Las incógnitas envuelven al vertedero de Zaldibar diez días después del derrumbe

Siguen sin poder recuperarse los cuerpos de las dos personas desaparecidas y el Gobierno vasco reconoce que no sabe cuando se extinguirá por completo el incendio

El consejero vasco de Medio Ambiente, Iñaki Arriola, ha confiado en que se pueda extinguir el incendio del vertedero de Zaldibar próximamente, aunque ha reconocido que no puede decir “si es hoy, mañana o pasado”. 

Arriola ha tomado parte en la mesa técnica sobre el desprendimiento del vertedero de Zaldibar, que presidida por el lehendakari, Iñigo Urkullu, ha contado también con la presencia de la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, y del diputado general de Vizcaya, Unai Rementaria.

Según ha informado el Gobierno Vasco, tras la reunión celebrada en la sede de Interbiak de la Diputación de Vizcaya, el lehendakari ha visitado la zona afectada por el desprendimiento del vertedero junto a familiares de las dos personas desaparecidas.

Por su parte, en declaraciones publicadas en la página web del Gobierno vasco, el consejero de Medio Ambiente, Iñaki Arriola, ha afirmado que el problema del incendio es una cuestión que ha “ocupado” al Ejecutivo “desde el principio”.

“Hemos sido conscientes del problema que suponía y desde un primer momento se ha querido actuar para acometer acciones que pudieran paliar la situación que teníamos. De hecho, el problema añadido es la dificultad para acceder a la zona donde se encuentra el incendio por problemas de inestabilidad del suelo”, ha añadido.

Tras recordar que ante la imposibilidad de que los bomberos pudieran acceder a la zona se intentó extinguir las llamas por el aire, ha subrayado que desde entonces se han analizado las distintas posibilidades para “acceder a la zona”.

“Desde el viernes las máquinas ya están a pie de zona del incendio y este sábado fue un día importante. Las máquinas accedieron al incendio y, de hecho, una parte del mismo se ha sofocado”, ha añadido.

No obstante, el consejero ha reconocido que los trabajos de extinción siguen adelante a lo largo de domingo y ha confiado en “poder anunciar próximamente que el fuego se ha acabado”.

No podemos decir si es hoy, mañana o pasado, pero lógicamente lo importante es que estamos allí. Estamos trabajando con intensidad y se va acabando con el fuego. Espero dar la buena noticia de que hemos acabado con este problema próximamente”, ha finalizado.

Las claves

El caso es que el derrumbe del vertedero de Zaldibar ha abierto una crisis medioambiental, con dioxinas en el aire, y política en Euskadi, en precampaña electoral. Estas son diez claves de los diez días transcurridos desde el desprendimiento:

1/ El derrumbe se produjo el jueves 6 de febrero en un vertedero de Zaldibar, un pequeña localidad rural vizcaína muy cercana a dos pueblos grandes como Ermua y Eibar. Se calcula que se desparramaron medio millón de toneladas de residuos no urbanos, es decir, no son basuras de domicilios sino materiales de construcción, restos siderúrgicos, lodos…

2/ No se sabe qué provocó el derrumbe, pero desde el principio, el mismo jueves, se supo que había dos trabajadores sepultados, Alberto Sololuze y Joaquín Beltrán. Según su familia, Alberto llegó a avisar a varios compañeros, incluido un sobrino, de que abandonaran el lugar porque se movía.

3/ Los primeros intentos de rescate fueron el mismo jueves, por bomberos y ertzainas, de manera manual, con palas. Los perros llegaron a marcar donde podrían estar los cuerpos, pero a la una de la madrugada del viernes surgió la primera sorpresa: la presencia de amianto.

4/ A esa hora, las labores de búsqueda se suspendieron ante la presencia del cancerígeno amianto. Días después, el Gobierno vasco calculó que el vertedero había recibido 9.780 toneladas de este mineral en los tres últimos años. La mayoría del amianto va dentro de placas de fibrocemento, muy usado como material de acabado en construcción hace 40 años; así no es peligroso pero si se rompe y se inhala es cancerígeno, lo que paró todo el rescate.

5/ El primer fin de semana transcurrió entre la desesperación de las familias ante la imposibilidad del rescate y las pocas noticias que llegaban desde el Gobierno Vasco y la empresa propietaria, Verter Recycling 2002, que al cabo de unos días contrató a un gabinete de prensa.

6/ El lunes 10 el lehendakari, Iñigo Urkullu, convoca elecciones autonómicas anticipadas, lo que da comienzo a la precampaña electoral y convierte la gestión de esta crisis en una polémica política de primer plano.

La oposición empieza a reprochar el silencio del lehendakari y que no acuda al lugar de la tragedia, mientras las labores de búsqueda, ya con protección contra el amianto, se interrumpen continuamente por la inestabilidad de la ladera.

7/ Al día siguiente, martes 11, un juzgado abre diligencias para investigar el derrumbe y las posibles responsabilidades, pero de momento no se conoce qué investigaciones ha ordenado.

8/ El miércoles 12, seis días después del derrumbe, el lehendakari visita el vertedero y está con las familias. El Gobierno Vasco mantiene la primera reunión con la empresa, a la que hasta entonces había acusado de no colaborar. Posteriormente le abre un expediente sancionador.

9/ El viernes 14 salta de nuevo la sorpresa: los análisis detectan dioxinas y furanos en el aire en proporciones 40 veces superiores a los normales. El origen está en los fuegos por la combustión de metano en la parte alta del vertedero, y se recomienda a los vecinos de los cercanos municipios de Zaldibar, Ermua y Eibar (suman 46.000 habitantes) que cierren las ventanas y no hagan deporte. Surgen más críticas políticas porque se mandaban mensajes de tranquilidad cuando no se conocían estos análisis de dioxinas.

10/ Al día siguiente, sábado 15, cinco mil personas se manifiestan en Zaldibar contra la gestión de la crisis. Las máquinas consiguen llegar a la parte alta del vertedero y este domingo intentan apagar los fuegos echando tierra, tras construir una pista sobre el material derrumbado. En otra zona del vertedero se construye una pista para intentar acceder al lugar donde se cree que están los dos cuerpos de los desaparecidos.