con un cambio significativo en el protocolo que habitualmente se utiliza para este tipo de ocasiones. En lugar de cederle la llamada ‘sala de briefing’, que es la que suele reservarse a los presidentes de las autonomías cuando visitan la Moncloa, el presidente de la Generalitat ha podido dirigirse a los medios desde el espacio que suele acoger las ruedas de prensa posteriores a los Consejos de Ministros y las comparecencias de jefes de Estado extranjeros. En este caso, se ha decorado con profusión de banderas españolas y senyeras.

Torra ha asegurado que esta reunión “ha sido la mesa cero” y que espera que en las próximas se “aprofundice” en las soluciones, que no se presentan fáciles ni sencillas. “Ha sido un debate abierto y con libertad de planteamientos, que ha servido para poner en evidencia la distancia de ambas partes sobre la naturaleza y las vías de solución del conflicto político en Cataluña”, ha dicho y ha asegurado que no ha recibido ninguna respuesta por parte del Ejecutivo central respecto a su propuesta sobre el derecho a la autodeterminación y la amnistía a los líderes independentistas presos o la existencia de un mediador. A su juicio, ese instrumento sería útil para “clarificar y que no hubiera distorsiones”.

Es en todos esos puntos donde radican las diferencias que, según Torra, “nacen de una negación de derechos fundamentales” como la libertad de expresión y de reunión, y “por encima de todo del derecho de autodeterminación de los pueblos”. Preguntado por si, después de la reunión de este miércoles, apoyarán el techo de gasto que se vota este jueves en el Congreso, ha respondido que le da “tanta importancia a esta mesa de diálogo” que quiere “aislarla de cualquier hecho que pueda afectarla, sean las elecciones catalanas o los presupuestos”.

El deseo expresado por el presidente de la Generalitat no deja de ser una quimera. A nadie se le escapa que ante los próximos comicios catalanes su partido, JxCat, ha puesto todo tipo de trabas a la constitución de la mesa para que su rival electoral, ERC, no se colgara la medalla del diálogo y que si el Gobierno central ha accedido a participar en un foro ‘entre iguales’ es porque Esquerra se lo impuso para facilitar la investidura de Sánchez. Una vez superada esa meta, queda otra: la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado sin los que no habrá legislatura y para los que también son indispensables los votos republicanos, ya sean síes o abstenciones.

Para esto es necesario que se apruebe este jueves la senda de déficit y ERC no ha aclarado aún qué hará. Su portavoz, Gabriel Rufián, ha dicho que no lo decidirán “hasta el último minuto” y la portavoz del Gobierno ha sido incapaz de precisar qué espera de la votación del Congreso. “Confío en que mañana podremos dar el primer paso para abordar los presupuestos, pero en esta reunión no hemos hablado de ello”, se ha limitado a decir la titular de Hacienda, para quien si se quiere dar cauce a los acuerdos puntuales a los que llegue la comisión de diálogo “se requieren una senda y unos presupuestos”.

Torra ha reivindicado también las carencias de la mesa. “Mis primeras palabras han sido para reconocer que los que estábamos ahí sentados no deberíamos ser precisamente nosotros sino el presidente (Carles) Puigdemont, el vicepresidente Oriol Junqueras, Marta Rovira y Jordi Sànchez”, ha dicho Torra sobre los independentistas huidos de la justicia o condenados por el Tribunal Supremo. Y ha añadido acto seguido que “el reconocimiento del exilio y la prisión es importante y necesita encontrar un cauce de entendimiento, también en esta mesa de diálogo”.

Pero, pese a todo, las perspectivas no son malas. “Comienza un camino de diálogo”, ha asegurado el ‘president’ para informar de que la próxima reunión será en Barcelona en marzo. “Lo importante era dar inicio a esta mesa”, ya que, según ha destacado, hay “un compromiso” del Gobierno español “de resolver políticamente el conflicto”.

La portavoz del Gobierno, que ha comparecido inmediatamente después, ha coincidido en que son muchas las cosas que separan a ambos gobiernos, pero ha considerado que se ha empezado a crear nuevo clima, con una nueva interlocución que debe sentar las bases de una etapa en la que la protagonista sea la agenda del reencuentro. María Jesús Montero ha explicado que la reunión, aunque “muy compleja, ha sido un primer paso muy importante para avanzar en la normalización de las relaciones institucionales y “afectivas” tras 10 años en los que, según ha dicho, “solo ha habido confrontación y reproches”.

Pese al buen clima entre las dos administraciones, Montero ha reconocido que las posiciones de las dos parte están “en las antípodas” o, dicho de otra manera, que “son alejadas y nada coincidentes”. Ha dejado claro que Sánchez ha trasladado a Torra su rechazo al derecho de autodeterminación al que ha invocado el dirigente catalán. Ha rechazado de plano la posibilidad de que haya un mediador apelando a la transparencia de estas reuniones y ha detallado que no todas contarán con la presencia de los presidentes, que solo está previsto que acudan cada seis meses.

“La opción de no hacer nada o de mirar para otro lado ya se probó y es contraproducente”, ha subrayado la portavoz del Gobierno, que ha apostado por “destensar” y por “coser las heridas” desde la “empatía” y la “capacidad de comprensión”. Se trata, ha insistido, en “buscar lo que nos une, y dejar a un lado lo que no separa”.

Sonrisas, cordialidad y buen clima pero con grandes diferencias 

La reunión ha comenzado pasadas las cuatro y media de la tarde y apenas unas horas antes de viajar a Madrid Torra ha insistido en plantear la autodeterminación y la amnistía, asuntos inasumibles para el Gobierno central, como temas prioritarios de un encuentro para el que no se había pactado orden del día. Del maximalismo de esta postura se ha pasado a las sonrisas, las charlas animadas y el ‘fair play’ en un recibimiento, en Moncloa, que se ha celebrado en dos tandas.

En primer lugar, el presidente Pedro Sánchez y sus ministros han saludado a todos los miembros de la delegación catalana, menos al presidente catalán, Quim Torra, que ha llegado minutos después y a quien ha recibido Sánchez en solitario. La delegación catalana está compuesta por el propio Torra, el vicepresidente del Govern, Pere Aragonés, los consellers Jordi Puigneró y Alfred Bosch, los diputados Elsa Artadi, Marta Vilalta y Josep Maria Jové -este último investigado por la justicia por su papel en la preparación del referéndum del 1 de octubre como ‘número dos’ del vicepresidente Oriol Junqueras-, y el exjefe de gabinete de Torra y del expresidente Carles Puigdemont, Josep Rius. La ‘mano’ de Puigdemont se ha dejado sentir y mucho en la composición del equipo: Artadi y Rius son dos personas de su máxima confianza y Puigneró es en estos momentos la apuesta más segura para encabezar la candidatura de JxCat a las próximas elecciones catalanas.

El peso de la representación ‘puigdemonista’ en una mesa que pactó ERC con el PSOE cuando ambas formaciones negociaban la investidura de Pedro Sánchez y los reparos que desde el principio le puso JxCat han sembrado muchas dudas sobre las verdaderas intenciones de la delegación catalana y del propio Torra, que es la encarnación en Cataluña del huido a Waterloo. Los republicanos Aragonés, Vilalta y Jové -estos dos últimos formaron parte del equipo que negoció con el PSOE- han hecho de contrapeso pero está por ver si realmente tienen intención de que prospere el diálogo. Un buen indicador será lo que los trece diputados de Esquerra hagan este jueves cuando se vote la senda de déficit que plantea el Gobierno para sus cuentas de 2020 y que sitúa la meta en el 1,8% del PIB.

Por muy buen ambiente que se hayan esforzado en transmitir unos y otros, los miembros de la delegación catalana no han podido prescindir del simbolismo que tanto valoran para expresar sus reivindicaciones y que, de alguna manera, siguen ‘en la trinchera’. Además de los lazos amarillos que han exhibido muchos de ellos, Josep Maria Jové ha acudido con una libreta Moleskine, el mismo modelo que la Guardia Civil le intervino y que contenía la información sobre la preparación del 1-O. Bosch, Vilalta y Jové han llevado el bolígrafo lila de Carme Forcadell.

En la delegación del Gobierno están, además de Sánchez, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y los ministros de Hacienda; Transportes, José Luis Ábalos; Sanidad, Salvador Illa; Política Territorial, Carolina Darias; y Universidades, Manuel Castells. Estaba previsto que asistiera el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, pero no ha podido acudir por sufrir una fuerte amigdalitis.

RELACIONADO